Blog

  • Conduciendo hacia el éxito

    nov. 21, 2016

    Este año, el espectáculo de automóviles de Marcos Island para admirar la exposición de 200 automóviles clásicos, desde modelos antiguos hasta carros “muscles cars”,  batió un record con la presencia de 4500 personas.

    La buena fortuna siempre le ha sonreído al espectáculo de automóviles de Marco Island. Desde el 2005, esta masiva reunión al aire libre, organizada por el club Kiwanis de Marco Island (Florida) ha disfrutado de un clima bueno en un estado famoso por sorpresivas tormentas. 

    “Contamos con un cielo despejado cada año”, dice el ex presidente Dennis Pidherny. “Hemos sido muy, pero muy afortunados porque si llueve no se puede realizar el espectáculo de automóviles".

    El buen tiempo es una buena noticia para cientos de niños que se benefician por los fondos recaudados del evento. Este año se recaudaron aproximadamente USD30.000, cantidad suficiente para comprar dos libros para cada niño de dos escuelas elementales y para financiar otros proyectos. 

    “También le dimos a cada niño de una de las escuelas locales un regalo de navidad”, agrega Pidherny. “Si calculas 700 niños y un gasto aproximado de USD12 por cada uno, ese dinero tiene que salir de algún lado”.
     
    John DeRosa, un kiwanis y un entusiasta de autos clásicos, ideó el evento hace doce años.

    “Estábamos buscando una nueva manera de recaudar fondos y por eso presenté la idea de un espectáculo de automóviles”, recuerda DeRosa. “Tuve un Corvette del año 1977 y solía ir a espectáculos de automóviles, por eso pensé que tener un espectáculo parecido en Marco Island sería divertido. Entonces lanzamos el proyecto que creció de tal manera hasta convertirse en el evento de recaudación de fondos más grande del año”.

    Este año, el espectáculo de automóviles de Marcos Island para admirar la exposición de 200 automóviles clásicos, desde modelos antiguos hasta carros “muscles cars”,  batió un record con la presencia de 4500 personas. El primer año había solo 125 carros, pero ahora el club tiene que rechazar a posibles participantes porque no hay espacio suficiente.

    “Las personas empiezan a hablar del espectáculo dos o tres meses antes de que se realice el mismo”, señala DeRosa. “Se ha convertido en un evento muy famoso en la isla”.

    Cada ingresante debe donar USD5, lo cual ayuda a subsidiar la infinidad de proyectos que el club realiza en la comunidad. El evento, el cual no parecía ser prometedor cuando se presentó, funciona ahora como un motor altamente calibrado.

    “Cuando comenzó hace doce años, temíamos que nadie vendría a ver el espectáculo”, cuenta Pidherny. “Ahora atrae a casi toda la comunidad”.

    Historia de Sam Stall

    Go comment!
  • Dinero sonoro

    nov. 21, 2016
    Un concierto organizado para recaudar fondos en Italia, la obra teatral de “Notre Dame de Paris” entretiene a la audiencia presente en el club Kiwanis de Pescara. Foto de Andrea Milazzo
    Un concierto organizado para recaudar fondos en Italia, la obra teatral de “Notre Dame de Paris” entretiene a la audiencia presente en el club Kiwanis de Pescara. Foto de Andrea Milazzo

    Los socios del club kiwanis de Pescara (Italia) habían estado planificando dos conciertos de música clásica para piano con el objetivo de recaudar fondos. Días antes de realizarse el evento, un terremoto de 6.2 de magnitud azotó el centro de Italia en agosto último, y  el club, los artistas, los organizadores y las asociaciones acordaron recanalizar los fondos a fin de ayudar a los jóvenes sobrevivientes.

