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  • Portadora de la luz

    oct 24, 2014
    El honor de representar a Santa Lucía requiere el uso de una corona de velas y una actitud que lleve felicidad y dicha a los residentes de Karlskoga, en Suecia.


    Es el 13 de diciembre y Santa Lucía trae consigo la luz y el canto a la vida de los ancianos, de los enfermos, de los huérfanos y de los desolados. Ella se acerca con un gran séquito, sirviéndoles a todos café, vino caliente con especias, pan de jengibre y azafrán.

    Todos los años, los clubes Kiwanis de Karlskoga y Selma Karlskoga celebran la llegada de la santa italiana a la costa norte del lago Möckeln, en Suecia. El evento de una semana está organizado en colaboración con el periódico y una escuela local.

    “La celebración de esta tradición es difícil de explicar porque es una mezcla de dos culturas totalmente diferentes”, comenta el socio Göran Hurtig de Karlskoga. Su origen parece remontarse a la época de los Vikingos.  Durante la noche más larga del año, los Vikingos celebraban el cambio del período oscuro al período de la luz, que según el calendario de ellos caía el 13 de diciembre. Por supuesto, que en ese entonces, no había ninguna conexión con la Navidad.

    “En 1008, el rey sueco Olav Skötkonung se convirtió en cristiano de la Iglesia Católica y decidió que todos los suecos debían adoptar la nueva religión. Los suecos, incluso en esos tiempos, eran tercos. Ellos continuaron adorando a los dioses antiguos por un largo tiempo.

    “Luego algo sucedió. Un sueco inteligente descubrió que también se conmemoraba una santa católica,  Santa Lucía de Sicilia (Italia) el 13 de diciembre. Así nació la celebración sueca de Santa Lucía".

    En Karlskoga, los clubes Kiwanis y el periódico invitan a jóvenes entre 15 y 18 años de edad, de buena reputación y con un mínimo conocimiento de canto a postularse para representar a la Santa, en dicha celebración.

    “No se excluyen a los varones, pero raramente un varón se anota para participar”, dice la socia Kiwanis De Karlskoga, Mona Hurtig.

    De los nominados, los socios del proyecto eligen a siete jóvenes para que formen la procesión de Santa Lucía. Se le enseña al cortejo a cantar diez canciones con  armonía.  Se publican sus fotos en el periódico y se les realizan entrevistas en la TV para luego culminar  con la elección de Lucía mediante la votación del público.

    Se reúne la multitud en la plaza de la ciudad para escuchar los resultados antes de partir a la iglesia de la ciudad donde se realiza la coronación de las velas

    “Durante una semana, que comienza a la  medianoche del 13 de diciembre, Santa Lucía y su procesión visitan aproximadamente  cincuenta instituciones y lugares de trabajo: departamento de bomberos, hospitales, escuelas, hoteles, guarderías, orfanatos, asilos, hogares para jubilados, estaciones de policía, fábricas y en algunos casos, hasta personas solas", añade Göran.

    Cuando finaliza el evento y las niñas ya han cantado  las 10 canciones aproximadamente 400 veces,  Santa Lucía desaparece en la oscuridad, dando paso a otro personaje sueco: Jultomten.

    “Él no es el Papá Noel que todos conocen”, aclara Mona. “Este Papá Noel es de verdad y genuino. Él y su familia aún viven en Suecia y nos cuidan. Todos saben eso. Sólo basta con pregúntarle a los niños”.

    Lea más historias de las fiestas navideñas Kiwanis en la revista Kiwanis, edición diciembre 2014.
  • Se inaugura el club Centenario Electrónico

    sep 23, 2014
    Gunter Gasser, el presidente de Kiwanis International para el período 2013-2014, introduce a su hijo en el recién formado Club Kiwanis Centenario Digital, durante la ceremonia de entrega de la carta constitutiva, celebrada en la Convención Internacional, el pasado junio en Japón.

