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  • Enseñando a estar en forma

    mar. 25, 2016
    A future star receives his medal for participation in the Little Havana Youth Basketball League.
    Una futura estrella recibe una medalla por participar en la Liga de baloncesto Little Havana.

    En Miami (Florida), los niños rebotan la pelota, la pasan, la lanzan al aro y se conectan con otros niños.  Todo esto gracias al club Kiwanis Little Havana de Miami que creó una liga de baloncesto juvenil, para que las familias locales puedan participar gratis. 
    “La Liga de Baloncesto Juvenil fue el primer programa creado por el club Kiwanis Little Havana en 1976, a fin de proporcionar a los niños del sur de la Florida actividades extraescolares que promuevan el espíritu deportivo, la salud y un buen estado físico dentro de un ambiente divertido" cuenta Mayra Hernández, directora ejecutiva del club. 

    Durante esos 40 años, más de 5.000 niños, entre 8 y 13 años de edad, han participado en la liga. Los socios del club Kiwanis son directores técnicos y mentores, encargados de las prácticas y del entrenamiento. Cuando ellos hablan sobre los principios del baloncesto destacan también valiosas habilidades como el trabajo en equipo y el liderazgo para aplicarlo luego en su vida fuera de la cancha. 

    Los kiwanis de la Little Havana también han entablado relaciones con la Universidad International de Florida (Florida International University) y con la Asociación Nacional de Baloncesto de Miami Heat (National Basketball Association´s Miami Heat) que dan clases para los niños. 

    “Los niños tienen oportunidad de hacer preguntas, de participar en clases personalizadas y de relacionarse con los mejores jugadores”, comenta Hernández. 

    Estas relaciones han ayudado al club a repuntar los fondos, incluso con una donación de USD 10.000 realizada por los Miami Heat.  Gracias a esto, los kiwanis continúan conectándose con los niños mediante el baloncesto... y compartiendo su pasión por el servicio y el compañerismo con la juventud de Florida.   — Catherine Usher
  • Cerca y lejos pero siempre sirviendo

    mar. 18, 2016
    Los alumnos de jardín de cinco en Shkodër (Albania) muestran su aula equipada por los kiwanis.
    Los alumnos de jardín de cinco en Shkodër (Albania) muestran su aula equipada por los kiwanis.

    En septiembre del año 2007, un grupo de kiwanis del distrito Suiza-Liechtenstein cargaron tres camiones de 18 ruedas y dos autobuses escolares con muebles, instrumentos musicales, computadoras y materiales de construcción. Manejaron más de 1.500 kilómetros hasta Shkodër, Albania, con el propósito de mejorar las escuelas.

    “Nuestro contacto con Albania se remonta al 2001 aproximadamente, cuando Albania comenzaba a recuperarse de su pasado y dependía de cualquier apoyo que pudiera obtener del  mundo libre", cuenta Jürg Kreis del club Kiwanis de Rheintal, Suiza.

    Aparte de la entrega de donaciones, los kiwanis suizos abrieron clubes en los distritos nortes de Albania. Así la camaradería kiwanis floreció.

    El apoyo, los clubes nuevos y las amistades se presentaron justo a tiempo. Entre diciembre del año 2009 y enero del año 2010, una serie de inundaciones en el norte de Albania dejó a más de 2.500 familias sin un hogar. Los nuevos clubes kiwanis estaban listos y capacitados para organizar refugios y proporcionar alimentos, mientras sus compañeros y amigos europeos trabajaban con la Fundación de Kiwanis Internacional y la Fundación de la Federación Europea de Kiwanis Internacional para colaborar con la asistencia financiera. (Los kiwanis de Noruega y la agencia noruega Norwegian Aid  también mandaron equipos de socorro y materiales).
  • Adoptando el Willkommenskultur

    mar. 18, 2016
    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg aconseja al afgano Farhad Heidary.
    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg aconseja al afgano Farhad Heidary.

