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  • Con una cena se agasaja a las estrellas del deporte de la ciudad

    ago 13, 2014
    El ídolo de hockey, Murray Dryden, conoce en una cena realizada en el Salón de la Fama de los Deportes de Guelph, al ídolo de lacrosse Bob Watson.
    Durante más de 20 año el Club de Kiwanis de Guelph (Ontario) ha realizado este evento donde rinde homenaje a las figuras deportivas de la ciudad y a la vez retribuye y sirve a su comunidad.

    En 1987, tres Kiwanis realizaron un banquete para atraer a la gente con el objeto de recaudar fondos, invitando a las celebridades deportivas de  la comunidad. Cinco años más tarde, el club se asociaba con la ciudad para patrocinar el Salón de la Fama de Guelph. La Cena Anual de las Celebridades Deportivas del Club se lleva a cabo conjuntamente con la Ceremonia Anual de Nominación de los Miembros en el Salón de la Fama, evento que atrae a cientos de personas.

    La cena deja una ganancia al club de CAD$20.000 que se destina a financiar varios proyectos de la comunidad. El principal beneficiado es Camp Belwood, una escuelita de verano para adultos y niños con necesidades especiales.
     
    “La ganancia depende principalmente de la venta de entradas, etc., para el Salón de la Fama”, dice la Kiwanis Wayne Mizen, quien ayudó con la organización del primer banquete y quien ha sido miembro de la Junta de Directores del Salón de la Fama desde 1993. “Vimos la necesidad de ayudar a fomentar los deportes en todos los niveles”.

    Aparte de subsidiar el Salón de la Fama, el Club Kiwanis Guelph también apoya a los deportistas de las Olimpiadas Especiales y a los estudiantes de la escuela secundaria.  Cada año durante la cena, el club reconoce a los mejores deportistas de la escuela secundaria de la ciudad. 

    Se reconocieron a cuatro personas y a un equipo durante banquete celebrado en junio: Al arquero de lacrosse en cancha cubierta, Bob "Whipper” Watson; al deportista veterano Thomas McKenna; al director técnico de hockey y béisbol y asistente Rob Holody; al referí de hockey James King y al equipo juvenil de béisbol Kiwanis de 1960, que fue el primer equipo de Guelph en ganar el campeonato provincial de la Asociación de Béisbol de Ontario. Lo que suma un total de 116  miembros presentes en el Salón de la Fama, incluyendo 18 equipos, desde que se celebrara la primera ceremonia de nombramiento en 1993.  — Michael Jackson

  • Cómo hacer películas

    ago 13, 2014
    Un taller dirigido por un cineasta profesional ayuda a los adolescentes interesados a perfeccionar el arte de la narración.

    Algo especial está sucediendo en el Teatro Colonial. Es el 10⁰ Festival Anual de Filmación Juvenil realizado por los Kiwanis en Idaho Falls (Idaho), una comunidad muy unida que se ha convertido silenciosamente en la Meca de películas producidas por adolescentes.  Jóvenes cineastas van allí de lugares tan lejanos como el extremo occidental de Wyoming para participar de una noche de películas.

    La idea por realizar este festival comenzó en el 2003, cuando el socio del Club Kiwanis de Idaho Falls, Steve Parry, vio el video de su sobrino haciendo snowboarding y pensó que debía haber un espacio para que los jóvenes mostraran su arduo trabajo. Él presentó la idea a su club Kiwanis y juntos comenzaron a organizar el primer festival de filmación en el 2004.

    “El primer año que fui, quedé impresionado con lo que estos chicos son capaces de hacer”, comenta Marci Dimick, director ejecutivo del festival. “Se puede apreciar cómo los chicos se toman el tiempo para redactar el guión, pensar en la producción, las tomas, la iluminación, la utilería, el lugar, el vestuario, y el maquillaje. Es algo increíble el trabajo de aquellos que participan y la calidad de la película que logran”.

    Sharon Parry, presidenta del Club Kiwanis de Idaho Falls, sabe lo importante que este evento es para la comunidad.

    “Vemos que los adolescente generalmente son reconocidos en el campo de los deportes, la música, las obras teatrales, pero no por sus películas", expresa Parry. “Por ello, esto realmente ha permitido reconocer a los adolescentes que están comenzando a ser o que son artistas incipientes, en la industria cinematográfica.  Existe mucho apoyo para el festival cinematográfico, y Idaho Falls lo adoptó como un gran evento".

    “¡Qué empiece el espectáculo! El espacio de la catedral del teatro donde se han reunido familiares, amigos y extraños está colmado de una tensa espera. El maestro de ceremonias dice el nombre de un cineasta. Aclamo y aplausos, seguidos de  premios y comentarios de los jueces. Las luces se apagan, y la película del joven aparece 35 pies por encima de la multitud. El sonido resuena en los pasillos, haciendo temblar las paredes y haciendo vibrar el piso. Es imponente e inspiradora.