    El pianista Ezio Bosso, invitado al club Kiwnias de Pescara, encabezó las actuaciones en el concierto de Pescara en la recaudación de fondos para las víctimas del terremoto de Italia. Foto de Andrea Milazzo
    El pianista Ezio Bosso, invitado al club Kiwnias de Pescara, encabezó las actuaciones en el concierto de Pescara en la recaudación de fondos para las víctimas del terremoto de Italia. Foto de Andrea Milazzo

    Mientras los socios del club Kiwanis de Pescara concretaban los últimos detalles para los conciertos del 27 y del 30 de agosto que se realizarían en un conocido anfiteatro, pequeñas villas en las montañas del centro de Italia se desvanecían, mientras los habitantes desaparecían en los escombros, debido a un fuerte terremoto que azoló el lugar el 24 de agosto. La pequeña villa de Pescara del Tronto, a una hora y media de viaje de Pescara, fue devastada.  El alcalde dijo que casi todas las viviendas habían colapsado; el antiguo pueblo había sido destruido. Las fotos son deslumbrantes. Desconfiados de las réplicas, se trajeron socorristas especializados en rescates de cuevas para buscar a los sobrevivientes.  

    A la vez que los miembros de la audiencia disfrutaban de la música de reconocidos pianistas clásicos, incluso el artista internacional Ezio Bosso, colaboraban para brindar a los niños sobrevivientes los artículos necesarios para la reconstrucción del pueblo ya sea con las tiendas de campaña o la remoción de escombros.

    Según Angela Catalano, una de las socias encargada de la planificación del concierto organizado por el club, los fondos serán utilizados para levantar escuelas para los niños, comprar libros y muebles y útiles escolares.

    “Perdieron todo y no reciben mucha ayuda”, añade Catalano.

    Con flexibilidad, creatividad y colaboración, los Kiwanis de Pescara marcaron una pronunciada diferencia en otra comunidad.

    Historia escrita por Alison Stilwell
    Go comment!
  • Experiencias sabrosas en Las Bermudas

    oct. 25, 2016

    Jóvenes de Las Bermudas visitaron durante un festival internacional, a los artistas alemanes de “Viva la Gente”.
    Jóvenes de Las Bermudas visitaron durante un festival internacional, a los artistas alemanes de “Viva la Gente”.


    Cuando los artistas de “Viva la Gente” visitaron Las Bermudas el pasado abril, los embajadores trotamundos de música quisieron darle a la comunidad un buen espectáculo pero también quisieron hacer algo bueno por ella.

    Durante su estadía de dos semanas, los más de 100 artistas pusieron en marcha su misión de inspirar a los jóvenes, a marcar una diferencia en el mundo. Realizaron más de 2.700 horas de servicio comunitario, prestaron voluntariado en más de 30 escuelas y organizaciones benéficas locales y se conectaron con más de 10.000 jóvenes. 

    Por supuesto que no hicieron todo esto solos.

    Los socios de los clubes Kiwanis de Las Bermudas ayudaron a coordinar, y también participaron de los proyectos de servicio realizados en la isla. Los socios organizaron un almuerzo para el grupo con el lema "Sabores de Las Bermudas”, promovieron los espectáculos y sirvieron como familias anfitrionas para los artistas extranjeros. 

    “Los bermudeños somos muy hospitalarios, por lo que no me sorprendió cuando mi vecino se ofreció como chofer de los artistas y compró entradas para que su familia fuera a ver el espectáculo”, cuenta la ex vicegobernadora Leleath Bailey, quien inició la alianza Las Bermudas.

    “Viva la Gente”, un Socio Promocional de Kiwanis International, actuó más de una docena de veces durante su estadía. Los cuatro conciertos públicos ayudaron a recaudar fondos para becas destinadas a los incipientes jóvenes artistas bermudeños que querían unirse al grupo internacional de viaje. Esos fondos fueron también ayuda financiera para el elenco y los ex alumnos bermudeños.

    “Nunca me olvidaré el ver por vez primera actuar al elenco de “Viva la Gente”, dice Bailey.

    El grupo dejó en la isla un amor por el servicio, una pasión que comparten los anfitriones Kiwanis, pero se llevó consigo un poquito de Las Bermudas. Cinco bermudeños comenzaron su travesía con el elenco de “Viva la Gente 2016”, y más de 40 participantes han sido aceptados para que viajen y representen a su país en las próximas actuaciones. 

     
    Historia escrita por Kimiko Martinez
    Go comment!
  • El nacimiento de una nación Kiwanis

    oct. 25, 2016

    Un experto acordeonista espera su turno para tocar en el Festival anual de Música Kiwanis, organizado por el club Kiwanis de Toronto (Ontario). Este es un proyecto de servicio realizado por varios clubes Kiwanis de Canadá.
    Un experto acordeonista espera su turno para tocar en el Festival anual de Música Kiwanis, organizado por el club Kiwanis de Toronto (Ontario). Este es un proyecto de servicio realizado por varios clubes Kiwanis de Canadá. 


