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  • Personal de auxilio en tiempo real

    jul 16, 2015
    Los estudiantes de Fort Frances durante todos los días de su jornada escolar están de guardia para responder a los llamados de emergencia.

    En una emergencia cada minuto, cada segundo… cuenta. El club Kiwanis de Fort Frances (Ontario) ha llevado una respuesta extremadamente rápida a la escuela secundaria Fort Frances al capacitar a los estudiantes para que brinden servicios médicos, en forma rápida y eficaz, en casos de emergencia.

    El club Kiwanis ha estado subsidiando fondos  para la capacitación de los estudiantes, para el equipo y para la asistencia a la Conferencia Internacional anual del Seminario en Ambulancias que prestan servicios médicos en casos de emergencias (International Journal of Emergency Medical Services Ambulance Conference), realizada en Washington, D.C. Uno de los ex presidentes del club, John Beaton, es un paramédico de tiempo completo encargado de enseñar la parte práctica para su acreditación.

    “Ofrezco la capacitación de manera voluntaria en la escuela secundaria después del horario escolar”, explica Beaton. “La capacitación consta de 80 horas, lo que lleva aproximadamente tres meses completarla. Luego de finalizada, los estudiantes deben asistir a prácticas mensuales y prestar voluntariado en una variedad de eventos que requieren primeros auxilios".

    Liderados por un socorrista en primeros auxilios con experiencia, tres estudiantes están de guardia todos los días escolares. Han socorrido un promedio de 100 llamadas anuales. Han tratado ataques de ansiedad, emergencias diabéticas, fracturas, hemorragias y pérdidas del conocimiento. Entre las horas de voluntariado de Beaton y la de los estudiantes, el impacto financiero es impresionante.

    “Realizamos aproximadamente 6.000 horas anuales de voluntariado en el programa de primeros auxilios", comenta Beaton. “Si usáramos una cifra en dólar, reflejaría aproximadamente CDN$86.000 al año”.

    Desde que comenzó el programa en el año 2002, 150 estudiantes han dedicado su tiempo y energía para completar el programa. Cinco de ellos se convirtieron en paramédicos, y otros se graduaron en alguna rama de la medicina. — Historia escrita por Cathy Usher
  • El Builders club tiene una vaca

    jul 16, 2015
    Los terneros abren un camino hacia el corazón de los socios del primer Builders Club de Australia.

    Los estudiantes de la escuela media Christian College, en Geelong, Victoria (Australia) forman parte de algo nuevo: un Builders Club. Es el primero en el país, y el club no pierde tiempo para participar en diferentes actividades.

     Durante la celebración de los 100 años de la fundación de Kiwanis, la revista Kiwanis vuelve a publicar artículos de los logros de los clubes. Esta historia apareció en el año 2001 en la edición de abril de la revista Kiwanis.
    “El proyecto principal del Builders Club es una iniciativa realizada con el club Kiwanis de Brighton para formar un pequeño rebaño de vacas lecheras, en el devastado territorio de East Timor”, cuenta Graham Mould, socio del club Kiwanis de Geenlong, club padrino del Builders Club.

    El proyecto es perfecto para muchos de estos estudiantes porque el trabajo agropecuario no es nuevo para ellos. De hecho, hay una escuela agropecuaria para aquellos chicos que se interesan por el estudio de la tecnología rural, durante un período de ocho semanas. La junta directiva de la escuela permitió el acceso al Builders Club a esta granja.

    Con respecto a la adquisición de las vacas, muchos de los clubes Kiwanis en el Distrito de Australia donaron los fondos para la compra de las mismas. Parte de este dinero también es utilizado para criar y entregar el rebaño de hasta 30 novillas jóvenes. Los socios del Builders club ayudarán a criarlas antes de enviarlas a East Timor.

    “El proyecto de los socios del Builders Club es trabajar con el personal de la escuela y los directores de la granja para asegurarse de que el ganado esté saludable", señala Graham. “Se espera que pequeños grupos de socios del Builders Club reciban un animal y que haya un contacto entre el grupo y el club Kiwanis”.
  • Tierra de extremos

    jul 16, 2015
    Las bufandas Kiwanis abrigan a los niños de las altas cumbres ecuatorianas, donde la temperatura promedio es de 2°C durante todo el año.

    En las altas cumbres ecuatorianas se ve temprano por la mañana escarcha en el suelo. Como también se la ve en la mayoría de las mañanas en la sombra del volcán Chimborazo que está cubierto por glaciares.

    La temperatura promedio en esta área es de 2°C todos los días del año. De hecho, es una tierra de extremos. Extrema pobreza. Extremo abandono.

    Los niños visten ponchos y usan gorros  pero sin embargo sufren de resfríos y enfermedades pulmonares. Esta es una de las razones por la cual los socios del Club Kiwanis de Ambato manejan 60 minutos para llegar a los páramos con carros llenos de comida y ropa, incluso bufandas abrigadas y bordadas con el nombre de Kiwanis.