     Lejos de casa

    Escuche cómo Farhad Heidary práctica alemán, el nuevo idioma que aprendió.
    Escuche cómo Farhad Heidary práctica alemán, el nuevo idioma que aprendió.

    Farhad Heidary, de 26 años de edad, no ha visto a su familia desde hace un año, ni tampoco tuvo la oportunidad de despedirse de ellos. Farhad Heidary, empleado de la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (United States Agency for International Development), se encontraba en Italia en una conferencia Modelo de las Naciones Unidas cuando se enteró que cuatro de sus colegas habían sido raptados por el Talibán.  “Mi supervisor me aconsejó que era mejor no regresar”, recuerda.

    Decidió irse a Alemania donde muchos de sus familiares estaban viviendo. Anhelaba estar cerca de su familia.

    “Estoy muy agradecido por la ayuda que todos me brindaron aquí", dice él. “Las personas que me rodean son tan amables. Son  una bendición”.

    Pero Ratzeburg no está donde Farhad quiere estar. Al menos no para siempre.

    “Afganistán es mi hogar. Yo quiero volver a casa”.

    En Ratzeburg, una pintoresca ciudad de 14.000 habitantes localizada en el estado de Schleswig-Holstein (Alemania) viven aproximadamente 250 refugiados. La mayoría son jóvenes motivados por la búsqueda de un mejor estilo de vida y que provienen de países como Siria, Afganistán, Armenia, Eritrea e Iraq.  El club Kiwanis de Ratzeburg les da la bienvenida y los ayuda a alcanzar su objetivo. (Enlace disponible en inglés)

    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg se sienta en una gran mesa de madera para comer un rápido almuerzo durante su corto descanso, luego abre la carpeta de tres argollas que contiene información sobre muchos de los refugiados que ha conocido. Pasa las páginas y muestra ejemplos sobre la cantidad de vueltas que hay que dar para hacer algo que la mayoría de nosotros haríamos sin pensarlo: encontrar una escuela, una vivienda y conseguir un trabajo. Nada de esto es fácil para un refugiado.

    “Necesitas de buenos amigos para poder hacerlo”, dice Büttner. Se disculpa mientras hace una llamada telefónica y programa reuniones, todo en un intento por acelerar el proceso para estos jóvenes que forman ahora una parte central en su vida. Él hace más que solo hablar de lo que se necesita. Se sienta con los refugiados y trata de ver cómo resolverá cada situación. Ayuda con las clases de idioma. Consigue empresas que ofrecen pasantías. Busca la documentación requerida. Y todo esto lo hace en su oficina móvil… su carpeta de tres argollas.

    “Estos son jóvenes motivados, y son bien recibidos", dice Büttner al mencionar la frase alemana: Willkommenskultur. “No sirve de nada quedarse parado y criticarlos por no integrarse a la sociedad.  Tenemos que hacer algo. No podemos odiarlos. Una vez que los conocemos y nos damos cuenta de que tienen un rostro, no podemos odiarlos".

    Artículo  y fotos de Kasey Jackson.




  • 60 Million Girls

    feb. 16, 2016
    Wanda Bedard se reúne con estudiantes de Sierra Leone, donde 60 Million Girls hizo entrega de los fondos que se necesitaban para que las niñas pudieran asistir a la escuela.
    Wanda Bedard se reúne con estudiantes de Sierra Leone, donde 60 Million Girls hizo entrega de los fondos que se necesitaban para que las niñas pudieran asistir a la escuela.

    Hace diez años, la canadiense Wanda Bedard leyó una historia sobre una niña en Afganistán que había sido vendida por su padre, a un caudillo militar por CA$750. Al leer esto, Wanda decidió hacer algo al respecto. Ella, junto a un grupo de ocho mujeres, creó una fundación llamada 60 Million Girls.

