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  • 60 Million Girls

    feb 16, 2016
    Wanda Bedard se reúne con estudiantes de Sierra Leone, donde 60 Million Girls hizo entrega de los fondos que se necesitaban para que las niñas pudieran asistir a la escuela.
    Wanda Bedard se reúne con estudiantes de Sierra Leone, donde 60 Million Girls hizo entrega de los fondos que se necesitaban para que las niñas pudieran asistir a la escuela.

    Hace diez años, la canadiense Wanda Bedard leyó una historia sobre una niña en Afganistán que había sido vendida por su padre, a un caudillo militar por CA$750. Al leer esto, Wanda decidió hacer algo al respecto. Ella, junto a un grupo de ocho mujeres, creó una fundación llamada 60 Million Girls.

    Desde su constitución en el año 2006, la fundación pública  con base en Montreal, ha donado más de $2.1 millones a distintas organizaciones de caridad canadienses y a agencias no gubernamentales que apoyan programas educativos  en comunidades donde las jovencitas son marginadas y olvidadas. Estas comunidades están en países tales como: Zambia, Kenia, Afganistán, Honduras, Zimbabue, Indonesia, Etiopía y Nicaragua.

    Uno de sus mayores benefactores es el club Kiwanis de Lakeshore, Montréal.
    “Ayudamos a nuestra comunidad local”, dice Peter Bedard, un socio del club Kiwanis de Lakeshore Montréal y padre de Wanda. “Nuestro proyecto internacional es donar a 60 Million Girls”.

    La conexión que tiene con Kiwanis no es una mera coincidencia. Peter ha sido un kiwanis por 57 años, y su hija ha estado ayudando con los proyectos Kiwanis desde que tenía 12 años.

    “Ella ha estado siempre conectada con Kiwanis”, añade el padre. “Ella solía trabajar conmigo, junto a mis seis hijos y mi esposa, en los proyectos para recaudar fondos”.
    Wanda menciona que trabajar de niña con su padre en los proyectos de servicio comunitarios de Kiwanis ha sido una gran influencia en su deseo por ayudar a otros.

    “Comenzamos donando $1.000 y este año hemos donado $10.000 a 60 Million Girls”, explica Peter.

    Hay aproximadamente 124 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo que no asisten a la escuela, según reporta la página web de 60 Million Girls.

    “Realmente me sigue afectando mucho ver lo que está pasando con las niñas en todo el mundo", expresa Wanda. “No tienen oportunidad de desarrollar sus talentos. Cada persona tiene un gran talento a desarrollar para cambiar el mundo. Solo estoy tratando de hacer algo para ayudar”.  — Tamara Stevens
  • ¡Hola Verano!

    feb 11, 2016
    Una pequeña clienta disfruta de los panqueques en la fiesta de la playa.
    Una pequeña clienta disfruta de los panqueques en la fiesta de la playa.

    Con música resonando en el lago, la multitud celebra el comienzo del verano con la fiesta anual de la playa, organizada por Pewaukee Kiwanis. Un delicioso asado y bebidas frías están presentes en la fiesta. Durante dos días, los invitados toman sol mientras participan de actividades familiares como deportes acuáticos, caras pintadas, un desayuno de panqueques y, por supuesto, mucha comida, bebidas y baile.

    “Es un evento muy entretenido ... todos en la comunidad asisten al mismo", cuenta el socio kiwanis Robbin Lyons. “¡Es un evento informal y muy divertido!"

    La fiesta en la playa ha sido un evento de gran importamcia en Pewaukee desde 1994. En la agenda del año pasado se incluyeron: espectáculos de esquí acuáticos, una demostración de robótica realizada por un club, y entretenimientos en vivo desde las 19:00 horas hasta las 23:00 horas. Casi 40 patrocinadores se inscribieron para que sus nombres estuvieran presentes en “la mejor fiesta en la playa del condado de Waukesha”.

    “Mi parte favorita es caminar y ver a todos disfrutar después del gran esfuerzo realizado al organizar el evento", dice Pat Gallagher, socia kiwanis y directora del comité de eventos.

    En el año 2015, el club alcanzó un record en la participación de la comunidad, incluso con la entrada y el estacionamiento gratis, recaudó USD57.000. Las ganancias son donadas a varias instituciones de caridad locales, a un banco de alimentos, al fondo para la educación y a la biblioteca.

    “Trabajamos largas horas, pero cuando uno ve un record en el número de personas que asisten, hace que todo ese trabajo valga la pena", cuenta Gallagher. “Y es increíble ver el resultado del trabajo. Realizamos personalmente las donaciones con la entrega de un gran cheque, ¡lo que es una experiencia gratificante! — Danielle Karstens
  • De viejas bicicletas a nuevas

    ene 12, 2016
    Das Geschenk eines Kindes an einen Kiwanier: ein Lächeln.

    Das Geschenk eines Kindes an einen Kiwanier: ein Lächeln.

    Cientos de niños y niñas que viven en el empobrecido pueblo de Río Caña, en Ecuador, corren con frenesí, ríen a carcajadas y se sonríen orgullosamente. Este comportamiento desenfrenado no es común en estos niños. Muchas veces, hasta los más pequeños deben abandonar la escuela para poder ayudar a sustentar a sus familias. Pero no hoy.

    Hoy no tienen preocupación alguna. Hoy es el día en que reciben un regalo: una bicicleta. A algunas personas, podría parecerles simplemente una bicicleta. Pero para estos niños, es un importante medio de transporte, así como también una oportunidad de la diversión que tanto necesitan.