    Allí, bajo el manto de la oscuridad, se entrelazan historias: miedos y terror, éxitos personales, pasiones por bailar y correr, súper poderes, accidentes automovilísticos, cine de arte, películas sobre una increíble hazaña personal y pensamientos tiernos sobre la muerte. Es el drama humano de los momentos vividos, aquellas pequeñas cosas que hacen que un público diverso se una por una sensación única.  — Curtis Billue

    Lea más sobre esta historia y vea los videos en la aplicación de iPad de la revista Kiwanis, disponible en el puesto de revistas (Enlace disponible en inglés).

  • Panamá y Japón cooperan para la reconstrucción de una escuela

    jul 10, 2014
    Children wave Panama and Japan flags in celebration of their new school.

    Barro, cañas y adobe no tienen comparación con bloques de hormigón en una comunidad montañosa azotada por el viento como lo es Piedra de Amolar. Situada en la provincia de Veraguas, en una región remota de Panamá, el pueblo rural planteó recientemente la necesidad de construir nuevos salones de clase para la escuela primaria del lugar.

    "Las condiciones de la escuela primaria eran absolutamente inadecuadas para el aprendizaje”, explica Alfredo Luciana, presidente del club Kiwanis del área metropolitana de la ciudad de Panamá. “Tres de los salones de clase fueron construidos con bloques de hormigón, pero los otros cuatro se levantaron con barro, caña y adobe, y estaban muy deteriorados por el viento. Estudiantes, padres y profesores deseaban desde hacía mucho tiempo que se hicieran de nuevo con bloques de hormigón”.

    Los socios de Kiwanis sabían que, en vista de que Piedra de Amolar ya recibía asistencia social, médica y educativa anual, los fondos para nuevos salones de clase no vendrían del limitado presupuesto nacional para educación. Recordando el estrecho vínculo que existía entre el país y Japón desde 1904 cuando Panamá obtuvo su independencia, un socio sugirió solicitar una subvención del fondo establecido por Japón en apoyo de la región.

    “Actuamos rápido”, dice Alfredo. “Nombramos equipos de trabajo en nuestro club para manejar los aspectos legales, técnicos y administrativos del proyecto con la embajada de Japón y el contratista constructor. Seleccionamos un contratista con experiencia previa en el tipo de construcción de escuelas rurales en áreas remotas y de difícil acceso”.

    Los socios de Kiwanis pudieron conseguir más de USD 120.000 para llevar a cabo este proyecto, que incluía un certificado de auditoría de una firma independiente. Más de 600 estudiantes, de entre 5 y 12 años de edad, se beneficiaron de la construcción de nuevos salones hechos de bloques de hormigón.

    Una vez terminados los salones de clase, representantes del Ministerio de Educación de Panamá y la embajada de Japón se unieron a los estudiantes y a sus padres para celebrar la ocasión.

    “Todos estaban felices y agradecidos de ver que por fin sus deseos se hacían realidad”, dice Alfredo. “El pleno de la comunidad se unió para celebrar la conclusión exitosa de un deseo tan anhelado”.  — Nicholas Drake


  • Las linternas se remontan al cielo nocturno

    jul 10, 2014
    Luego de la verificación previa al vuelo, el explorador se prepara para lanzar su linterna.

    Las instrucciones para encender y lanzar linternas al cielo especifican que el viento debe estar por debajo de las 5 mph (8 kph). La noche en que los habitantes de Owosso (Michigan) tenían planes para lanzar las linternas del Key Club, los vientos soplaban muy fuerte. Los estudiantes tuvieron que posponer el lanzamiento hasta la noche siguiente, sin embargo esto no opacó el entusiasmo de la comunidad.

    En una calma noche dominical, más de 300 personas se reunieron en el aeropuerto de Owosso para soltar las 288 linternas celestiales que los socios del Club Key de la secundaria de Owosso habían vendido para recaudar fondos a favor del Proyecto Guerrero Herido.

    “El cielo se veía color azul de media noche”, afirmó Jayne Brown, asesora para la facultad del club. “Todas las linternas iluminadas flotando en el cielo se veían realmente muy bonitas”.

    Este fue el segundo año durante el cual el Key Club utilizó las linternas celestiales como el proyecto principal de toda la comunidad, señaló Brown. En 2013, el club vendió 212 linternas celestiales a USD 5 cada una y recibió algunos generosos donativos netos de USD 950 para el Proyecto Guerrero Herido, el cual ayuda a los veteranos de los Estados Unidos a recuperarse de sus heridas.

    “Los niños se divirtieron tanto que decidimos no solo repetirlo este año sino hacerlo más grande”, afirmó Brown.