    El nuevo club Centenario Digital es un club Kiwanis que no es muy conocido. Es uno de los clubes relativamente nuevos en el mundo digital. Recibió su carta constitutiva en una convención de Kiwanis International: La 99ᵃ Convención Anual celebrada en Japón el julio pasado, para ser más exactos. Cuenta con una de las membresías más diversas a nivel geográfico, con socios de 10 naciones diferentes.

    Todo comenzó, explica el presidente fundador Bob Raub, la segunda noche de la capacitación para gobernadores electos de Kiwanis International, en noviembre de 2013, cuando siete de los futuros líderes del distrito se juntaron a cenar.

    “Para ese entonces", dice Raub, "el Dr. John había dirigido la clase durante dos días, inspirando al grupo a ser líderes superadores, a pensar de manera creativa y original, a comunicarnos entre nosotros con más frecuencia y  a la vez, hablamos sobre diferentes modos de hacer crecer a Kiwanis, de aumentar el impacto del Proyecto Eliminar y de disfrutar el compañerismo en nuestros distritos. Allí se habló que si se fundaba un nuevo club en línea, se le anunciaría al presidente Button de Kiwanis International dicha idea como una sorpresa".

    “Como se hace con cualquier club nuevo, comenzamos a reclutar socios al día siguiente. Para el club nuevo, se realizó el reclutamiento de boca en boca y en secreto para asegurarnos de que el Dr. John no se enterara de la sorpresa que le teníamos preparada. La intención era realizar esa noche una reunión de organización del club, si lográbamos alcanzar el número de 15 miembros necesarios para formar el club. El entusiasmo generó rápidamente más de 15 personas interesadas y se llevó a cabo la reunión de organización esa noche. Se recolectó la cuota inicial de membresía de 24 personas. Ya que el grupo fue inspirado por el Dr. John, él fue reclutado en forma unánime, aunque ausente, para la nueva organización”.

    "De acuerdo con los requisitos establecidos para cualquier club nuevo, se celebró una elección en la que Brian Bell fue elegido secretario/tesorero; yo (Raub) presidente y Diana Keplinger, Hilde Meyer y Jim Smith miembros de la junta directiva”.

    “Otros gobernadores electos expresaron interés y presentaron las solicitudes para unirse al club”.

    “El 10 de enero, el club Kiwanis Centenario Digital entregó formalmente a Kiwanis International la solicitud para obtener la carta constitutiva. Se incluyeron los nombres de los 34 socios iniciales”.

    “Uno de los socios del club, el presidente designado de Kiwanis International, John Button, presentó la carta constitutiva del nuevo Club Centenario durante la 99ᵃ Convención de Kiwanis International en Japón. Luego de presentar la carta constitutiva, el Dr. Button recibió el certificado de socio fundador y el broche, conjuntamente con otros 18 socios del club”.

    “El club está haciendo cosas. Las horas de servicio se acumulan ya que los socios realizan servicios en nombre del Club Centenario: el club apoya al Proyecto Eliminar con una medalla Walter Zeller atribuida a uno de sus socios. Se está planeando un proyecto de servicio para el Centenario que se celebrará en Detroit, Michigan. Asimismo, la creatividad de los socios continúa rebasando ideas de servicio”.

    “A pesar que la membresía no está restringida a la promoción de gobernadores 2014-2015, el Club Centenario espera atraer nuevos socios de la próxima promoción de gobernadores, para poder entregar este nuevo club a los nuevos socios con nuevas ideas de servicio para todo el mundo".
  • Una pendiente resbaladiza

    sep 23, 2014
    A los residentes de Edmonton les encanta compartir aquellos momentos de la infancia en que se deslizaban por el interminable tobogán amarillo Kiwanis.

    Cuando los miembros del Club Kiwanis de Edmonton en Alberta, compraron el gigante tobogán amarillo en 1973, los socios sabían que tenía un gran potencial. Sin embargo, en los últimos 40 años ha superado las expectativas en varios aspectos, incluyendo la participación de la comunidad y la recaudación de fondos.

