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  • Amor por el servicio

    jul. 08, 2016

    Armando Flores

    Abril de 2015 fue un punto de inflexión en la vida de Armando Flores. Lo que iba a ser una presentación de 10 minutos al club Kiwanis de Greater Sacramento, en California, se convirtió en un intercambio de ideas de 30 minutos que dejó una impresión permanente en los miembros del club y en el servicio que prestan. 

    Flores había visitado el club para hablar sobre un proyecto llamado “Ropa y Comida para Todos”, pero rápidamente su pasión, dedicación y devoción por las personas indigentes tocó a cada socio en la sala. 

    “Muchos de los socios se entusiasmaron con su presentación. Se podía sentir la pasión del Señor Flores”, cuenta Rita Germain, ex presidente del club Sacramento. 

    “Me sentí muy a gusto cuando hablé con los miembros del club”, recalca Flores. “Los socios mostraban interés en lo que les contaba. Para mí, eso significaba que la participación de ellos en su comunidad era seria". 

    Ahí es cuando Flores decidió unirse al club. Él vio que los socios estaban interesados en alimentar y vestir a las personas sin techo y así es como surgió una asociación que redoblaría sus esfuerzos en el proyecto: “Ropa y Comida para Todos”.

    No sorprende pues, que sus nuevos amigos Kiwanis participaran de inmediato en el proyecto.

    “Alimento a las personas indigentes cada semana o dos veces a la semana, y el club se ha comprometido a ayudarnos un domingo al mes”, dice Flores. “Tenemos varios socios del club que preparan las comidas y nos ayudan a distribuirlas. También donan ropa”.

    Flores no podría estar más agradecido por la ayuda y el apoyo brindado.

    “Desde que me uní a Kiwanis, siento que las personas de mi club han participado activamente en este proyecto”, comenta Flores. 
    “Realmente creo que estamos cambiando a la comunidad. Realmente marca una diferencia en lo que hacemos”. — Sam Stall

    ¿Su club atrae a miembros de otras entidades de caridad? Cuéntenos cómo lo hace escribiendo a: loveit@kiwanis.org

  • Lucha contra las drogas

    may. 16, 2016
    El club Kiwanis de Marshfield patrocinó una obra de teatro basada en una historia sobre el abuso de drogas, con el fin de concientizar a la comunidad sobre los problemas locales de adicción.
    El club Kiwanis de Marshfield patrocinó una obra de teatro basada en una historia sobre el abuso
    de drogas, con el fin de concientizar a la comunidad sobre los problemas locales de adicción.


    Una creciente epidemia de abuso de drogas motivó al club Kiwanis de Marshfield, Massachusetts, para trabajar en concientizar a la población, recaudar fondos y mucho más.

    “En el 2015, el club invitó a una oradora del departamento de policía para que hablara sobre los peligros de los medicamentos recetados e inhaladores en el hogar”, relata el tesorero del club, Dick Stetson. “Ella habló sobre cómo los adolescentes toman las pastillas de los gabinetes de medicamentos de sus hogares para llevarlas a las "fiestas de pastillas", en donde las colocan en un bol comunitario y las toman con la bebida que estén consumiendo. También explicó cómo los adolescentes se pueden drogar con los aerosoles. De más está decir que esta charla le abrió los ojos a más de una persona”.

    “ Nuestro club decidió actuar promoviendo la concientización de este problema en nuestra área".

    El club comenzó con una vigilia, en donde se colocaron 1.256 banderas púrpuras en los espacios verdes para representar a las 1.256 personas que murieron en el 2014 debido al abuso de drogas. 

    Luego, los kiwanis donaron USD 1.500, de los fondos que recaudaron en el torneo anual de golf, para patrocinar una obra teatral sobre el abuso de drogas. 

    “Fue un gran éxito y esperamos también que sea el comienzo de un cambio", expresó Stetson.

    El club sigue comprometido con esta causa con la donación de USD 2.500 a la organización Marshfield’s Families, Adolescents and Community Together Against Substances (Familias, Adolescentes y Comunidad de Marshfield Unidos Contra las Drogas).   