    Este año, los kiwanis canadienses celebran en el Great White North (El Gran Norte Blanco, nombre que hace referencia a Canadá) los 100 años de la organización. Una saga que comenzó con la fundación del club Kiwanis de Hamilton (Ontario) el 1 de noviembre de 1916, pero en realidad, las contribuciones de Canadá se remontan mucho más atrás en el tiempo. 

    De hecho, podemos decir con certeza que el ADN de la nación tomó la forma de Kiwanis desde el Primer Día.  

    Según John R. Button, presidente de Kiwanis International en el período 2014 – 2015 y socio del club Kiwanis Ridgetown (Ontario), la contribución más notable que su país ha hecho a la organización fue el trabajo del canadiense Donald Johnston, co- fundador del club Kiwanis No. 1 de Detroit. 

    Donald Johnston
    Donald J

    “Johnston creció a 24 kilómetros aproximadamente de donde yo estoy sentado", dice Button.  “El creció en una granja, cerca del mismo pueblito en que nació y creció mi esposa (pueblo de Dawn-Euphemia Township). Él fue el menor de ocho hermanos, por lo que no tenía futuro alguno en la granja. Él tenía un hermano camionero que vivía en la costa oeste por lo que deci

     

    dió irse para allá, pero solo llegó a Detroit porque se quedó sin dinero.

    Johnston se ganó la vida vendiendo seguros y se unió a Kiwanis desde sus inicios. Su interés por la filantropía y una mejor comunidad, ayudó a formar el futuro del club. En una disputa inicial sobre el propósito del club de Detroit, Johnston renunció a la presidencia y ordenó una votación: ¿Es Kiwanis un “grupo comercial” o es un grupo de hombres que “trabajan aplicando el principio de la Regla de Oro”? La última opción fue la ganadora del día y se le restauró la presidencia a Johnston. 

    “Donald Johnston y Joseph Prance (el primer socio oficial Kiwanis) fueron realmente los que convirtieron a Kiwanis en una organización de servicio", expresa Button.  “Quisiera creer que un canadiense tuvo que ver un poquito con eso”. 

    Él no fue el único canadiense en dejar un impacto perdurable en la organización. En 1940, Walter Zeller, oriundo del condado de Waterloo (cerca de Kitchener, en Ontario) y el dueño que forjó su éxito con una cadena de tiendas de ramos generales, comenzó la emergente Fundación de Kiwanis International de manera novelesca y anhelada.

    Filántropo eterno, Zeller ejerció como presidente del club Kiwanis de Montréal, Québec y como gobernador del distrito de Québec-Ontario-Maritime.

    En la celebración de los 25 años de Kiwanis, él decoró un pastel con 25 dólares de plata canadienses, que fueron subastados por USD625 aproximadamente, como "reserva” para comenzar la fundación. El pastel, en vez de ser comido por los comensales, fue cortado y repartido en los orfanatos de Detroit. 

    Monumento a la benevolencia Harding International
    Monumento a la benevolencia Harding International

    A través de las décadas, los kiwanis de Estados Unidos y Canadá han trabajado conjuntamente para fortalecer los vínculos de hermandad dentro de la organización y entre las dos naciones.  La cuarta convención de Kiwanis en 1919 incluyó la primera Hora Canadiense, lo que resalta la amistad entre EE.UU. y su vecino del norte. Con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en la Hora de EE.UU y Canadá y viceversa.

    La semana de la benevolencia.

    A fin de enfatizar aún más el hecho de que Canadá y Estados Unidos coexisten en paz mientras comparten la frontera no fortificada más larga del mundo, en 1925 se erigió el Monumento Harding International Goodwill Memorial, en el parque Stanley de Vancouver. Concebido y fundado para simbolizar la amistad entre las dos naciones, el monumento se levantó para homenajear al presidente estadounidense Warren G. Harding, quién era socio del club Kiwanis de Marion, en Ohio. Asimismo, con el paso de los años, más de 30 "marcadores de paz" han sido colocados por los clubes Kiwanis en la frontera de EE.UU. y Canadá.