    El dinero recaudado con el uso del tobogán representa una gran parte de la recaudación de fondos anual del club, lo que permite a sus socios realizar donaciones a las entidades de caridad local y patrocinar festivales.

    “El tobogán también nos permite una gran flexibilidad en la contribución que damos a la comunidad”, dice la presidenta del club Krista Leddy, quien explica que otros clubes y organizaciones también operan el tobogán para recaudar fondos para sus proyectos.  “Contratamos a estudiantes de secundaria y universitarios, miembros del Circle K y también contamos con nuestros propios voluntarios para operar el tobogán”.

    Al permitir que estos grupos operen el tobogán, especialmente los jóvenes del Circle K y los estudiantes voluntarios, no solo les posibilitan ganar dinero sino que también les ayudan a aprender cómo concretar proyectos importantes.

    En las últimas cuatro décadas, el tobogán se ha convertido en un destino popular para los miembros de la comunidad. Hasta ha jugado un papel importante en la creación de momentos sentimentales. Por ejemplo, se conocen casos de novios y su cortejo nupcial que se han deslizado por el tobogán. Los adultos también se ponen nostálgicos al recordar los mejores días de su niñez, al ver el tobogán.

    “Somos un hito en Edmonton, no solo durante los Días K”, señala Leddy. “Los lugareños conocen muy bien el gigante tobogán amarillo y comparten con frecuencia los recuerdos de su infancia con nosotros”. Hay una historia conmovedora de una pareja de ancianos que llegaron al tobogán una mañana muy temprano y pidieron que los dejaran deslizarse juntos por el tobogán. Los Kiwanis descubrieron que en el tobogán era donde él le propuso casamiento a su esposa muchos años atrás.

    ¿Quién diría que un tobogán de 18 metros (60 pies) podía contribuir de esa manera tan entrañable para beneficio de una comunidad? Esto prueba que la participación de la comunidad y la recaudación de dinero  pueden ser tan fácil como: ¡uno, dos, guau!  — Wendy Rose Gould

  • Líder innato

    sep 23, 2014
    Líder innato

    Esposo. Padre de familia. Hijo devoto. Doctor. Canadiense. Excursionista, fotógrafo, observador de aves. Médico forense. Chef adjunto en la cocina de su casa. Erudito astuto en la solución de crucigramas.  Escultor de patos de madera. Lector. Experto en jugos de tomate, culpable de padecer constantes antojos de hamburguesas y papas fritas cubiertas en  ketchup.

    Ridgetown, Ontario, Club Kiwanis.

    El Doctor en medicina John R. Button, a solo unos meses de comenzar su periodo como nuestro Presidente de Kiwanis International 2014-2015, estaba de pie dentro del  triángulo de césped que se encuentra en medio de la intersección de tres caminos en el área rural Chatham-Kent, Ontario. Un distante remolino de polvo anuncia el acercamiento de 2 vehículos, provocando que el distinguido médico agite sus brazos salvajemente. Un auto convertible toma el camino de la derecha, y una camioneta todo-terreno  toma el camino de la izquierda. Ambos conductores, confundidos y persuadidos por las gracias de este espantapájaros que parece salido del Mago de Oz, se detienen y dan la vuelta, riendo mientras toman las direcciones contrarias.

    Button irradia orgullo luego de orquestar otro ejemplo clásico de atolondrada diversión, que seguramente será añadida a los anales de historias humorísticas del Club Kiwanis de Ridgetown.

    En el transcurso de los últimos 20 años, Button y su esposa Debbie, han organizado Carreras de autos como parte de las actividades sociales para sus compañeros del Club Kiwanis. Se han encargado de diseñar la ruta, de tomar el tiempo y de inventar astutas instrucciones, como parte de uno de los muchos roles que John ha disfrutado desde que se unió al Club en 1978. Pero su vida en el Club Kiwanis comenzó décadas atrás, el 19 de septiembre de 1951, el día en que nació. Su padre, Jim, era un médico familiar rural, líder en su comunidad y apasionado integrante del Club Kiwanis. Su madre, Nancy, era una entusiasta voluntaria dentro de su comunidad, con un don especial para la diversión. El hijo resultó igual al padre y a la madre.