    “Una parte de los fondos serán usados para solicitar un subsidio de USD 125.000 que ayudará a los adictos y a sus familias",  señala Stetson.  “Nuestro Club Kiwanis está comprometido con estos grupos”.

    Historia escrita por Andy McLaughlin
  • Un corazón solidario

    may. 16, 2016
    Ong Yong Ching ensambla tubos de pegamento para su empleador, Mohm Chemical de Johor Bahru.
    Ong Yong Ching ensambla tubos de pegamento para su empleador, Mohm Chemical de Johor Bahru.

    A los 5 años de edad, Ong Yong Ching fue diagnosticado con autismo y trastorno de hiperactividad con déficit de atención. Hoy, a los 28 años de edad, él cuenta con una hoja de vida sorprendente. Es increíble su trabajo en Mohm Chemical. Pero mucho más impactante es su trabajo en el Centro Kiwanis CareHeart.

    Por más de 15 años,  el centro patrocinado por el Club Kiwanis de Sentosa, Johor, ha capacitado a adultos con necesidades especiales. Los empleadores valoran las credenciales del CareHeart porque saben que los instructores cuentan con las calificaciones necesarias para realizar el trabajo, como la puntualidad,  el comportamiento y la interacción social. Las empresas también saben que el CareHeart ofrece mucho más que lo básico, ya que sus programas hacen énfasis en la creatividad, en los hábitos de vida saludables y en la independencia. 

     Koh Guan Hoe: Director del Centro de Capacitación Kiwanis CareHeart
    Koh Guan Hoe: Director del Centro de Capacitación Kiwanis CareHeart
    El Director de CareHeart, Koh Guan Hoe (derecha), guía la excursión por las instalaciones, donde los aprendices se ocupan de mantener los jardines verdes, de alimentar a las gallinas, preparar el té, cocinar al vapor los bollos de masa, tejer alfombras, cortar y doblar latas recicladas para convertirlas en coloridos pavos reales para escritorio. Después del almuerzo, corren al piso superior  para un descanso con Karaoke. 

     “Me dicen: ‘Estas personas no puede ser empleadas’".  Su sonrisa se vuelve severa y con un gesto de sus manos descarta los comentarios.  “¡Digo no! ¡No!

    “Nunca espero que un empleador baje sus estándares. Puede ser un desafío, pero si puedes entender los trastornos de una persona, es posible trabajar con ella y mejorar sus destrezas para que satisfaga los estándares de su empleador”.

    Por eso Koh, el personal de trabajo y el grupo de apoyo Kiwanis buscan los programas de capacitación más recientes o crean los propios.

    De las aberturas surgen los sombreros ondulados de los champiñones blancos y marrones. 

    “Tenemos tierra, por ello diseñé los programas de horticultura para que los estudiantes aprendan a cultivar plantas y para que estén en contacto con la naturaleza", dice Koh.  “Tenemos frutales, limoneros y plantas de chile. Hace poco introdujimos el cultivo de champiñones, que es bastante inusual en centros para personas con necesidades especiales. “Somos el único centro que enseña el cultivo de champiñones”.

    En este programa no solo se trata la horticultura. Los aprendices cosechan los champiñones, los empaquetan y los venden  en mercados orgánicos. “Ellos están aprendiendo sobre el emprendimiento comercial”, como también el “emprendimiento social”, señala Koh.

    “Somos buenos pidiendo”, expresa Koh.  La agenda del centro, la cual está  llena de citas con posibles donantes, demuestra cuán importantes son las contribuciones para el centro.

    “Si dona 100.000 ringgits, soy feliz”, dice Koh.  “Si dona 100 ringgits, aún soy feliz”, dice Koh.  Pero si dependemos solo de las donaciones, uno de estos días, las personas se darán la vuelta y dirán: “¿Por qué siempre están pidiendo donaciones?”

    De modo que, CareHeart busca maneras de ganar dinero por sí misma: venta de champiñones, de artesanías, de café y de artículos usados. 