    Lo que una vez fue una pila de cadenas, engranes y manubrios abandonados, ahora es una fuente de felicidad y oportunidad para los niños de Río Caña. Cuando los socios ecuatorianos kiwanis van al pueblo, ellos organizan una fiesta para los niños, durante la cual cada uno de ellos elige su bicicleta favorita.

    “Me gusta el hecho de que los socios transformaron viejos hierros en algo útil para que un grupo de niños los disfrute”, cuenta la socia Atenaida Macias de Espinoza del club Kiwanis Manta y gobernadora del Distrito en Formación de Ecuador.

    Hay una fila de brillantes y coloridas bicicletas apoyadas junto a un edificio. Al verlas los niños corren, ríen y sonríen. Estan ansiosos por encontrar la bicicleta perfecta para ellos. Una pequeñita con pelo rizado y con una camiseta roja elije la bicicleta rosa con flores. Con ganas se sube a la bici para probarla. Una vez que cada uno eligió una bicicleta, todos salen disparando por la calle de tierra, luego giran y vuelven pedaleando con energía hacia los kiwanis. El eco de sus risas los sigue en su andar y los seguirá por mucho tiempo más.   — Ariana Gainer
  • La travesía de Jester

    ene 12, 2016
    Jester Jersey, el kiwanis oriundo de Davis (California), se toma un descanso durante la caminata que realiza por los Estados Unidos para recaudar fondos para el Proyecto Eliminar.

    Jester Jersey, el kiwanis oriundo de Davis (California), se toma un descanso durante la caminata que realiza por los Estados Unidos para recaudar fondos para el Proyecto Eliminar.

    ¿Caminaría 6.115,5 kilómetros?

    Hace dos años, Jester Jersey encontró por casualidad un libro que cambiaría su vida.
    “El largo camino a casa”, una autobiografía escrita por Matt Mattingly en 1990, en la cual el autor documenta la caminata que hizo por el país para conmemorar el 75º aniversario de Kiwanis. Jersey quedó tan impresionado con la historia de Mattingly que decidió planificar su propia caminata para celebrar el Centenario de Kiwanis en el año 2015. Él hizo de su caminata un evento para recaudar fondos para El Proyecto Eliminar: un esfuerzo en conjunto realizado por Kiwanis International y UNICEF para eliminar el tétanos materno y neonatal.

    Después de alistar los suministros necesarios y establecer la ruta de viaje, Jersey (un kiwanis de Davis, California) tomó un tren hacia la ciudad de Nueva York, donde comenzó  su travesía.  Ciento nueve días más tarde y con casi 6.115,5 kilómetros recorridos, un grupo de kiwanis le dio la bienvenida a Jersey en el Jardín de Té Japonés (Japanese Tea Garden) en San Francisco, California.

    ¿Qué poseía el joven de 29 años para someterse a los rigores de una caminata a través del país? Jersey no ofrece una explicación reveladora, simplemente dice: “Quería encontrar la manera de ayudar a la comunidad”.

    Modestia aparte, Jersey no tuvo ningún problema con los trayectos de larga distancias hechos a pie. A pesar de que dice haber sufrido picaduras de bichos y ampollas durante la travesía, Jersey minimizó la dificultad de la tarea.

    Recaudó más de USD2.000 durante la caminata y la cobertura de prensa lo ayudó a recaudar un neto adicional de USD1.500. — Matt Gonzales
  • Una historia sobre mí

    ene 12, 2016
    Los pequeños lectores leen sobre sus propias aventuras en los libros personalizados que les entregan los kiwanis de Wyoming

    Los pequeños lectores leen sobre sus propias aventuras en los libros personalizados que les entregan los kiwanis de Wyoming.

    Dorothy Taylor, una socia del club Kiwanis de Worland, en Wyoming, recuerda el día que descubrió el libro I Like Me! (Estoy contento conmigo mismo). Se lo estaba leyendo a su bisnieta cuando se dio cuenta que la historia era especial.

    “Cuando comencé a leer la historia, me di cuenta que el libro era sobre ella”, dijo Taylor. “Tenía su nombre, el nombre de su escuela, de su maestra y de dos de sus amigas”.

    Un libro personalizado, que incluye el nombre del pequeño dueño y hasta puede incluir una o dos de sus experiencias, hace que la lectura sea atrayente para los pequeños lectores.  El libro I Like Me, por ejemplo está diseñado para infundir el amor a la lectura, fomentar una imagen positiva de uno mismo, de la escuela y del aprendizaje.

    Taylor pensó que los libros específicos serían un gran regalo para dar a los niños.  Ella averiguó primero cuántos niños estaban inscriptos en las escuelas elementales locales y los posibles costos, antes de presentarle el proyecto a su club Kiwanis. Por menos de USD1.000, el club compraría seis guías para maestras y libros personalizados para 94 estudiantes de primer grado de tres escuelas locales.

    Después de haber obtenido el permiso de los administradores de la escuela; las maestras y el personal de la escuela, ayudaron a recolectar la información de los estudiantes para personalizar los libros. Y en menos de un mes, Taylor y Steve Hunt, el presidente del club, hicieron su primera entrega.

    “Fue lo más increíble que he visto”, cuenta Taylor. “Una vez que recibieron los libros, era como una colmena llena de pequeños leyendo en voz alta”.

    El club planea continuar con la tradición que comenzó y entregarle los libros a la próxima clase de estudiantes de primer grado en Worland.  — Kimiko Martinez
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