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  • Un títere de regalo

    abr 03, 2013

    Tiny teddy finger puppets

    Para la mayoría de las personas, el terremoto ocurrido en febrero del 2011 parece ser solo una noticia pasada. Sin embargo, para los residentes de Christchurch (Nueva Zelandia), especialmente para los niños, la normalidad todavía está ausente en sus vidas. La primavera en la ciudad de Christchurch era símbolo de narcisos florecidos y de familias que se paseaban por los parques; pero desde que ocurrió el terremoto, se necesita más que el sol para alegrar el espíritu de los pequeños cuyas vidas dieron un vuelco repentino.

    Patsy Hill, una socia del club Kiwanis Takapuna (Nueva Zelandia) sentía que cada persona que conocía estaba conmocionada por aquel desastre natural. Como abuela dedicada a los niños pequeños y como persona involucrada en un programa que ayuda a los niños  en duelo, ella decidió transmitir un mensaje de esperanza.

    Doce clubes respondieron a su llamado, y con Hill como presidenta del proyecto del distrito, comenzaron a coser y rellenar muñecos sanadores y primaverales, hechos con telas floreadas. Tres socios del club Kiwanis de Takapuna manejaron más de 1.078 Km. para llegar a Christchurch y distribuir los 1.059 muñecos —- hechos por todos los Kiwanis de la Isla del Norte, de Nueva Caledonia y de Tahití— - a los niños del jardín de preescolar, del jardín de cinco y de las demás instituciones infantiles del lugar.

    “Fue muy conmovedor ver el `brillo´ en los ojos de aquellos niños reservados cuando llegamos por primera vez”, recuerda Hill.

    Pero los socios Kiwanis no se detuvieron ahí. Deseosos de que los niños y sus familias no se sintieran que el mundo los había olvidado, Hill comenzó otro proyecto: hacer títeres de dedo con forma de ositos. Cinco clubes hicieron cerca de 900 títeres que distribuyeron después de las vacaciones de verano cuando los niños regresaron a la escuela. Asimismo, les entregaron ropa y mantas recolectadas y hechas por otros clubes.

    “Ha sido tan divertido ver los  pequeños rostros encantados de los niños, a medida que se ponían sus títeres y los comparaban entre ellos”, dijo Lynda Spittle del club Kiwanis de North West Christchurch. “De hecho creo que las maestras estaban tan contentas como ellos … Muchas gracias en nombre de todos los niños que recibieron y recibirán estos presentes. La sonrisa en sus rostro no tiene precio”.  Courtney Meyer

    A child with puppets

    Proyecto práctico:
    ¿Está interesado en participar en el proyecto para hacer títeres de dedo? Vea el molde del títere de dedo en línea.

  • El cambio de Adomba

    mar 27, 2013

    Adomba in front of a school bus

    Adomba es un pequeño juguetón de cuatro años a quien le encanta andar en su triciclo. Pero no siempre había podido hacerlo. Nació prematuro en la nación africana de Ghana y se mudó con sus padres a los Estados Unidos, a fin de poder recibir un tratamiento mejor y mayores oportunidades para él.

    Debido a las dificultades que tenía para caminar solo y a las caídas frecuentes que sufría, sus padres tomaron la decisión de llevarlo al Doctor John Delahay  para una evaluación ortopédica.  El Dr. Delahay es un cirujano ortopedista de renombre en el Hospital MedStar Georgetown University, en Washington DC.  Asimismo, es director médico voluntario de la Clínica de Ortopedia de Kiwanis, que brinda asistencia a los niños que no tienen seguro médico y que provienen de familias de bajos recursos. La clínica se fundó en 1923 para asistir en la recuperación de niños con polio; en la actualidad, está subvencionada por la Fundación Kiwanis del Distrito de Columbia. El departamento de fisioterapia y de cuidados ortopédicos y de prótesis les brinda anualmente asistencia a Adomba y a otros cientos de niños.

    A Adomba se le diagnosticó un tipo de parálisis cerebral que le afecta las extremidades inferiores. Los médicos le pusieron aparatos ortopédicos, hechos a la medida, para que tuviera un mejor soporte de los pies y los talones.  Adomba comenzó una rehabilitación semanal con la fisioterapeuta de la Clínica de Ortopedia Kiwanis, y a practicar ejercicios en casa con sus padres  para mejorar continuamente su elasticidad y equilibrio.

    Cuando Adomba comenzó con la terapia física, lo transportaban del estacionamiento hasta la clínica en un cochecito. Hoy, él corre hacia la clínica a ver a la “Tía Missy”, una fisioterapeuta que trabaja como directora ejecutiva de la clínica. A pesar de seguir necesitando ayuda para desarrollar el equilibrio y de continuar usando aparatos ortopédicos en las piernas, él salta, sube escaleras, anda en triciclo y se rehúsa a que su parálisis cerebral lo detenga.