    “Durante los últimos seis años, nuestro club ha estado intentando mejorar la calidad de vida de las personas que viven allí”, dice el presidente Fernando Xavier Navarro Avalos. “Aparte del clima extremo, la falta de infraestructura dificulta el desarrollo social”.

    Los niños y sus familias caminan hasta tres horas para reunirse con los kiwanis en una escuela, donde les entregan alimentos y ropa.

    “A pesar de que suene increíble, estos niños aún viven en zonas aisladas muy lejos de las ciudades", añade Navarro. “Ellos desconocen muchas cosas que suceden y existen en nuestro mundo moderno. La forma en que viven los encierra en su mundo compartido con los animales y la Madre Naturaleza".
  • Frijoles sabrosos

    jul 16, 2015
    ¡Frijoles sabrosos! El chili premiado calienta la recaudación de fondos en la cena mensual de frijoles cocidos (Baked Bean Supper) realizada en Hampden, Maine.

    Vienen de todas partes, de aquí cerca y de lejos. Vienen en bicicleta, autobús o carro. Vienen a buscar frijoles. Y frijoles es lo que encuentran. Es uno de los eventos de recaudación de fondos que no falla.

    El primer sábado de cada mes, el club Kiwanis de Hampden, en Maine le da la bienvenida a todo el mundo a la Cena de Frijoles Cocidos. El evento para recaudar fondos es típico de la ciudad de Nueva Inglaterra, la cual cuenta con una población de 7.271 habitantes.

    “Generalmente asisten entre 60 y 80 personas a cada cena”, dice William "Bud” Bruns, presidente del club. “Cobramos USD7 por adulto, USD4 por niño y USD20 por familia. A las personas realmente les gusta. Siguen regresando. Hemos hecho esto por años".

    En la cena, junto con los frijoles rojos y los blancos con cabecita negra también se sirven perros calientes, ensalada de repollo, pasta estilo American Chop suey, café, té y bebidas saborizadas para los chicos.  Asimismo, está presente algo conocido como el chili de John, galardonado con el primer premio.

    “Todos los meses hago chili para la cena, y por dos años consecutivos he ganado el premio al Mejor Chili en un concurso local”, cuenta John Torrance III, secretario del club.  “Hasta le gané a los restaurantes que participaron. De hecho, es la receta de mi abuela. Y no… no le voy a decir los ingredientes que lleva. Todos me preguntan, pero es un secreto”.

    Este secreto hace que la Cena de Frijoles Cocidos sea un éxito tras otro. Las ganancias obtenidas de tal evento se destinan a un refugio de personas sin techo, como así también a otras organizaciones que apoyan los Kiwanis de Hampden. 

    “Actualmente contamos con aproximadamente 24 socios”, señala Bruns. “Todos donan algo para poder realizar este proyecto. Por supuesto, que todos también disfrutamos de la comida”.

    Frijoles sabrosos.  -- Historia escrita por Nicholas Drake
  • Ropa para bebés

    jun 09, 2015
    Los recién nacidos en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Kirikkale University Medical Faculty están calentitos gracias a la ropa y a las mantas brindadas por los Kiwanis.

    Muchos padres de la provincia de Ankara en Turquía necesitan ropa para sus bebés recién nacidos. Los socios del Club Kiwanis de Ankara Koru saben que esto es verdad porque su investigación así lo confirmó. Entonces, decidieron hacer algo para resolver el problema.

    “Decidimos lanzar un proyecto para entregar ropa de bebé a la unidad de recién nacidos del hospital Kirikkale University Medical Faculty”, cuenta Nesrín Cobanoglu. “Uno de nuestros socios, la Sra. Cinla Son, el ángel de este proyecto, preparó y cosió más de 30 conjuntos de ropa de bebé, mantas hechas a mano y otros artículos tejidos también a mano”

    Cerca de la mitad de la ropa fue hecha para bebés prematuros, cuyo peso y cuya altura están por debajo de lo normal y por lo tanto no pueden encontrarse en los negocios. Asimismo, la hija del Kiwanis Mecdi Oksuzcu trabajó con tres amigas para crear la “Mantita de amor para bebés”. A través de Internet, el programa es apoyado por más de 12.000 voluntarios que trabajan en sus casas tejiendo mantas. Estas mantas son distribuidas en varios hospitales de Turquía.

    “Cuando entregamos estos kits de regalos, uno ve reflejada la felicidad en los ojos de las madres", dice Cobanoglu. “Se sintieron profundamente conmovidas al ver que otras personas cuidan de ellas en momentos difíciles".

    Los Kiwanis y el personal del hospital admiran el trabajo de los voluntarios que confeccionan la ropa y las mantas para los bebés prematuros.
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