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  • ¡Buuu!... en el establo

    sep. 21, 2016
    Un invitado, disfrazado de  hombre araña, levanta una pesada calabaza durante el evento de Halloween del Key Club.

    Durante los últimos 20 años, los socios del Key Club de la escuela secundaria Chalmette High School, en Luisiana, han participado de un proyecto anual que consiste en  la entregan  de canastas con alimentos, a  familias necesitadas  para el Día de Acción de Gracias.  Pero el año pasado,  los socios quisieron hacer un poco más. Entonces, pensaron… ¿por qué no usar otro feriado festivo para brindar más servicios a la comunidad?

    Y eso es exactamente lo que hicieron. Organizaron la fiesta inaugural del ¡Establo Encantado! Un evento de Halloween para recolectar latas de comida y dinero para el proyecto de entrega de alimentos del Día de Acción de Gracias. 

    “El evento fue todo un éxito”, dice la Consejera de la facultad, Alison Schroeder. “Asistieron más de 2.000 personas. Los niños pudieron elegir una calabaza de la huerta, jugar diferentes juegos, ir a diez  lugares  con decoraciones de Halloween para  hacer "trick or treat"  (dulce o travesura), crear artesanías varias, participar en concursos de disfraces y bailar toda la noche al compás de la música de nuestro DJ".
    Al final de la noche, el club había recolectado más de 1.000 latas de alimentos y USD2.200 para subsidiar todo el proyecto de alimentos del Día de Acción de Gracias.  Schroeder también dice que un porcentaje de ese dinero recaudado será donado al Proyecto Eliminar.

    “Fue un evento familiar perfecto”, dice Christy Cusimano, una de las madres que asistió al evento con sus tres hijos. “Los socios del Key Club trabajaron mucho y brindaron como ejemplo una experiencia de primera clase para los niños de nuestra comunidad. Realmente fue un momento increíble por una causa noble". 
     
    Historia escrita por Ariana Gainer
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  • Restaurante de comida gourmet

    ago. 24, 2016

    Un chef de Apeldoorn (Países Bajos) realiza los últimos toques a un plato antes de presentarlo a los clientes.

    La melodía de trasfondo de una guitarra se entremezcla con el murmullo de las conversaciones en las mesas. Aumenta la expectativa. Las cabezas giran hacia la puerta de la cocina. Alguien levanta el menú de la noche y lo lee en voz alta, recordándoles a los comensales lo que recibirán:

    “Drie bereidingen van biet. Gerstrisotto. Chocoladetaart”. Es decir, tres preparaciones: remolachas, risotto de cebada y pastel de chocolate. Y para acompañar el plato, vino: Santa Catharina Chardonnay o Negro Amaro.

    En la cocina, un entusiasmo nervioso persigue al chef mientras examina las remolachas. Esta noche, la presentación es tan importante como el sabor. Y el sabor debe ser exquisito. 

    El personal espera la señal para entrar. 

    Una noche de elegancia culinaria permite al club Kiwanis de Apeldoorn (Países Bajos) recaudar €3.500. El club organiza cenas de caridad con los restaurantes del área. Las cenas de nueve platos son preparadas con ingredientes locales. Los socios Kiwanis están presentes para ayudar a servir a los comensales y para lavar los platos.

    Recientemente, gracias a este evento de comida gourmet, el club obtuvo una ganancia que permitió ayudar a la fundación Stichting Onderwijs Zieke Kinderen Apeldoorn, que ofrece apoyo escolar a los niños enfermos y hospitalizados. 

    “De esta manera, no solo están al día con la tarea de la escuela sino que también pueden estar en contacto con sus amigos, lo que es extremadamente importante para su autoestima”, dice el kiwanis de Apeldoorn Lou van Noorden. 

    Historia escrita por Jack Brockley

  • El chocolate siempre es la respuesta

    ago. 24, 2016

    Pequeños clientes disfrutan de un chocolate en la feria del club Kiwanis de Pessac les Graves.

    ¿Qué es lo que tiene que hacer un club nuevo? Hubo mucha emoción cuando se organizó el club kiwanis Pessac les Graves (Francia) en el 2009. Tenían muchas ideas. Una inmensurable oportunidad de servicios. Muchísimos miembros dispuestos a trabajar. Pero había tan poco dinero. Bueno… de hecho, no había dinero.

    El presidente fundador René Lagueyte, con criterio lógico dice que el club decidió organizar un evento para la recaudación de fondos, de fácil implementación pero con capacidad para recaudar suficientes fondos que permitieran sustentar un amplio número de causas. 

    Entonces un socio sugirió: ¿por qué no hacer una feria de chocolate?
    “Debería saber que de 10 personas, 9 aman el chocolate”, añade Lagueyte. “Y la décima persona miente sobre no gustarle".