    Ridgetown es una pintoresca comunidad formada por mansiones de ladrillo y casas campestres, rodeadas de granjas lecheras, huertos y  masivos molinos de viento. En el centro de la ciudad, en la esquina de la calle Main y la calle Victoria, Button reconoce sitios que han sido relevantes en su vida.

    “Esa casa tipo dúplex” señala “es donde mi papá colocó su oficina en un lado, y nuestra casa en el otro. Todavía puedo recordar como la gente tocaba a nuestra puerta a todas horas del día y de la noche, solicitando ver al doctor”.

    “Ahí está la iglesia Presbiteriana, y esa ventana justo a la derecha de la puerta principal es donde, siendo niños, mi amigo y yo tiramos los vitrales".

    “Atrás de nosotros, donde ahora hay un hostal, es el lugar en el que mi papá y yo practicamos medicina juntos por 20 años. Y durante esos 20 años, jamás tuvimos una pelea”.

    A una corta distancia de esta esquina en el centro de la ciudad, existen otros lugares que forman parte de la historia de la familia. Esta es la “Casa –Museo”  Ridge, donde supuestamente Nancy, la madre de John, a los 43 años de edad, tuvo la idea de acercarse a la calle, y levantar el ruedo de su falda para enseñar un poco el tobillo, atrayendo así a algunos hombres para que le ayudaran a mover sus muebles. También está la piscina comunitaria, dentro de unas premiadas instalaciones construidas por el Club Kiwanis durante la presidencia de Jim. Las canchas de tenis. Los apartamentos Kiwanis para personas mayores. El Gimnasio/Auditorio de la escuela secundaria, que lleva el nombre de Jim, en honor a sus años de servicio en la Junta Directiva Escolar.

    La escuela secundaria de Ridgetown fue también en donde se despertó  en John el interés por la ciencia y el servicio, convirtiéndose en objetivos fundamentales de por vida. En 1966 fue admitido en el Club Key, donde una de sus actividades favoritas era asistir a una fiesta llamada “Teen Town”.  Ocasionalmente se requería de la ayuda de chaperones del Club Kiwanis para mantener el orden.

    “Recuerdo haber sido llamado para comparecer frente a la Junta  Directiva Escolar (con mi padre sentado enfrente de mí, en su posición de Presidente) para justificar las razones por las cuales el Club Key debía continuar con las reuniones “Teen Town”, evoca Button. “Yo creo que mi argumento fue bueno, porque se nos permitió volver a organizar la reunión “Teen Town” el año siguiente”.

    Esos años en la secundaria dieron paso rápidamente a años de separación del hogar, para asistir a la University of Western Ontario, y más adelante a la University of Toronto para obtener su título universitario en Medicina. Más tarde regresaría  a University of Western Ontario para llevar a cabo su periodo de Residencia médica. En junio de 1978, regresó a Ridgetown, se incorporó al consultorio de medicina de su padre y también junto con él, se unió al Club Kiwanis.

    Hay osos en la calle Main. Osos piratas, atractivas osas vistiendo bikini, osos payasos, osos ataviados con esponjados tutús. Osos en carritos para bebés, osos en carritos de carga.

    Se trata del Picnic de los Osos de peluche del Club Kiwanis. Los niños desfilan en la calle Main llevando a sus ositos de peluche u  otros animales de peluche favoritos, todos decorados. La procesión termina en un parque cubierto de árboles, donde el Club Kiwanis ofrece música, pinta-caritas, hot-dogs, bebidas y premios para las familias participantes. La mayoría de las familias coloca manteles en el césped  para poder comerse su merienda campestre. Debbie Button vende sus populares golosinas de melaza y cereal en forma de ositos.