    También utilizamos estrategias creativas para maximizar las ganancias y las donaciones. Por ejemplo, cuando un mecánico va a tirar a la basura llantas viejas, CareHeart las recoge y las pintas con diseños indígenas australianos. Ahora convertidas en macetas coloridas se venden para obtener más dinero.

    La última parada de la excursión de Koh, es la Galería de Arte de Kiwanis International, donde se exhibe el trabajo de los artistas con necesidades especiales de todo el mundo. Los visitantes se detienen  para analizar un dibujo detallado en lápiz de unos rinocerontes pastando, pintado por el artista malasio Yap Hanzhen. Cerca se encuentra un cuadro pintado con un paisaje de una noche invernal con nieve, titulado: “El hogar del huérfano”, por el artista ruso Lyahovchuk Vladimir.

     Este cuadro de la hermana de Ong Yong Ching  está colgado en la Galería de Arte de Kiwanis International en Johor Bahru (Malasia).
    Este cuadro de la hermana de Ong Yong Ching  está colgado en la Galería de Arte de Kiwanis International en Johor Bahru (Malasia).
    Otro artista muestra su preferencia por pájaros y flores coloridos, pero su nombre también aparece en uno de los retratos del museo: una mujer tomando té (a la derecha), su cabeza inclinada como si estuviera haciendo una pregunta. Está firmado por Ong Yong Ching.

    “La mujer en el retrato es la hermana de Ong”, dice Koh. “Él la quiere muchísimo”.
    Cuando Ong Yong Ching llegó a CareHeart, él era muy callado y tímido. Su padre había muerto en un trágico accidente cuando Ong tenía 15 años. Su madre cayó en una profunda depresión.

    “Pero nunca dejé de luchar por Yong Ching y sus increíbles talentos”, dice ella.
    Añada otra importante nota en la ya sorprendente hoja de vida de Ong. 

    Artista.

    Historia escrita por Jack Brockley / Fotos de Curtis Billue
  • Clases de música

    abr. 15, 2016
    Maggie Morrison explica  técnicas de piano  a una música que participó en el Festival de Música Kiwanis, celebrado en Toronto en el 2016. Foto de Michelle Gibson
    Maggie Morrison explica  técnicas de piano  a una música que participó en el Festival de Música Kiwanis, celebrado en Toronto en el 2016. Foto de Michelle Gibson

    Nombre: Maggie Morrison

    Instrumento:
    piano

    Compitió: en los festivales Kiwanis desde que tenía 3 años

    Actualmente:
    maestra de piano, colaboradora  del conservatorio de música de Toronto, el Royal Conservatory of Music. Fundó una organización sin fines de lucro “Exposure to the Arts" para llevar a la comunidad de Brantford diferentes tipos de música.

    Planes:
    Obtener un doctorado y abrir un estudio de música privado.

    Maggie Morrison fue a la elegante casa de la maestra de piano, Virginia Blaha, en Brantford (Ontario), cuando ella tenía cuatro años de edad y se presentó diciendo: “Hola. Me llamo Maggie Morrison y puedo hacer una voltereta”.

    Ella también puede tocar el piano.

    Morrison es una de los miles de niños y adultos que participó en el Festival de Música Kiwanis de Toronto (Ontario).  Tan solo en marzo hubo más de 30.000 participantes.  Sume a esa cifra los estudiantes que participaron en otras competencias patrocinadas por Kiwanis, desde Vancouver (British Columbia) hasta John’s (Terranova), y así podrá ver la enorme influencia que tiene Kiwanis en la comunidad musical de Canadá.  Gordon Lightfoot, Sarah McLachlan, Glenn Gould, Justin Bieber y cada miembro de la banda Barenaked Ladies se han presentado en los escenarios de Kiwanis. Como también lo ha hecho Maggie Morrison.

    Recientemente, mientras se preparaba para ser uno de los jueces del festival 2016, Morrison habló con la revista Kiwanis sobre sus experiencias pasadas en el festival y sobre su carrera actual. A continuación incluimos algunos de los fragmentos de esa conversación.

