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  • Generosos propietarios de carros impulsan un cambio intercontinental

    may 08, 2013

    Weinfelden Kiwanians at the Charity Classic

    La pasión que comparten dos Kiwanis suizos por los carros clásicos sirvió para recaudar miles de dólares que se destinaron a los niños de la nación africana de Zimbabue.

    El liderazgo de los socios permitió al club Kiwanis de Weinfelden (Suiza) crear y organizar uno de los espectáculos de carros más grandes en el este de Suiza. El primero se llevó a cabo en el año 2009 donde fueron anfitriones. En el 2011, se realizó el segundo Clásico de Caridad bienal, donde más de 60 vehículos desfilaron por el cantón de Thurgau.

    Los socios Kiwanis se pusieron a trabajar motivados por una presentación que escucharon sobre el trabajo que el Dr. Christian Seelhofer y su esposa estaban haciendo en un hospital de la sabana, ubicado en la nación africana de Zimbabue. En los dos primeros espectáculos de carros, los cuales fueron bien recibidos por la comunidad, recaudaron un total de CHF50.000. Los fondos iniciales permitieron completar la construcción de un orfanato para niños abandonados, el cual se inauguró en el 2009. La otra mitad del monto recaudado se destinó a la educación de los niños, con la creación y renovación de tres escuelas. Como forma de agradecimiento, se colocaron en los edificios placas en las que aparece con orgullo el nombre del club Kiwanis.

    “El señor y la señora Seelhofer comenzaron con los proyectos, organizaron y coordinaron su implementación en el lugar”, explica el socio del club, Christoph Lanter. “Es por eso que fue posible maximizar el efecto de los recursos disponibles”.

    Informes recientes de Zimbabue indican que los proyectos, que son de bajo costo y han sido realizados con la participación de la comunidad, permanecerán por mucho tiempo. Entusiasmado por mantener su alianza, el club Kiwanis ya ha dispuesto que las ganancias recaudadas del espectáculo de carros del 2013 sean destinadas a la construcción de un jardín preescolar con juegos infantiles, en el área de Charamba, Zimbabue. Habrá fondos suficientes para comprar material de apoyo médico como prótesis, gafas y audífonos para los niños con discapacidades y que son pacientes de la clínica Seelhofer, en Silveira. –Courtney Meyer

    Puede visitar la siguiente página www.charity-classic.ch. y obtener más información sobre el proyecto y ver las fotos del evento.

    A school in Zimbabwe constructed with the Kiwanis club's funds

    ¿Tiene una historia Kiwanis para compartir? Envíela a shareyourstory@kiwanis.org para su consideración.

    ¿Alguna vez su club recaudó fondos para realizar un proyecto en otro país? Cuéntenos su experiencia en la sección de comentarios que se incluye aquí.

  • Generando fondos para una buena causa

    abr 24, 2013

    East Hawaii Kiwanians & their sponsored CKI members at the YMCA

    Con esfuerzo y con los fondos de Kiwanis se logró que el gimnasio Island of Hawaii YMCA incluyera, este año,  a más niños en sus programa.

    El club Kiwanis de East Hawaii fue contactado por la Fundación Harry and Jeanette debido a su destacada participación en la comunidad. La Fundación le informó que otorgaría un cheque de USD10.000 a las organizaciones sin fines de lucro que llevaran a cabo un proyecto para otra organización sin fines de lucro, cuyo objetivo fuera ayudar a los niños de la comunidad. La Fundación Weinberg se enfoca en ayudar a las personas y a las familias vulnerables y en desventaja económica, entregando donaciones a las organizaciones de servicio. El club Kiwanis optó por beneficiar al gimnasio Island of Hawaii YMCA, que trabaja para  dar respuesta a las necesidades de salud y otras, de las familias y los niños de la comunidad. Los servicios que prestan van desde el cuidado de niños antes de empezar y después de terminar el día escolar y actividades para promover el bienestar y la salud.

    Pero, la donación del club al centro no solo fue económica. Con la ayuda de los socios del club Cirlcle K de la Universidad de Hawaii (Hilo) que patrocinan, el club comenzó con la renovación de las paredes del edificio limpiándolas y pintándolas y con la restauración de los baños.

    La importancia del trabajo, que fue arduo por lo  sucio del lugar, no  fue  en vano para aquellos a quienes ayudó. 

    “El proyecto de reconstrucción y pintura para restaurar el YMCA Waiakea era difícil, especialmente si se tiene en cuenta las dificultades que las organizaciones sin fines de lucro enfrentan para obtener fondos”, explica el Kiwanis Delmar Kleckner. “El proyecto le dio la oportunidad a los socios Kiwanis y a los del Circle K de conocerse mejor y de trabajar juntos. El programa que se ofrece para los niños antes de entrar a la escuela sirve a varias familias de la comunidad de Hilo. El tener un lugar limpio, seguro y bien mantenido permite que el servicio brindado y necesario sea mucho mejor”.

    Hunter Birshop, otro de los socios, está de acuerdo con el enunciado. “Es un gran placer participar de estos proyectos Kiwanis”, reflexiona. “Realmente uno comienza a comprender el verdadero espíritu de aloha (la compasión) cuando ve que varias personas se unen para alcanzar un mismo fin. ¡Imua (continúa trabajando con un propósito) Kiwanis”!

