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  • Fiesta Noche del Río

    feb. 20, 2017

    Colors swirl during a performance at the Fiesta Noche del Rio along San Antonio’s River Walk.
    En la costanera del rio San Antonio, los colores giran en círculo alegrando el espectáculo de la Fiesta Noche del Rio.

    El verano de San Antonio se aferra a Aaron Ríos mientras se abotona su impecable camisa blanca, detrás del escenario del teatro Arneson River. Pero él no se queja. Por cinco años consecutivos, el líder de los mariachis ha renunciado a sus fines de semana, durante su temporada más activa del año, para estar presente aquí en el San Antonio River Walk y formar parte del espectáculo organizado por Kiwanis: La Fiesta Noche del Río. 

    Los músicos de Fiesta Noche dan a los miembros de la audiencia un tour cultural por Argentina, el Caribe, España y Tejas.
    Los músicos de Fiesta Noche dan a los miembros de la audiencia un tour cultural por Argentina, el Caribe, España y Tejas. 
    Como músico, le apasiona ofrecer a las personas una experiencia musical mágica y cautivadora que es el fin que persigue este espectáculo. Pero también se trata de retribuir a la comunidad. Y es por esta razón que él está aquí, sudando en el caluroso verano y listo para subir al escenario. 

    “Fue una de esas cosas que pasan por alguna razón”, dice Ríos. “Era hora de demostrar mi agradecimiento".

    En el 2009, el hijo de Ríos nació prematuro. El bebé pasó dos meses en el hospital antes de poder ir a su hogar. Durante ese tiempo, varias organizaciones infantiles locales vinieron a ayudar a la familia Ríos.

    “Fue muy conmovedor ver a estas personas desconocidas ofrecer su ayuda sin hacernos preguntas o sin verificar si calificábamos para recibir ayuda o no”, cuenta Ríos. “Todos los días tenía representantes de estas organizaciones que nos llamaban o nos venían a visitar para ver si estábamos bien y para ver cómo nos podían ayudar. Entonces cuando averigüé de qué se trataba el espectáculo, no dude ni un minuto en participar del mismo".

    Desde 1957, el club Kiwanis Alamo Kiwanis Club Charities Inc. ha realizado el evento Fiesta Noche del Rio y ha recaudado más de USD 2,75 millones que se han destinado a entidades locales infantiles, como la que ayudó a Rios y a su esposa. Los socios del club Kiwanis de San Antonio han apoyado esta iniciativa contactando a los patrocinadores, vendiendo las entradas y trabajando en el espectáculo. 

     Los músicos de Fiesta Noche dan a los miembros de la audiencia un tour cultural por Argentina, el Caribe, España y Tejas.
    El espectáculo fue originalmente creado para atraer a visitantes al River Walk donde se presentaba la legendaria Rosita Fernández: “La Reina de las Canciones de San Antonio”.  Durante los 60 años del evento, se han presentado espectáculos tradicionales y folclóricos, Tejanos y uno al estilo Las Vegas, con la participación del coreógrafo Felipe de la Rosa, conocido por realizar la coreografía del Charo.  

    “Le damos un tour a nuestros invitados”, dice Elizabeth "Lisa” Sánchez-López, quien ha estado participando en la organización de la fiesta por 25 años. Ella comenzó como bailarina, luego fue coreógrafa y cantante y eventualmente se convirtió en la directora de espectáculo en 1995. 

    Desde el comienzo hasta el fin, el escenario Arneson se llena de coloridos disfraces y vestidos y de la puesta en escena de artistas profesionales que brindan una magnífica mezcla de tradiciones culturales representativas de la región… y mucho más: flamenco, tango, salsa, ritmos caribeños y hasta música country y western llenaron el pesado aire de la noche tejana, mientras los barcos pasean por el River Walk y la audiencia se deslumbraba con el espectáculo. 

    “Vale cada centavo que sale la entrada de USD20", dice Sánchez-López. “Algunos miembros de la audiencia de Nueva York nos dicen que este espectáculo es tan bueno como una obra de Broadway”.

    Sin embargo, los artistas no reciben la misma paga que los de Broadway. Y es un gran compromiso ser parte del espectáculo. Los espectáculos son todos los viernes y sábados por la noche, de mayo a agosto. Las audiciones se realizan en diciembre y los ensayos a principios de enero. Y a pesar de todo esto, los cantantes y músicos como Ríos regresan año tras año.