    “El Club Kiwanis se trata principalmente de tres cosas,” dice John. “Diversión, camaradería y servicio. Uno de los eventos más divertidos, tanto para los niños como para los adultos, es el Picnic de los Osos de Peluche del Club Kiwanis”.

    El Club también organiza el Desfile de Santa Claus y el Derby Montaña abajo. Además patrocina al Club Key y al Club Aktion, apoya  la organización de deportes para niños y jóvenes y actualmente tiene planes de construir un parque recreativo de fuentes de agua. Durante la primera campaña global del Club Kiwanis dirigida a eliminar las enfermedades relacionadas con deficiencia de yodo en los niños, se contribuyó con más de CAD$186.000 a esta causa, gracias a eventos de competencias de conocimientos. Ahora el Club está apoyando al Proyecto Eliminar, cuyo objetivo es la eliminación del tétanos en las madres y en los bebés recién nacidos.

    John reconoce que se ha divertido. Pero en 1994, descubrió además lo importante que puede ser el Club, cuando  su esposa Jody murió en un accidente automovilístico. Cuando regresó a su casa después de pasar tres días en el hospital, con un brazo, una pierna y el  esternón fracturados, fue recibido en la puerta por sus amigos del Club Kiwanis.

    “En el transcurso de las semanas y meses que siguieron, mi familia y mi Club Kiwanis cuidaron de mi hasta que recuperé la salud”, comenta.

    En 1995, John conoció a Debbie Acton, y la invitó a acompañarlo en una caminata por el Parque Rondeau Provincial Park.

    Cubiertos por el denso follaje del antiguo bosque canadiense Carolinian, un destino reconocido mundialmente para la observación de aves,  John y  Debbie conversaron y descubrieron una gran cantidad de intereses mutuos, como las caminatas, las aves, los libros, y el arte de cocinar.

    Con el matrimonio celebrado en 1997, Debbie y su gato se incorporaron a la familia de John, formada por Claire y su esposo Geoff; Tim y su esposa Gillian; y sus tres nietos. La ceremonia se llevó a cabo en su residencia, a la cual una vez un diseñador se refirió como Windows 96, a causa de las muchas vistas que ofrece del Lago Erie, donde pueden verse venados comiendo el césped tranquilamente y águilas calvas patrullando la zona costera del lago.

    “Frecuentemente me preguntan a donde voy en mis vacaciones” comenta sonriendo John “voy a casa. Aquí es a donde las personas vienen para disfrutar de sus veranos, pero nosotros estamos aquí todo el año”.

    Este año John Button está tomándose un descanso de sus vacaciones para hacerse cargo de algunas nuevas responsabilidades del Club Kiwanis: presidente, participante en las celebraciones del Centenario del Club, promotor del Proyecto Eliminar y del proyecto “La Fórmula”.

    Todavía y por siempre, un entusiasta y alegre integrante del Club Kiwanis Ridgetown. — Story by Jack Brockley | photo by Frank Espich
  • Los niños van a dormir con pijamas calentitos

    sep 23, 2014
    Las co-presidentas del proyecto, Carol Glassburn (izquierda) y Cathy Schlecht, posan con algunos de los pijamas donados.

    Aún en las noches más frías de Williams (Arizona), los niños duermen abrigados gracias a la donación de pijamas realizada por el Club Kiwanis Williams. Este proyecto comenzó  el pasado septiembre y benefició a  niños carenciados.

    "Somos una ciudad turística y el verano es increíble, pero con la llegada del invierno las cosas pueden volverse bien difíciles”, explica la presidenta del club Kiwanis Williams, Cookie Nicoson. “Este proyecto es muy importante para las familias de nuestra comunidad, especialmente durante la época invernal cuando las cosas no siempre son  agradables".

    Con el objetivo de  comprar en un mes, 250 pijamas para los niños y las niñas de escasos recursos, el club recaudó USD500 en la primera semana y luego, obtuvo promesas de donaciones de otras personas  comprometidas con el proyecto. — Artículo escrito por Wendy Rose Gould y foto de Ryan Williams/Williams-Grand Canyon News
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