    Desde su constitución en el año 2006, la fundación pública  con base en Montreal, ha donado más de $2.1 millones a distintas organizaciones de caridad canadienses y a agencias no gubernamentales que apoyan programas educativos  en comunidades donde las jovencitas son marginadas y olvidadas. Estas comunidades están en países tales como: Zambia, Kenia, Afganistán, Honduras, Zimbabue, Indonesia, Etiopía y Nicaragua.

    Uno de sus mayores benefactores es el club Kiwanis de Lakeshore, Montréal.
    “Ayudamos a nuestra comunidad local”, dice Peter Bedard, un socio del club Kiwanis de Lakeshore Montréal y padre de Wanda. “Nuestro proyecto internacional es donar a 60 Million Girls”.

    La conexión que tiene con Kiwanis no es una mera coincidencia. Peter ha sido un kiwanis por 57 años, y su hija ha estado ayudando con los proyectos Kiwanis desde que tenía 12 años.

    “Ella ha estado siempre conectada con Kiwanis”, añade el padre. “Ella solía trabajar conmigo, junto a mis seis hijos y mi esposa, en los proyectos para recaudar fondos”.
    Wanda menciona que trabajar de niña con su padre en los proyectos de servicio comunitarios de Kiwanis ha sido una gran influencia en su deseo por ayudar a otros.

    “Comenzamos donando $1.000 y este año hemos donado $10.000 a 60 Million Girls”, explica Peter.

    Hay aproximadamente 124 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo que no asisten a la escuela, según reporta la página web de 60 Million Girls.

    “Realmente me sigue afectando mucho ver lo que está pasando con las niñas en todo el mundo", expresa Wanda. “No tienen oportunidad de desarrollar sus talentos. Cada persona tiene un gran talento a desarrollar para cambiar el mundo. Solo estoy tratando de hacer algo para ayudar”.  — Tamara Stevens
  • ¡Hola Verano!

    feb. 11, 2016
    Una pequeña clienta disfruta de los panqueques en la fiesta de la playa.
    Una pequeña clienta disfruta de los panqueques en la fiesta de la playa.

    Con música resonando en el lago, la multitud celebra el comienzo del verano con la fiesta anual de la playa, organizada por Pewaukee Kiwanis. Un delicioso asado y bebidas frías están presentes en la fiesta. Durante dos días, los invitados toman sol mientras participan de actividades familiares como deportes acuáticos, caras pintadas, un desayuno de panqueques y, por supuesto, mucha comida, bebidas y baile.

    “Es un evento muy entretenido ... todos en la comunidad asisten al mismo", cuenta el socio kiwanis Robbin Lyons. “¡Es un evento informal y muy divertido!"

    La fiesta en la playa ha sido un evento de gran importamcia en Pewaukee desde 1994. En la agenda del año pasado se incluyeron: espectáculos de esquí acuáticos, una demostración de robótica realizada por un club, y entretenimientos en vivo desde las 19:00 horas hasta las 23:00 horas. Casi 40 patrocinadores se inscribieron para que sus nombres estuvieran presentes en “la mejor fiesta en la playa del condado de Waukesha”.

    “Mi parte favorita es caminar y ver a todos disfrutar después del gran esfuerzo realizado al organizar el evento", dice Pat Gallagher, socia kiwanis y directora del comité de eventos.

    En el año 2015, el club alcanzó un record en la participación de la comunidad, incluso con la entrada y el estacionamiento gratis, recaudó USD57.000. Las ganancias son donadas a varias instituciones de caridad locales, a un banco de alimentos, al fondo para la educación y a la biblioteca.

    “Trabajamos largas horas, pero cuando uno ve un record en el número de personas que asisten, hace que todo ese trabajo valga la pena", cuenta Gallagher. “Y es increíble ver el resultado del trabajo. Realizamos personalmente las donaciones con la entrega de un gran cheque, ¡lo que es una experiencia gratificante! — Danielle Karstens
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