    Rios y su banda podrían estar ganando cuatro veces más de lo que ganan en el evento la Fiesta; sin embargo, ellos siguen aquí después de cinco años sin planes de ir a ningún otro lado. 

    “Si no existiera una causa valiosa para este evento no creo que habría el mismo nivel de compromiso”, dice Sánchez-López. “Aquí ellos quieren ver el éxito del evento porque existe una causa que los motiva”.

    La causa se vuelve muy real para los miembros de reparto cuando visitan a las organizaciones que se benefician del evento: Fiesta Noche del Rio y ven a los niños cuyas vidas han cambiado.

     Los músicos de Fiesta Noche dan a los miembros de la audiencia un tour cultural por Argentina, el Caribe, España y Tejas.
    “Los artistas pueden llegar a actuar como divas, pero cuando llegan a este lugar, dejan toda esa actitud  atrás”, dice Sánchez-López. “Realmente nos esmeramos en realizar un gran espectáculo para poder recaudar la mayor cantidad de dinero posible”.

    La noche es oscura, pero el estado de ánimo está vivo en la audiencia que aprenden a bailar salsa y el Cotton-Eyed Joe antes de que todo el reparto de Fiesta Noche del Rio se una a los mariachis, dirigidos por Rios, para el cierre final de la Fiesta de San Antonio.

    “Actuar en el espectáculo es algo irreal y mágico", dice Rios. “Dejamos una sonrisa en el rostro de los invitados, y de eso se trata este espectáculo”.

    De eso… y de asegurarse de que otras familias locales reciban el apoyo y las oportunidades que tuvieron su familia; asegurarse de que los niños de San Antonio tengan un motivo por el cual sonreír. 

    Historia escrita por Kimiko Martínez. Fotos de Carlos Javier Sánchez

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  • La esperanza también flota

    feb. 20, 2017

    OliviaRose

    OliviaRose está gritando. Su mamá y su abuela la sujetan para que se quede acostada, pero la lucha es real. OliviaRose no quiere saber nada con esto. Y cualquier persona en su sano juicio no la culparía. Hay un extraño a su lado girando una sierra manual... listo para usarla. La enciende… ella grita aún más fuerte. Su mamá le entrega un peluche pequeño. OliviaRose, una fuerte pequeña de 19 meses, lo tira al suelo.

    Los adultos alrededor de OliviaRose sonríen y charlan… esto no es tan horroroso como parece. De hecho, es una escena totalmente normal en el Instituto Kiwanis de traumatología pediátrica, en el hospital infantil Floating Hospital del Centro Médico Tufts, en el centro de Boston (Massachusetts).  

    El extraño está a punto de removerle el yeso a OliviaRose, y esto suena mucho más fuerte y temeroso de lo que ella está dispuesta a aceptar.  Pero 10 minutos más tarde, OliviaRose se ha calmado y está parada nuevamente, sin su yeso rosa brillante que unos minutos antes cubría sus caderas y muslos.

    OliviaRose llegó al hospital infantil Floating Hospital luego de haber sido arrollada por un carro en la entrada de su garaje. Ella pasó tres días en el hospital con el fémur quebrado y recibiendo el cuidado especial que le brindaba el personal del Instituto Kiwanis de Traumatología Pediátrica  y el hospital infantil Floating Hospital. 

    KPTI fue fundado en 1981 como una asociación entre el Distrito New England de Kiwanis y el hospital infantil Floating Hospital en el Centro Médico Tufts. En el departamento de urgencia pediátrica del hospital, los niños como OliviaRose reciben atención de primera calidad. El Colegio Americano de Médicos califica al instituto como el Centro Pediátrico de Traumatología, Nivel 1. Y es increíble cómo se necesita un lugar como este: Las lesiones traumatológicas son la primera causa de muerte o discapacidad en los niños, mucho más que todas las demás enfermedades combinadas.

    La abuela de OliviaRose, Lisa Torigian, habla maravillas sobre la atención médica que recibió su nieta en el hospital. 

    “Es impresionante la ayuda que todos nos han brindado”, dice Torigian.  “Necesitábamos un asientito especial para auto después del accidente, y la trabajadora social del hospital y KPTI nos dieron un cupón para que pudiéramos obtener uno gratis.  Las enfermeras nos dieron un cuarto y varios cupones para almorzar”.