    La feria fue un éxito inmediato. Una amplia sala permite que los chocolateros tengan suficiente espacio para exhibir sus talentos en el arte del cacao y para que los amantes del chocolate disfruten del mismo. Sin embargo, los kiwanis se dieron cuenta que el futuro de la feria no estaba seguro.

    “Nos tomó cinco años elegir a los mejores entre los buenos”, dice Lagueyte. Ahora, cada año, una de las actividades de la feria incluye dos presentaciones realizadas por el gran maestro de la Hermandad de Chocolatière Gourmande.

    Hoy en día, la feria atrae a más de 6.000 personas cada año. Gracias a la venta de entradas, al alquiler de los stands y a los patrocinadores se recaudan cerca de 30.000 euros, con un gasto de 15.000 euros aproximadamente.  

    Historia escrita por Jack Brockley

  • Cosechando frutillas por una buena causa.

    ago. 24, 2016

    Las frutillas premiadas son un placer irresistible en Stilwell, Oklahoma. Foto de : Lisha Newman/Oklahoma Tourism

    Hace 69 años, en 1948, el club Kiwanis Stilwell de Oklahoma organizó el primer Festival de Frutillas Stilwell (Stilwell Strawberry Festival). El evento para recaudar fondos tuvo tanto éxito que al año siguiente, el gobernador del estado de Oklahoma nombró al área: la Capital de la Frutilla del Mundo.

    Puede que esta designación haya sido un poco exagerada en 1949, pero no hoy. El festival, que se celebra el segundo sábado de mayo, atrae a 30.000 personas cada año.

    Aparte de recaudar fondos para los Kiwanis de Stilwell, el festival beneficia a la comunidad, ya que ofrece programas educativos a los niños y adolescentes y una mini maratón de 5 kilómetros para que la gente esté activa, a la vez que promueve el turismo y el crecimiento económico. 

    Marty Green, el presidente del club Kiwanis, encuentra difícil decidir cuál parte del festival es su favorito. Su participación en el festival comenzó hace más de 15 años cuando como educador de la Universidad del Estado de Oklahoma (Oklahoma State University) realizó las conexiones con los cultivadores. Ahora supervisa el concurso y la subasta de frutillas.  

    Sí, las frutillas Stilwell son tan famosas que las bayas son subastadas también para recaudar fondos para Kiwanis. Green ha visto bayas ganadoras subastadas por hasta USD 5.000 por 16 cuartos. Y ya sea ganador o no, cada cultivador del concurso dona las bayas para la subasta.

    El festival cierra con la distribución gratuita de frutillas y helado, cortesía del club Kiwanis. 

    “Llenamos un gran camión de frutillas y helado y comenzamos a servir”, dice Green "Puedes hacer la cola tantas veces quieras... como la hago yo ¡porque son deliciosas!"

    Historia escrita por Cindy Conover Dashnaw | Foto de : Lisha Newman/Oklahoma Tourism

  • Amor por el servicio

    jul. 08, 2016

    Armando Flores

    Abril de 2015 fue un punto de inflexión en la vida de Armando Flores. Lo que iba a ser una presentación de 10 minutos al club Kiwanis de Greater Sacramento, en California, se convirtió en un intercambio de ideas de 30 minutos que dejó una impresión permanente en los miembros del club y en el servicio que prestan. 

    Flores había visitado el club para hablar sobre un proyecto llamado “Ropa y Comida para Todos”, pero rápidamente su pasión, dedicación y devoción por las personas indigentes tocó a cada socio en la sala. 

    “Muchos de los socios se entusiasmaron con su presentación. Se podía sentir la pasión del Señor Flores”, cuenta Rita Germain, ex presidente del club Sacramento. 

    “Me sentí muy a gusto cuando hablé con los miembros del club”, recalca Flores. “Los socios mostraban interés en lo que les contaba. Para mí, eso significaba que la participación de ellos en su comunidad era seria". 

    Ahí es cuando Flores decidió unirse al club. Él vio que los socios estaban interesados en alimentar y vestir a las personas sin techo y así es como surgió una asociación que redoblaría sus esfuerzos en el proyecto: “Ropa y Comida para Todos”.

    No sorprende pues, que sus nuevos amigos Kiwanis participaran de inmediato en el proyecto.

    “Alimento a las personas indigentes cada semana o dos veces a la semana, y el club se ha comprometido a ayudarnos un domingo al mes”, dice Flores. “Tenemos varios socios del club que preparan las comidas y nos ayudan a distribuirlas. También donan ropa”.

    Flores no podría estar más agradecido por la ayuda y el apoyo brindado.

    “Desde que me uní a Kiwanis, siento que las personas de mi club han participado activamente en este proyecto”, comenta Flores. 
    “Realmente creo que estamos cambiando a la comunidad. Realmente marca una diferencia en lo que hacemos”. — Sam Stall

    ¿Su club atrae a miembros de otras entidades de caridad? Cuéntenos cómo lo hace escribiendo a: loveit@kiwanis.org

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