    El gimnasio YMCA está más que agradecido por el trabajo de amor y servicio recibido.

    “Anualmente servimos a alrededor de 2.500 niños, entre 3 y 18 años de edad”, dice Fred Yamashiro, Gerente General y Financiero del centro Island of Hawaii YMCA. “Aproximadamente el 80 por ciento de los niños provienen de familias de bajos recursos y necesitan de becas para poder participar de nuestros programas. Usaremos la donación de Kiwanis/Weinberg  para mejorar nuestro fondo de becas. Creemos fielmente en el principio de no negar a ningún niño la posibilidad de participar en nuestros programas, por lo que su donación nos ayuda a cumplir con este principio”. -Courtney Meyer

  • Pintando por placer

    abr 17, 2013

    Kiwanian Priscilla Veidemanis paints the murals

    Joyce Mesrobian a menudo pasea por los senderos arbolados o rodeando los estanques del parque, o también por la pradera del complejo habitacional para jubilados donde ella vive. Esta señora Kiwanis del club Lidenhurst-the Lakes Area (Illinois) se entristece al ver que muchos de sus compañeros residentes no pueden movilizarse por sí mismo por el complejo.

    Por esa razón, Mesrobian se propuso trasladar el hermoso paisaje del terreno al interior del lugar. Comenzó a buscar una persona que pintara paisajes en una pared blanca de 53 metros, ubicada en el corredor que une el centro de vivienda para ancianos independientes con el centro de vivienda para ancianos dependientes de la comunidad Village of Victory Lakes. Cuando la socia Kiwanis, Priscilla Veidemanis se trasladó al club Kiwanis Lindenhurst, Mesrobian encontró finalmente la artista que buscaba.

    “Acepté la tarea sin vacilar y ofrecí donar mis talentos artísticos. Siempre amé pintar, y sobretodo amo pintar murales”, dijo Veidemanis.

    Como agradecimiento a la institución que acoge las reuniones de su club Kiwanis dos veces al mes, ella decidió pintar una serie de paisajes. Cada uno de los 24 paisajes pintados, de uno por uno con veinte metros de altura, están presentados a manera de vitrales de colores. A pesar que la mayoría de las imágenes reproducen un paisaje típico del lugar, muchas de las mismas fueron influenciadas por los empleados y demás residentes. Muchos se acercaban para admirar el progreso de la obra y dejaban sugerencias escritas sobre los posibles paisajes que la artista podía incluir. Uno de los empleados le pidió que pintara a su labrador negro, Ranger.

    “Me di cuenta que las imágenes suscitaban buenos recuerdos y fomentaban conversaciones entre los residentes, sobre los viejos tiempos” dijo Veidemanis.

    Después de casi seis meses de trabajo, aquel corredor aburrido ahora está revitalizado con un farol que alumbra el oscuro cielo, un molino de viento rodeado de coloridos tulipanes, un pavo real acicalándose, un ciervo y un cervatillo en el bosque y una mariposa monarca volando entre las flores del campo. Mersobian está encantada con el regalo de su amiga.

    “Ahora, todos los residentes de la comunidad Victory Lakes pueden apreciar, siempre que quieran, el esplendor de la naturaleza en estos vitrales pintados en la pared del corredor. Los trabajadores que se apresuran a cumplir sus tareas, los residentes que caminan sin ayuda, o acompañados por un bastón o andador y especialmente aquellos residentes que llevan los voluntarios en silla de ruedas, todos se detienen por un momento para experimentar ese sentimiento revitalizante, esperanzador y alegre que es  inherente a la belleza espiritual y que emana de esta obra sobre la naturaleza”. —Courtney Meyer

    Murals

  • La alegría de recibir un muñeco

    abr 10, 2013

    Children with dolls in Kenya

    Los clubes Kiwanis de todo el mundo hacen muñecos para entregar a los niños en los hospitales. Algunos están  dispuestos a enviarlas al otro lado del mundo. A pesar del costo económico, es tal la pasión que ellos sienten por su tarea, que los socios de la familia Kiwanis del Distrito de Michigan se han comprometido por varios años, a enviar sus coloridos muñecos a los países del continente africano.

    Como una forma de aprovechar un programa de colaboración con los clubes de África Subsahariana y los Estados Unidos, el trabajo de coser muñecos y sus vestidos de una Kiwanis de Michigan, se extendió a todo el distrito. Pat Kiroff, la abuela de una niña de cinco años que fue sometida a una operación de corazón abierto, y que en todo momento mantuvo a su lado su muñeco “sanador”, sabía por experiencia propia, el impacto que tiene darle a un niño algo reconfortante, ya sea porque esté enfermo o simplemente porque necesita tener algo propio. Mientras ejercía el cargo de presidenta del distrito en el programa Niños Pequeños: Prioridad Uno, ella pidió que se fabricaran muñecos similares a los que ya se estaban fabricando para los niños del hospital,  y así el proyecto se propagó rápidamente. Cuarenta y cuatro clubes, incluso los Clubes Aktion, Key Clubs y CKI Clubs, hicieron más de 1.200 muñecos para distribuirlos en la primera área: Kenya.