    ATENCIÓN MÉDICA KIWANIS

    Anne Keliher y Leslie Rideout
    Anne Keliher y Leslie Rideout

    Leslie Rideout es solo una de las personas que cuidó extraordinariamente a OliviaRose durante su estadía en el hospital infantil Floating Hospital. Rideout, enfermera supervisora del área de traumatología pediátrica del KPTI, es una mujer bastante ocupada. En su rol, ella está a cargo de varias tareas: coordinar la atención a los familiares, informar a la familia sobre los posibles traumatismos, tomar nota durante las consultas entre el médico y el paciente, visitar a las familias, asegurarse de que los pacientes reciban el asiento especial para auto correspondiente, distribuir cascos para andar en bicicleta y brindar además información sobre seguridad. 

    Rideout disfruta mucho su trabajo, ella ha estado aquí por 15 años, y se enorgullece al relatar historias de cuando el hospital era literalmente un hospital flotante.

    “Solo navegaban durante los meses de verano”, dice Rideout. “Los pacientes y las familias podían subirse al barco. Muchos creían que el aire de mar era bueno para curar cualquier enfermedad”.

    El hospital flotante de Boston original (Floating Hospital)
     El hospital flotante de Boston original (Floating Hospital)

    El Floating Hospital fue fundado en 1894 como un barco hospital que navegaba por el puerto de Boston, atendiendo a más de 1.000 niños por año. La asociación con Kiwanis también se inició en el agua, como dice la historia. El socio Kiwanis y ex presidente de la Fundación de Kiwanis de New England, Harold "Hap” Gerrish, un dentista oriundo de Maine, se encontraba en el barco con otros socios Kiwanis cuando la charla los llevó a preguntarse qué podían hacer ellos para ayudar a los pacientes pediátricos. 

    “No se estaba haciendo ningún tipo de investigación en el área de traumatología pediátrica, y ellos estaban especialmente interesados en ese tipo de investigación", cuenta Rideout. “Estos hombres kiwanis visitaron unos cuantos hospitales en Boston y fueron rechazados.  Eventualmente llegaron a Tufts, quien los aceptó. Ellos han sido nuestros socios por más de 35 años”.

    Kiwanis ha contribuido con el programa al subvencionarlo con millones de dólares, dice Rideout. Asimismo, ha brindado voluntarios al hospital para que distribuyan información sobre seguridad y traumatismos.

    “No podríamos estar aquí sin Kiwanis”, resalta Rideout. “Y los jóvenes son asombrosos. Los chicos de Circle K y el Key Club han recaudado mucho dinero. Cuando los evaluadores vienen a evaluarnos (para el área de traumatología, nivel 1), siempre nos dicen que nuestra mayor fortaleza se basa en la colaboración con Kiwanis, porque este tipo de asociación realmente funciona y es maravillosa”. 

    “NOSOTROS SOMOS LOS KIWANIS"

    John Maihos 
    John Maihos

    Cuando hablamos del dinero que ingresa al programa KPTI, John Maihos es un experto en el área. Él es el ex presidente de la Fundación de Kiwanis de New England, un cargo que ha ejercido por los últimos tres años. El conoce todo sobre los innumerables rodeos de bicicleta en el Distrito New England. El conoce las consecuencias del traumatismo infantil y tiene sugerencias de seguridad y estadísticas para respaldar sus conocimientos. Por supuesto, él está consciente de lo importante que es el trabajo de Kiwanis. 

    “El programa KPTI es un programa que llega a la comunidad dando a conocer nuestro nombre”, dice él.  “Si alguien dice: ‘¿Has escuchado sobre Kiwanis?’ Hay un punto más, el programa KPTI, que pueden relacionar con Kiwanis. Creo que es importante darse a conocer. Pero mucho más importante es que realmente estamos marcando un gran impacto en la vida de los niños”. 

    “Es horrible escuchar que un niño se lastimó. De hemos tenido historias que nos han tocado muy de cerca. El hijo de un socio Kiwanis de Danvers, Massachusetts, se accidentó en una feria local.  De repente, cuando llegó la asistencia para el niño, el padre en ese momento se dio cuenta que se estaba subiendo a un helicóptero con los paramédicos, para dirigirse al centro médico donde funciona el programa KPTI. Su hijo y él venían directo a “nuestro” centro de traumatología.  De repente se dio cuenta… “Oh… Nos llevan a este programa que fundamos. Somos parte de esto.” 

