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Un odontólogo consagrado a su misión de servicio

ene 07, 2013

John Gillan holds a patient

John Gillan admite que es afortunado por los viajes misionarios de servicio que realiza como odontólogo. Lo que brinda es un servicio fácilmente cuantificable. Desde 1991, el endodoncista y socio Kiwanis del club Tempe Nuevo, en Arizona, ha viajado: dos (2) veces a Rumania para enseñar endodoncia; dieciséis (16) veces a Albania para dictar conferencias de su especialidad junto a un cirujano dental, con un aumento de 75 a 400 en el número de asistentes; dos (2) veces a Kosovo para enseñar sobre la materia; y seis (6) veces a Camerún, donde efectuó una cirugía dental en "el medio de la nada”. Esto suma un total de 26 viajes y parece que continuarán aumentando.

Gillan ha pagado mayormente con su dinero estos viajes y además, ha llevado sus propios insumos odontológicos para compartir con los demás educadores y los pacientes a tratar.

“La primera vez que me pidieron ir a Rumania, pensé: “¡Qué buena aventura!”, dijo Gillian. “Una vez que descubrí lo gratificante que es dar, enseñar y tener nuevos y verdaderos amigos en estos países en desarrollo, me entusiasmé. Es grandioso trabajar con un grupo de profesionales y personas comunes que trabajan arduamente y aportan en forma particular diferentes gastos, sin esperar recibir a cambio ninguna ganancia financiera".

La fe cristiana de Gillan y su compromiso con sus semejantes son lo que lo motivan a realizar su misión de servicio. Sus motivos son realmente altruistas. En el 2009 recibió una grata sorpresa al recibir un reconocimiento del gobierno de Albania. El presidente albanés Bamir Topi, quién había escuchado sobre el trabajo de Gillan y había conocido al endodoncista el año anterior, llegó a la ceremonia de apertura de la conferencia dental de Gillan para dar un discurso a los odontólogos presentes. Después del discurso, invitó a Gillan a subir al escenario y le entregó la Medalla de Gratitud Albanesa.

“Me sentí muy honrado. Solo estaba haciendo algo que amo”, dijo Gillan. “Algunos de mis amigos en Albania me dijeron que derramaron lágrimas de felicidad; estaban muy emocionados por mi reconocimiento. Albania tuvo el mayor dictador del mundo que gobernó por años. Me siento privilegiado de ser parte del renacimiento de este país.

“El mayor reconocimiento para mí son: la amistad de otras personas y la satisfacción de contribuir a mejorar la calidad de vida de los niños y los adultos de esos países. He aprendido que cada persona en este mundo es especial. Alentar a una persona, ya sea un niño o un adulto, es realmente grandioso". Amy Wiser

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