    Revista Kiwanis: ¿Qué hace especial a los festivales de música Kiwanis?
    Maggie Morrison: Los festivales dan a los estudiantes una razón para trabajar hacia un objetivo  específico. En las clases y en la preparación, tú te preparas para esa actuación.  …y también es importante oír lo que otras personas están haciendo. Es importante estar involucrado con la comunidad y tener un elevado nivel .

    ¿Qué sintió al ser juez durante el festival de este año?
    ¡Oh, cielos! No tengo palabras para expresar mi emoción. Este año uno de los estudiantes presentó “Figuras  de porcelana de Dresden”. De pronto recordé estar interpretándola con mi primera maestra, y fue la primera pieza que realmente amé. Y el estudiante la interpretó  en una forma increíblemente hermosa. Tuve un momento surreal y me abrumó la emoción, porque esa maestra (Virginia Blaha) falleció este agosto pasado. Me hizo comprender cuán increíblemente dedicados son todos estos maestros y hasta dónde te pueden llevar en esta travesía musical.

    ¿Qué motivación darías a los niños que están interesados en la música?

    Les digo que sigan adelante. Que nunca nada los desanime. Agallas, determinación y persistencia son la forma de llegar al éxito. Siempre hay belleza en la música. Siempre esfuércense por encontrar esos momentos.  Solo sigan intentándolo.  Alcanzarán el éxito si se lo proponen.
  • Gritar para pedir ayuda

    abr. 14, 2016
    La mascota “Squawk” de Yell & Tell felicita a los estudiantes de Wauwatosa chocando los cinco con cada uno. Historia y fotos de Cathy Usher
    La mascota “Squawk” de Yell & Tell felicita a los estudiantes de Wauwatosa chocando
    los cinco con cada uno. Historia y fotos de Cathy Usher



    Puede ser muy difícil para un niño hacer lo correcto si tiene miedo de  ser castigado. Superar  este temor es lo que impulsa al programa Yell & Tell (Gritar y Pedir Ayuda). Este programa creado por Jean Davidson, una socia del Club Kiwanis de Wauwatosa (Wisconsin), enseña a los niños de la escuela elemental lo importante que es notificar a un adulto cuando hay un accidente, una amenaza, acoso o cualquier otra situación peligrosa.

    Davidson creó el programa después de que su nieto, Ryder, se ahogó en un accidente acuático que pudo haber sido evitado si otro niño mayor no hubiera dudado en pedir ayuda.  Desde entonces el mensaje “ lo ves, lo sientes, gritas, pides ayuda" se ha esparcido mundialmente gracias a la ayuda de las escuelas, los bomberos, la policía y los clubes de servicio como el Key Club de la escuela secundaria Wauwatosa West High School.

    “Nuestro objetivo al  participar en este programa es educar a la juventud de la ciudad sobre los peligros que se presentan durante el crecimiento", dice Alyssa Goodwillie,
    copresidenta del Key Club. “A nosotros como Key Club nos encanta trabajar como voluntarios y educar a los estudiantes, especialmente con algo como Yell & Tell (Gritar y Pedir Ayuda) que podría salvar vidas".

    Una presentación de Yell & Tell en PowerPoint presenta a "Squawk", el loro mascota y una canción para ayudar a los niños a recordar la importancia de decirle a un adulto cuando el peligro está cerca. Los libros y las actividades refuerzan el mensaje.  Squawk hasta aparece  cada cierto tiempo sacudiendo su cola de plumas.

    “Nuestra parte favorita del programa es cuando los estudiantes toman todo lo que han aprendido y con esto componen una canción”, dice Goodwillie.  “Ver que los estudiantes pueden practicar lo que han aprendido en una forma divertida y fácil de recordar es algo lindo de presenciar. Y, por supuesto, es muy divertido ver la cara de los niños cuando ven a Squawk acercarse y saludarlos”.

    Los niños están escuchando y gritando. Davidson dice que han oído cientos de historias exitosas. “Tenemos más de 100 niños que son héroes de Yell & Tell”, comenta Davidson.
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