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Pintando por placer

abr 17, 2013

Kiwanian Priscilla Veidemanis paints the murals

Joyce Mesrobian a menudo pasea por los senderos arbolados o rodeando los estanques del parque, o también por la pradera del complejo habitacional para jubilados donde ella vive. Esta señora Kiwanis del club Lidenhurst-the Lakes Area (Illinois) se entristece al ver que muchos de sus compañeros residentes no pueden movilizarse por sí mismo por el complejo.

Por esa razón, Mesrobian se propuso trasladar el hermoso paisaje del terreno al interior del lugar. Comenzó a buscar una persona que pintara paisajes en una pared blanca de 53 metros, ubicada en el corredor que une el centro de vivienda para ancianos independientes con el centro de vivienda para ancianos dependientes de la comunidad Village of Victory Lakes. Cuando la socia Kiwanis, Priscilla Veidemanis se trasladó al club Kiwanis Lindenhurst, Mesrobian encontró finalmente la artista que buscaba.

“Acepté la tarea sin vacilar y ofrecí donar mis talentos artísticos. Siempre amé pintar, y sobretodo amo pintar murales”, dijo Veidemanis.

Como agradecimiento a la institución que acoge las reuniones de su club Kiwanis dos veces al mes, ella decidió pintar una serie de paisajes. Cada uno de los 24 paisajes pintados, de uno por uno con veinte metros de altura, están presentados a manera de vitrales de colores. A pesar que la mayoría de las imágenes reproducen un paisaje típico del lugar, muchas de las mismas fueron influenciadas por los empleados y demás residentes. Muchos se acercaban para admirar el progreso de la obra y dejaban sugerencias escritas sobre los posibles paisajes que la artista podía incluir. Uno de los empleados le pidió que pintara a su labrador negro, Ranger.

“Me di cuenta que las imágenes suscitaban buenos recuerdos y fomentaban conversaciones entre los residentes, sobre los viejos tiempos” dijo Veidemanis.

Después de casi seis meses de trabajo, aquel corredor aburrido ahora está revitalizado con un farol que alumbra el oscuro cielo, un molino de viento rodeado de coloridos tulipanes, un pavo real acicalándose, un ciervo y un cervatillo en el bosque y una mariposa monarca volando entre las flores del campo. Mersobian está encantada con el regalo de su amiga.

“Ahora, todos los residentes de la comunidad Victory Lakes pueden apreciar, siempre que quieran, el esplendor de la naturaleza en estos vitrales pintados en la pared del corredor. Los trabajadores que se apresuran a cumplir sus tareas, los residentes que caminan sin ayuda, o acompañados por un bastón o andador y especialmente aquellos residentes que llevan los voluntarios en silla de ruedas, todos se detienen por un momento para experimentar ese sentimiento revitalizante, esperanzador y alegre que es  inherente a la belleza espiritual y que emana de esta obra sobre la naturaleza”. —Courtney Meyer

Murals

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