    La idea fue de David Shepard, asesor del Key Club, explicó Brown. Shepard admite que las linternas celestiales siempre lo intrigaron porque se ven muy bellas cuando flotan y se alejan en el espacio, iluminando el cielo en la noche.

    El Key Club vendió boletos para linternas en la escuela a amigos, estudiantes y maestros.  Para aumentar las ventas, los socios acudieron a organizaciones de veteranos que ayudaron a vender boletos. El personal del aeropuerto también colaboró con la venta.

    En la noche del lanzamiento postergado, los que tenían boletos llegaron al aeropuerto donde socios del Club Key dirigieron el tránsito y estacionaron autos. Luego, las personas con boletos fueron a la terminal del aeropuerto para recibir sus linternas celestiales y las instrucciones que los socios del Key Club habían imprimido por adelantado.

    A las 21 horas, por un altavoz se anunció: “Enciendan sus linternas”. Los socios del Key Club se encontraban en la multitud para ayudar a encender las linternas y lanzarlas al cielo de la noche.

    “Recaudamos USD 1.650 para el Proyecto Guerrero Herido”, cuenta Shepard. “Quedamos verdaderamente satisfechos. Este es un evento divertido tanto para adultos como para niños, pues ver el lanzamiento y soltar una linterna es algo nunca visto por muchos en la comunidad… y ante un lanzamiento de esta magnitud, quedan asombrados”.

    El club ya está planeando el lanzamiento de linternas celestiales el año entrante y fijando una meta más alta para vender más linternas y recaudar muchos más fondos.

    Como esperanza que la tenue briza vespertina eleva, las linternas celestiales iluminadas flotaron suavemente dejándose arrastrar a alturas más elevadas. — Tamara Stevens
  • K-Kids comparte sus conocimientos de computación

    jul 10, 2014
    En las Filipinas, los conocimientos de computación se transfieren de un niño de K-Kid a otro estudiante.

    En las Filipinas, un nuevo club K-Kids no perdió tiempo en dejar su impronta de servicio digital. El club K-Kids de la escuela primaria de Mayamot, en la ciudad de Antipolo, enseñó técnicas de computación a compañeros de clase, amigos y familiares, con alguna ayuda del club padrino de Antipolo occidental.

    Formar el club K-Kids y ver el lanzamiento de su primer proyecto de servicio fueron los siguientes pasos lógicos en la antigua relación establecida entre el club Kiwanis y la escuela, de acuerdo con el presidente, Wilfredo Pertubal.

    “Durante los últimos 26 años, inspiramos a jóvenes graduados con nuestras medallas de Excelencia de Liderazgo que se otorgan en cada ceremonia de graduación”, explica Pertubal. “Apadrinamos a al menos cinco estudiantes para este evento en particular”.

    Y el año lectivo pasado, el club inició un programa piloto de capacitación práctica de computación para estudiantes de tercer grado.

    “Vimos esto como una necesidad pues en las escuelas no imparten clases de computación,  particularmente en las escuelas públicas de Filipinas”, dice Pertubal.  “Muchos de estos estudiantes provienen de familias que carecen de recursos para obtener computadoras o instrucciones privadas.  Esto deja a los niños en desventaja, impidiendo que muchos de ellos ingresen a la escuela secundaria”.

    Trabajando con la fundación One Laptop Per Child, los socios de Kiwanis suministraron Computadoras XO al tercer grado de la escuela, las cuales han sido diseñadas para estudiantes de países en vía de desarrollo. Con instrucciones de Kiwanis sobre el sistema operativo XO, no hubo demora para que cada uno de los estudiantes dominara la máquina.

    Impresionado con la rapidez con la que los niños asimilan lo que se les enseña, el club Kiwanis empezó a explorar opciones para expandir el programa al resto de la escuela.  Su búsqueda terminó con la entrega de la carta constitutiva del club K-Kids y la creación del Día Compartiendo mis Conocimientos de Computación con un amigo.

    “Como ellos fueron capacitados antes que sus compañeros, los socios del club K-Kids iniciaron esta actividad como su primer proyecto durante el receso de verano”, dice Pertubal.

    Para los niños fue un día que siempre recordarán.

    “Invité a Regine, mi hermana menor, porque quería ayudarla a que aprendiera computación y quería ver por mí mismo si era capaz de compartir lo que yo había aprendido”, cuenta Raven Eve, tesorero de K-Kids. “La próxima vez, invitaré a mis mejores amigos y probablemente algunos de mis  compañeros de clase para enseñarles algunos juegos y música”.

    Los niños no fueron los únicos inspirados ese día.  Phillip Prudenciado, asesor de facultad del nuevo club poseedor de la carta constitutiva, estaba tan conmovido por esta actividad que se hizo socio del club Kiwanis.  — Dick Isenhour
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