    El padre de Adomba, Martin, espera algún día poder devolver el increíble cuidado que su hijo ha recibido de una comunidad tan acogedora y solidaria.

    “Creemos que él ha mejorado mucho el equilibrio y  su andar y que la atención y los cuidados recibidos han evitado que los pies siguieran deformándose”, expresa Martin . “Estaremos siempre en deuda y completamente agradecidos con Kiwanis por la invaluable asistencia que le brindaron a Adomba”.  – Courtney Meyer

  • Vuelve la carrera

    mar 20, 2013

    Runners in the Kingston Classic

    Muchos de los residentes de Kingston, en Nueva York, tienen una pasión en común: correr.  La ciudad cuenta con una comunidad muy unida de corredores y sus clubes. Por lo que cuando se dejó de realizar uno de los eventos tradicionales de la comunidad, el Club Kiwanis de Kingston decidió intervenir para reanudarlo y transformarlo.

    Durante muchos años, estos corredores tuvieron la oportunidad de correr con atletas selectos de Kenya y Etiopía en el evento anual Kingston Classic. En 1981, el clásico comenzó con una carrera de 10 kilómetros destinada a ayudar a los corredores a ponerse en forma para el Maratón de Boston. En el año 2009, se añadió una carrera de 3,4 kilómetros para atraer a los competidores que no estaban lo suficientemente preparados para el maratón.

    Cuando dejó de realizarse la clásica carrera en el 2010, un socio local de Kiwanis luchó para que este evento tradicional de la comunidad no desapareciera para siempre. Greg Riley, quien había  colaborado en la creación de otras dos carreras, se acercó a sus compañeros Kiwanis, muchos de los cuales ya habían participado en la carrera en otras ocasiones, para que corrieran la misma con él.

    “Durante muchos años, el Kiwanis de Kingston había buscado la oportunidad para unirse a una causa valedera que no sólo nos sirviera para enseñar quiénes somos, sino para mostrar lo que hacemos en la comunidad”, reflexiona Riley.

    El club aceptó asociarse a la carrera, pero eso implicó cambiar ciertas tradiciones.

    “Nos reunimos con todos los patrocinadores anteriores y les aseguramos que no íbamos a entregar premios monetarios (a los corredores más rápidos)”, dijo Riley. “Todo el dinero recaudado se quedaría en la comunidad para financiar programas destinados a los ancianos y los jóvenes necesitados”.

    Para enfatizar aún más el nuevo enfoque comunitario, se le pidió a los corredores que votaran por el grupo más animoso en la “Zona de fanáticos”, donde los grupos locales alientan a los competidores. Si alguno de los tres grupos que recibiera la mayor cantidad de votos fuera una organización sin fines de lucro, entonces el grupo recibiría el premio monetario; pero, si el grupo ganador fuera una empresa, el dinero se entregaría a una organización de caridad elegida por la misma. El club también redujo el importe de la inscripción para que más personas pudieran participar en la carrera.

    “Hemos recibido comentarios muy positivos con respecto a los cambios introducidos y a la estructura organizacional que creamos para que sea más fácil supervisar las futuras carreras”, declara Riley. No se está jactando. El diario local, The Daily Freeman, nombró “Deportistas del Año 2012” a los organizadores,  y la mayoría de ellos, desde el director de relaciones públicas hasta el tesorero, son socios Kiwanis.

    En los dos años que el club Kiwanis ha estado a cargo de esta carrera, se han recaudado USD 45.000 destinados a apoyar a diferentes organizaciones y proyectos,  como los Programas de Servicio y Liderazgo, la investigación sobre diabetes juvenil, el Hogar de Niños de Kingston y las actividades juveniles como baloncesto y ballet. Pero esta no ha sido la única forma en que se amplió la misión de Kiwanis.  Al menos 10 socios se unieron a Kiwanis para participar especialmente en la carrera.  —Courtney Meyer

    A man and a young child warm up for the race

  • Ellos también alcanzaron sus sueños

    mar 13, 2013

    Kiwanians cut a ribbon to ceremoniously open the new park

    El Club Kiwanis del centro de Springfield, en Missouri, es conocido por abogar por los niños con discapacidades. En 1937, el club inauguró en Springfield la primera escuela para niños con discapacidades físicas y la financió por muchos años hasta que finalmente pasó a formar parte del sistema público escolar. El único parque de juegos infantiles “accesible” a estos niños se encontraba allí… entonces.