    Hoy, hay aproximadamente 7.000 kiwanis en los casi 300 clubes de Canadá. Los desafíos que enfrentan estos clubes, explica Button, son los mismos que enfrentan sus colegas estadounidenses: fortalecer la membresía, atraer la generación joven a la organización, y ayudar a que Kiwanis encuentre su rol en el siglo XXI.

    Quincuagésimo aniversario del club Kiwanis en Hamilton, Ontario
    Quincuagésimo aniversario del club Kiwanis en Hamilton, Ontario

    El primer club Kiwanis de Canadá, el que ayudó a que Kiwanis se convirtiera en Kiwanis Internacional, permanece activo el día de hoy. El club Kiwanis de Hamilton reside en una ex estación de policía. El que era el campo de tiro interior, ahora alberga cajas con los recuerdos del club que datan de principios del siglo XX. 

    “Somos un club de perfil bajo, pero estamos orgullosos de lo que tenemos y de lo que hemos hecho", dice Don Turner, tres veces presidente del club. 

    Los proyectos actuales del club incluyen: la entrega de pequeñas parcelas de tierra a familias necesitadas para que puedan cultivar vegetales y la participación en la reconstrucción anual de la batalla de Stoney Creek, una pelea con las tropas estadounidenses durante la Guerra del 1812. (Pronto podrá ver una foto de este evento en la revista Kiwanis, edición marzo 2017).

    Mientras que Kiwanis International y Kiwanis de Canadá ingresan en un nuevo centenario de servicio, los clubes canadienses están listos para cumplir su misión y están hambrientos por ayudar a encontrar a Kiwanis su camino en el mundo.
    “Una de las cosas que diré sobre Kiwanis en Canadá es que tenemos una mejor definición global de comunidad", dice Button. “Creemos que las comunidades no son delimitadas por las fronteras de una ciudad, y por eso adoptamos la naturaleza global del servicio de Kiwanis”.

    Historia escrita por Sam Stall

    Go comment!
  • Relaciones diplomáticas

    sep. 21, 2016
    Los representantes de la Cañada en la Cumbre Internacional de la Juventud de Sister Cities, conocieron al embajador japonés, Kenichirō Sasae, durante una recepción realizada en su residencia.

    El destino del mundo yacía en las manos de Lukos Stefan y de los representantes de los demás países en la Conferencia “Última Esperanza por la Paz”, realizada en Washington, D.C. Al igual que los otros diplomáticos, Stefan había llegado a esta reunión para defender firmemente la agenda de su nación y para compartir sus convicciones personales. La guerra nuclear era inminente. El compromiso no era una opción.

    No realmente.

    Pero ese era el escenario que se había preparado para el simulacro de conversaciones por la  paz, en la Cumbre Internacional de la Juventud de Sister Cities, realizada en D.C. el pasado julio. Gracias en parte, a la alianza entre la recién formada Asociación La Cañada Flintridge Sister Cities  y el club Kiwanis de La Cañada, Stefan y otros cinco estudiantes secundarios de california se reunieron con otros adolescentes extranjeros en este evento. Después de haber escuchado una presentación de la presidente de la Asociación LCF Sister Cities, Victoria Schwartz, el kiwanis Mike Leininger se dio cuenta que las dos organizaciones podían y debían trabajar juntas.  La organización Sister Cities International es una Socia Aliada de la comunidad de Kiwanis International.

    El viaje de los adolescentes incluyó una recepción en la residencia del embajador japonés Kenichirō Sasae, excursiones por la capital, una reunión con el congresista estadounidense Adam Schiff y la interacción con otros estudiantes del mundo. Stefan expresó que uno de los momentos más memorables  fue asistir al panel de discusión sobre liderazgo motivacional. 

    “La presidente de Kiwanis International, Jane Erickson, reveló que uno de los temas subyacentes en las relaciones internacionales por la paz, comienza a nivel local con una comunidad fuerte y comprensiva (2016-2017)”, expresó Stefan.

    Durante la conferencia de simulacro por la paz, mientras las conversaciones se interrumpían, Stefan dijo que los estudiantes buscaban conciliar sus diferencias para encontrar una solución.

    “Mi pensamiento dejó de ser una preocupación personal y comencé a valorar a las personas nuevas y extranjeras que estaban conmigo allí”, añade Stefan.
blog comments powered by Disqus