    La fabricación de los muñecos fue tan solo el comienzo. Rachelle Strawther-Okumu, una socia Kiwanis de Kisumu (Kenya) quien trabaja con la Asociación de Fútbol Juvenil de Kisumu, estaba coordinando un programa de voluntariado en Kenya con un club de fútbol británico, cuando se enteró de esta oportunidad demasiado buena para rechazar.

    “Ellos habían recaudado una cantidad importante de dinero para enviar artículos donados y estaban planeando despachar todo”, dice Strawther-Okumu. “Les enviamos un correo electrónico preguntándoles sobre la posibilidad de incluir los muñecos”.

    Para poder enviar estos muñecos al Reino Unido, las conexiones de despacho de un Kiwanis de Michigan fueron imprescindibles.

    Una vez que los muñecos llegaron a Kenya, los socios del club Kiwanis Kisumu los distribuyeron, conjuntamente con algunas frutas, a los pacientes pequeños de los hospitales del distrito y la provincia.

    “A pesar de que las instalaciones han mejorado increíblemente estos últimos años, es devastador ver tantos casos de malaria, VIH, cáncer, etc.”, reflexiona Strawther-Okumu. “Es verdad que los muñecos no pueden curar a los niños ni cambiar las circunstancias, pero si pueden hacerles brillar los ojitos y llenarlos de felicidad”.

    El total de muñecos producidos por el Distrito de Michigan ha superado las 5.000 unidades fijadas. Se están fabricando otros 1.200 muñecos para la República Democrática del Congo, cerca de 1.800 para Nigeria y 400 para Sudáfrica, y todos serán enviados, usando las conexiones de despacho que permiten exentar o reducir los gastos de envío.  A pesar de que Kiroff quiere, de todo corazón, continuar indefinidamente con el proyecto dirigido a África principalmente, ella no se opone a las peticiones de muñecos para otros países. De hecho, un grupo de una iglesia llevó cien muñecos a Nicaragua.

    “Siento que si al menos un niño sonríe al recibir un muñeco, entonces he alcanzado mi meta. Es darles algo que sienten que les pertenece, que puedan abrazar y con  los que puedan jugar con alegría”, dice Kiroff.  —Courtney Meyer

    ¿Está interesado en hacer muñecos? Puede usar este molde.

  • Un títere de regalo

    abr 03, 2013

    Tiny teddy finger puppets

    Para la mayoría de las personas, el terremoto ocurrido en febrero del 2011 parece ser solo una noticia pasada. Sin embargo, para los residentes de Christchurch (Nueva Zelandia), especialmente para los niños, la normalidad todavía está ausente en sus vidas. La primavera en la ciudad de Christchurch era símbolo de narcisos florecidos y de familias que se paseaban por los parques; pero desde que ocurrió el terremoto, se necesita más que el sol para alegrar el espíritu de los pequeños cuyas vidas dieron un vuelco repentino.

    Patsy Hill, una socia del club Kiwanis Takapuna (Nueva Zelandia) sentía que cada persona que conocía estaba conmocionada por aquel desastre natural. Como abuela dedicada a los niños pequeños y como persona involucrada en un programa que ayuda a los niños  en duelo, ella decidió transmitir un mensaje de esperanza.

    Doce clubes respondieron a su llamado, y con Hill como presidenta del proyecto del distrito, comenzaron a coser y rellenar muñecos sanadores y primaverales, hechos con telas floreadas. Tres socios del club Kiwanis de Takapuna manejaron más de 1.078 Km. para llegar a Christchurch y distribuir los 1.059 muñecos —- hechos por todos los Kiwanis de la Isla del Norte, de Nueva Caledonia y de Tahití— - a los niños del jardín de preescolar, del jardín de cinco y de las demás instituciones infantiles del lugar.

    “Fue muy conmovedor ver el `brillo´ en los ojos de aquellos niños reservados cuando llegamos por primera vez”, recuerda Hill.

    Pero los socios Kiwanis no se detuvieron ahí. Deseosos de que los niños y sus familias no se sintieran que el mundo los había olvidado, Hill comenzó otro proyecto: hacer títeres de dedo con forma de ositos. Cinco clubes hicieron cerca de 900 títeres que distribuyeron después de las vacaciones de verano cuando los niños regresaron a la escuela. Asimismo, les entregaron ropa y mantas recolectadas y hechas por otros clubes.

    “Ha sido tan divertido ver los  pequeños rostros encantados de los niños, a medida que se ponían sus títeres y los comparaban entre ellos”, dijo Lynda Spittle del club Kiwanis de North West Christchurch. “De hecho creo que las maestras estaban tan contentas como ellos … Muchas gracias en nombre de todos los niños que recibieron y recibirán estos presentes. La sonrisa en sus rostro no tiene precio”.  Courtney Meyer

    A child with puppets

    Proyecto práctico:
    ¿Está interesado en participar en el proyecto para hacer títeres de dedo? Vea el molde del títere de dedo en línea.

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