    “Tenemos un rol tan importante. No actuamos como médicos. Nosotros somos los Kiwnais. Apoyamos al programa comunitario. Tenemos una afinidad con el mismo. De alguna manera lo sentimos nuestro. Fue un momento muy emotivo para él, y de hecho cuando cuenta la historia, se convierte en un momento emotivo para todos los kiwanis en la sala, porque todos reconocen que el programa que ayudamos a iniciar, posiblemente ayude a salvar la vida de un niño.

    “Esto sucede todo el tiempo con niños que no conocemos pero estamos marcando una diferencia en la vida de ellos. Esta es la parte más importante de lo que hacemos”.

    Fotos y artículo escrito por Kasey Jackson.


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  • La mejor semana del año

    ene. 24, 2017

    La discapacidad física de los niños del Kamp Casey no impide que se diviertan.
    La discapacidad física de los niños del Ka
    mp Casey no impide que se diviertan.

    La cuenta regresiva comienza inmediatamente después del cierre de los cuarteles en agosto. Los entusiasmados campistas esperan con ansia los siete días de diversión que tendrán el próximo año, en el campamento de verano Kiwanis Camp Casey, en Whidbey Island (Washington).

    Camp Casey es el lugar donde niños, entre seis y diecisiete años y con discapacidad física, disfrutan de una experiencia inolvidable. Un total de USD 45.000 es necesario para administrar el campamento de verano. Este costo es subsidiado en su totalidad por el club Kiwanis de North Central Seattle y otros patrocinadores locales.  El apoyo de estas entidades permite que 100 niños puedan asistir anualmente al campamento.

    Cada verano, durante los últimos 85 años, el campamento de verano ha proporcionado actividades interactivas y seguras para los niños con espina bífida, amputaciones, parálisis cerebral y distrofia muscular. Se los trata como personas y no son caracterizados por sus limitaciones físicas. Todos los niños tienen la oportunidad de montar a caballo, participar en espectáculos de talento, carreras de kartings y bailes formales.

    Barbara Williams, la directora del campamento, sabe lo importante y valioso que estas experiencias tienen en los campistas. 

    “Ellos están con otros niños que tienen discapacidades similares y ven su independencia”, dice Williams. “Hay un vínculo único entre el consejero y los campistas”.

    El servicio de voluntariado de William comenzó cuando ella era una adolescente. Ella reconoce el increíble valor del campamento en la comunidad.

    “El servicio, la diversión y la amistad”, resalta Williams. “De eso se trata realmente la vida”.

    Historia escrita pro Lydia Johnson
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  • Kit para el cuidado del paciente

    ene. 24, 2017

    El club Kiwanis de Wallingford para reconfortar y cuidar a los pacientes que reciben quimioterapia les entrega un kit con artículos seleccionados.
    El club Kiwanis de Wallingford para reconfortar y cuidar a los pacientes que reciben quimioterapia les entrega un kit con artículos seleccionados. 

    Las largas estadías en el hospital para los pacientes infantiles que reciben quimioterapia están llenas de ansiedad y una lucha continua contra los efectos secundarios del tratamiento. Los miembros de la familia Kiwanis de Wallingford (Connecticut) encontraron la manera de ayudar. 

    “Los kits para el cuidado de los pacientes que reciben quimio (Chemo Care Kits) ayudan a controlar los efectos secundarios de la misma al igual que brindan una distracción para los niños y sus familias durante este momento tan estresante”, dice Diane DeLibero, secretaria del club Kiwanis de Wallingford.

    DeLibero y Kaitlyn Flynn del club Kiwanis dirigieron el proyecto Kit-quimio, solicitando la participación de los K-Kids de las escuelas elementales Parker Farms, Yalesville, Rock Hill y Moses Y. Beach y el Key club de Lyman Hall. Juntos, la familia Kiwanis Wallingford recolectó suficientes artículos para crear más de 200 kits.

