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Realizando un paseo turístico creativo con la ayuda de Kiwanis

nov 18, 2013
A Flat Stanley looks out over Pittsburg
Bien es sabido que San Agustín dijo: “El mundo es un libro y aquellos que no viajan, solo  leen una página”. Un club Kiwanis de Pennsylvania ayudó a un maestro a descubrir una nueva y creativa manera de enseñar geografía, aplicando esas famosas palabras, al pie de la letra.

El club Kiwanis Sheraden en Pittsburg (Pennsylvania), encontró una manera fácil de dibujar sonrisas en el rostro de los niños de una escuela elemental en Charlotte (Carolina del Norte), gracias a la imaginación del hijo de dos socios, Brandon Whitfield, quien enseña en ella.

 “Brandon quería que sus estudiantes participaran y experimentaran la vida fuera de Charlotte, pero se preocupaba de que debido al alto nivel de pobreza de sus estudiantes, el ciento por ciento  de participación de los alumnos, no iba a ser posible”, explica la ex presidente del club Debbie Whitfield.

El libro infantil “Flat Stanley”, escrito en 1964, narra cómo un niño llamado Stanley Lampchop  queda aplastado accidentalmente,  cuando un cartel de folletos que cuelga sobre su cama, le cae encima mientras él duerme. Inspirados en este libro, los socios del club Kiwanis ayudaron a Brandon a que los estudiantes realizaran paseos turísticos imaginarios por otra ciudad, con tan solo doblar por la mitad a las “personitas aplastadas” que crearon los alumnos con folletos, y que luego pusieron en un sobre para enviarlas por correspondencia a diferentes amigos.

El libro servía para enseñar matemáticas, geografía y comprensión  lectora. Pero, después la lección tomó vida propia cuando Brandon, quien se había mudado del estado de Pennsylvania a Carolina del Norte, le dio a su clase un escenario simple. “Extrañaba mi hogar, y quería que conocieran a mi familia y a mis amigos”, dice Brandon.

Los estudiantes crearon una “persona aplastada” sobre la cartulina, dibujando una imagen de ellos para conocer por este medio el estado de Pensilvania. Antes de que sus figuritas comenzaran su travesía, los estudiantes localizaron Pittsburg en el mapa y comentaron sobre cómo ellos creían que era la ciudad. Cuando las cartas de presentación de los estudiantes y las figuritas de “personas aplastadas” llegaron a destino, los socios del club Sheraden, recorrieron la ciudad de Pittsburgh con las figuritas durante dos semanas.

El club adoptó con entusiasmo el proyecto. “Mi aplastado Elijah fue a trabajar conmigo a la Universidad de Pittsburgh donde también le lavaron los dientes en la Facultad de Odontología, fue al museo de los niños, montó en el funicular (the Incline), se deslizó por la pendiente en trineo con mis nietos y hasta conoció al alcalde de Pittsburgh”, cuenta Debbie Whitfield. “Los socios juntaron álbumes de recorte, cartas y pequeños presentes. Uno de ellos fue hasta la chocolatería Hershey a comprar chocolates para luego enviarles bolsitas de chocolatitos Hershey (a los niños de Charlotte)”.

“¡Los estudiantes quedaron encantados, y fue increíble verlos sonreír cuando recibieron sus cartas!”, reflexiona Brandon Whitfield.

Esta experiencia dejó muchas enseñanzas a estos estudiantes, pero los Kiwanis también se beneficiaron. “Creo que este proyecto fue increíble para todos”, dice Debbie Whitfield. “Creo que el proyecto le brindó a los niños una percepción diferente de las áreas fuera de su comunidad, y a la vez, ¡nos dio a nosotros la oportunidad de ver nuestra vida a través de los ojos de un niño! El único límite de lo que usted puede hacer es su propia imaginación”.  — Courtney Meyer

¿Tiene una historia Kiwanis para compartir? Envíela a: shareyourstory@kiwanis.org para su consideración.

¿Su club tiene algún proyecto que utilice para educar a los niños? Cuéntenos  acerca del mismo, en la sección de comentarios que se incluye aquí.

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