    Años más tarde, el club contempló la idea de crear, en un área pública, un parque de juegos infantiles que incluyera a todos los niños, sin excepción. La junta local de parques recibió bien la idea, aceptó asociarse con el club y proporcionó planos de juegos infantiles, presupuestos y un área para la instalación de los juegos en el Parque Jenny Lincoln Park. Los diseños incluían rampas, paneles interactivos al nivel del piso y superficies amortiguadas, con fácil acceso para los niños en sillas de ruedas. Se colocaron columpios adaptados que cumplen con las normas de la ley para Estadounidenses con Discapacidades (ADA, Americans with Disabilities Act) y se agregó una rampa en el estacionamiento.

    A pesar de que la fundación del club se comprometió a donar USD 11.000, su objetivo de USD 100.000 no era muy fácil de alcanzar.

    “Fue un proyecto intimidante, uno de los más grandes que el club  había enfrentado en muchos años”, dijo la tesorera del club, Carol Cruise. “Nuestro primer obstáculo era lograr que todos los socios aprobaran el proyecto, ya que implicaba mucho trabajo y un gran compromiso. En ese entonces, contábamos con sólo 40 socios. Nos asustaba a la mayoría de nosotros porque teníamos miedo al fracaso”.

    Sin embargo, la perseverancia, los subsidios, dos eventos importantes para recaudar fondos y las donaciones personales y empresariales ayudaron a recaudar, en tan sólo dos años, la suma que necesitaba la Junta del Parque del condado de Springfield-Greene. En un año más ya se habían terminado los cambios en los juegos infantiles y del parque. El autobús lleno de alegres niños con necesidades especiales de la escuela primaria local  llegó al evento, y  la alegría y  el agradecimiento que mostraron a los líderes de la comunidad hicieron que todo este esfuerzo valiera la pena.

    “Al final, nuestro  éxito fortaleció a nuestro club. No estamos listos para enfrentar otro proyecto de este tamaño, pero ahora creemos que podemos hacer lo que sea, si nos lo proponemos”, dijo Cruise.  – Courtney Meyer

  • A pedido del público ...¡Estamos de vuelta!

    mar 06, 2013

    JiÃ…â„¢ina Bohdalová, Czech actor and storyteller, with a patient

    Todo comenzó como un simple proyecto de muñecas. Los socios del Club Kiwanis de Ostrava (República Checa) decidieron coser unas muñequitas de trapo blanco y entregarlas a los niños hospitalizados.

    Entonces, los socios Kiwanis tuvieron la idea de pedirles a actores y cantantes famosos del país que decoraran las muñecas. Se imprimió un calendario con las fotos de las muñecas decoradas.

    Luego invitaron a diferentes celebridades para que distribuyeran las muñecas. ¡Los niños quedaron encantados!

    “Vimos cómo se iluminaban los ojitos de los niños al ver a su cantante o actor favorito; y por pedido de los niños y los médicos hemos continuado con estas visitas”, dijo la presidenta del club, Eva Pastuskova.

    El año pasado, las siguientes celebridades decidieron dejar la alfombra roja para ir a recorrer los pasillos del hospital:

    Taťána Medvecká: La actriz del Teatro Nacional de Praga pintó muñequitas con los niños y también entregó juguetes y reproductores portátiles de DVD.

    Michal David: El cantante y compositor compartió su nuevo CD y le cantó a los niños su nuevo éxito infantil: "Drinking Cola".

    "Los niños son felices si alguien los visita porque la estadía en el hospital se hace mucho más llevadera”, dijo David.

    Jiřina Bohdalová: La actriz y narradora de los cuentos de hadas checos, “Rákosníček" y "Pohádky z Mechu a Kapradí”, fue todo un éxito frente a los pacientes pequeños. “Sus ojos se abrían cada vez más al escuchar a la Señora Bohdalová leer un fragmento del cuento de hadas “Křemílek a Vochomůrka”.  Se preguntaban cómo la voz  de la señora que representa a estos personajes de televisión había llegado ahí”, señaló Pastuskova.

    Josef Vojtek: El cantante líder de la banda de rock Kabát ayudó a los socios Kiwanis a entregar equipamiento para la sala de juegos del hospital y cantó una de las canciones más conocidas del grupo: “Colorado”.

    "Tengo casi todos los CD de la banda Kabát en casa, pero no tenía el que me entregó el Señor Vojtek autografiado. Es mío y no se lo pienso prestar a nadie”, dijo muy entusiasmado Luke, un niño de 11 años.

    El Club Kiwanis de Ostrava cuenta ahora con 80 muñecas pintadas por celebridades. La colección se exhibirá en la biblioteca de la ciudad de Ostrava durante la celebración del Día del Niño, el 1º de junio.  –Jack Brockley

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