    “Usamos el mes de mayo para recolectar donaciones”, cuenta DeLibero. “Los alumnos de cada escuela realizaron carteles y los colocaron en toda la escuela para promocionar el proyecto. Solicitamos artículos para entretener a los pacientes y productos que los hagan sentir más cómodos. Asimismo, también pedimos productos que puedan ayudar con los efectos secundarios de la quimioterapia”. 

    Cada bolsa de regalo incluía un artículo de confort como un animal de peluche, calcetines calentitos; juguetes o actividades varias como juegos portátiles, libros para colorear, rompecabezas, calcomanías; dulces duros y pastillas para las náuseas, papel tisú, desinfectante de manos,  protector labial y otros artículos. Los kits fueron donados a la Unidad de Hematología y Oncología Pediátrica del Hospital Infantil Yale New Haven Children, en New Haven Connecticut. 

    La especialista de Vida Infantil, Cara Graneto, resalta que los kits fueron bien recibidos por los pacientes y sus familiares.

    “Se los entregamos a los pacientes hospitalizados y a los que no lo estaban también", dice Graneto. “Estos kits fueron excelentes para los pacientes, especialmente para aquellos que debían quedarse por un largo tiempo. Los kits brindan confort a los pacientes que están lejos de casa. Muchos de nuestros pacientes experimentan náuseas y las pastillas ayudan a amainar los efectos.  Todos los juegos y los artículos incluidos en los kits eran apropiados para la edad de los pacientes, permitiéndoles olvidarse de los tratamientos". 

    “Los kits fueron increíbles porque ayudaron a normalizar la experiencia hospitalaria de esos pacientes", resalta Graneto. “Definitivamente recibiremos con los brazos abiertos la ayuda del club Kiwanis en el futuro”.

    Historia escrita por Tamara Stevens

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  • El muy buscado Kiwanette

    dic. 19, 2016

    El club Kiwanis de Angoulême renta gratuitamente el Kiwanette a personas con discapacidades para que corran o den un paseo.
    El club Kiwanis de Angoulême renta gratuitamente el Kiwanette a personas con discapacidades para que corran o den un paseo.

    Todo comenzó con un momento revelador. Cuando visitaba a Brest en la región occidental francesa de Bretaña, el socio del club Kiwanis de Angoulême, Joël Treny, vio como los kiwanis llevaban a dar un paseo a niños discapacitados, en una máquina todo terreno de una sola rueda. “¡Esto parece tan divertido!” pensó Treny. 

    El tesorero Treny le comentó la idea al presidente del club, Jacques Lafaurie. Ambos contactaron a un artesano local, especializado en equipamiento para personas discapacitadas, quien les informó que costaría alrededor de EUR3.000 diseñar y construir una máquina similar.

    El club comenzó a recaudar fondos mediante la organización de una noche de cabaret, conferencias históricas y una venta de garaje. 

    Pronto recaudaron suficiente dinero y así nació el “Kiwanette”, diseñado especialmente para el club por un ingeniero artesano. Kiwanis recibió la entrega del carrito en enero de 2015. La noticia trascendió tan rápido que tan solo después de haberlo usado una vez, comenzaron a llover las solicitudes de los padres y las organizaciones para alquilar el carrito. Debido a la cantidad de solicitudes recibidas, el club creó un calendario de alquiler para asegurarse de que el Kiwanette no sea reservado por dos personas diferentes en el mismo día. 

    La solicitud del Kiwanette al club Angoulême es gratuita, mientras que alquilarlo en un comercio costaría EUR150. Su diseño permite acceso a las playas, las áreas montañosas y los terrenos rocosos. Es especialmente popular entre las personas con discapacidades que quieren participar en carreras. 

    Killian Favraud, de quince años, ya ha usado el carrito tres veces. Su madre, Angélique, dice que él se pone muy contento cuando hay carreras. En mayo de 2016, Killian, alentado en todo momento por su hermano menor William, participó en el Campeonato Mundial Joëlette, una carrera de 12Km para personas con discapacidades, donde su equipo finalizó en el sexagésimo puesto entre aproximadamente cien participantes.  

    “Él quiere ganar”, dice Angélique, con una voz quebrada. “Nunca me hubiera imaginado que su entusiasmo por correr una carrera me haría olvidar que él es discapacitado. Él se vuelve un adolescente como todos los demás, con una gran sonrisa en su rostro. Nada de eso sería posible sin los Kiwanis”.

    Historia escrita por Fabienne April
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