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Bicis que brindan movilidad y esperanza

sep 24, 2013
Jim Christnacht

En 1994, en la ciudad de Helena (Montana), el socio Kiwanis Jim Christnacht tuvo una increíble idea cuando vio una gran cantidad de bicicletas en el depósito del departamento de policía.

“Se me ocurrió la idea de utilizar esas bicicletas para entregarlas a los adultos y a los niños que no tenían bicis”, dice Jim. “Consulté con el departamento de policía para ver si podían darme un pequeño número de bicis para repararlas y luego poder donarlas a los más necesitados. ¡Esto comenzó como un proyecto piloto que ¡superó nuestras expectativas”!

Christnacht comenzó el proyecto al poco tiempo de haberse jubilado de su cargo en el gobierno estatal de Montana, en 1994. Él se fijó la ambiciosa meta de donar 1.000 bicicletas y, 19 años más tarde, casi lo ha logrado.

“Cuando comencé, contacté a las escuelas y a las organizaciones sin fines de lucro orientadas a ayudar a los niños”, como Big Brothers Big Sisters y el gimnasio Helena YMCA, explica Jim. 

“Pronto amplié el proyecto al incluir organizaciones sin fines de lucro que trabajan con adultos vulnerables. Continúo usando el mismo método”.

Como resultado, las bicicletas también han encontrado su lugar en distintas instituciones: el Helena YMCA, el hospital Shodair Children´s Hospital, el Salvation Army (una organización caritativa cristiana de nivel internacional que apoya a las personas pobres y afectadas por desastres naturales.) y el West Mont (una organización sin fines de lucro que sirve a las personas discapacitadas que viven en Montana).

Después de tantos años de servicio, Christnacht es conocido en la comunidad por su proeza en el arreglo de tantas bicis. “A veces la gente les da mi nombre a otras personas que necesitan una bici”, cuenta Jim.

Dice que él aprendió a arreglar las bicis… “por necesidad, cuando estaba en la secundaria en el estado de Washington, mis amigos y yo no teníamos carro. Teníamos que andar en bicicleta por millas, lloviera o brillara el sol. Mi esposa y yo tenemos cuatro hijos y una hija, lo que también me mantuvo ocupado reparando bicicletas”.

En estos días, arreglar las bicicletas se ha convertido para él, en otro trabajo. Pero las cartas de agradecimiento que sus compañeros Kiwanis y él reciben, alientan su emprendimiento. Por ejemplo, una carta y una tarjeta que envió el Centro Friendship Center, una agencia de Helena que da refugio a las víctimas de violencia doméstica y sexual, incluye varios mensajes de agradecimiento de familias y del personal del lugar.

“¡Gracias. Gracias. Gracias! La felicidad que una bici puede darle a una persona es inmensurable. “Les has brindado tantas oportunidades a nuestras familias”, dice uno de los mensajes. “¡Los niños disfrutan tanto de estas bicis! ¡Creo que ellos están andando en las bicicletas en todo momento, salvo cuando comen o duermen”! dice otro de los mensajes.

Hasta el gobernador tomó nota de su trabajo. “Su amabilidad y compromiso para ayudar a los demás es una inspiración para todos las personas de Montana”, escribió el ex gobernador, Brian Schweitzer. “Sé que estas bicis traerán mucha alegría a los niños que las reciban y serán bien utilizadas por muchos años”.  — Courtney Meyer

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