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  • Clases de música

    abr. 15, 2016
    Maggie Morrison explica  técnicas de piano  a una música que participó en el Festival de Música Kiwanis, celebrado en Toronto en el 2016. Foto de Michelle Gibson
    Maggie Morrison explica  técnicas de piano  a una música que participó en el Festival de Música Kiwanis, celebrado en Toronto en el 2016. Foto de Michelle Gibson

    Nombre: Maggie Morrison

    Instrumento:
    piano

    Compitió: en los festivales Kiwanis desde que tenía 3 años

    Actualmente:
    maestra de piano, colaboradora  del conservatorio de música de Toronto, el Royal Conservatory of Music. Fundó una organización sin fines de lucro “Exposure to the Arts" para llevar a la comunidad de Brantford diferentes tipos de música.

    Planes:
    Obtener un doctorado y abrir un estudio de música privado.

    Maggie Morrison fue a la elegante casa de la maestra de piano, Virginia Blaha, en Brantford (Ontario), cuando ella tenía cuatro años de edad y se presentó diciendo: “Hola. Me llamo Maggie Morrison y puedo hacer una voltereta”.

    Ella también puede tocar el piano.

    Morrison es una de los miles de niños y adultos que participó en el Festival de Música Kiwanis de Toronto (Ontario).  Tan solo en marzo hubo más de 30.000 participantes.  Sume a esa cifra los estudiantes que participaron en otras competencias patrocinadas por Kiwanis, desde Vancouver (British Columbia) hasta John’s (Terranova), y así podrá ver la enorme influencia que tiene Kiwanis en la comunidad musical de Canadá.  Gordon Lightfoot, Sarah McLachlan, Glenn Gould, Justin Bieber y cada miembro de la banda Barenaked Ladies se han presentado en los escenarios de Kiwanis. Como también lo ha hecho Maggie Morrison.

    Recientemente, mientras se preparaba para ser uno de los jueces del festival 2016, Morrison habló con la revista Kiwanis sobre sus experiencias pasadas en el festival y sobre su carrera actual. A continuación incluimos algunos de los fragmentos de esa conversación.

    Revista Kiwanis: ¿Qué hace especial a los festivales de música Kiwanis?
    Maggie Morrison: Los festivales dan a los estudiantes una razón para trabajar hacia un objetivo  específico. En las clases y en la preparación, tú te preparas para esa actuación.  …y también es importante oír lo que otras personas están haciendo. Es importante estar involucrado con la comunidad y tener un elevado nivel .

    ¿Qué sintió al ser juez durante el festival de este año?
    ¡Oh, cielos! No tengo palabras para expresar mi emoción. Este año uno de los estudiantes presentó “Figuras  de porcelana de Dresden”. De pronto recordé estar interpretándola con mi primera maestra, y fue la primera pieza que realmente amé. Y el estudiante la interpretó  en una forma increíblemente hermosa. Tuve un momento surreal y me abrumó la emoción, porque esa maestra (Virginia Blaha) falleció este agosto pasado. Me hizo comprender cuán increíblemente dedicados son todos estos maestros y hasta dónde te pueden llevar en esta travesía musical.

    ¿Qué motivación darías a los niños que están interesados en la música?

    Les digo que sigan adelante. Que nunca nada los desanime. Agallas, determinación y persistencia son la forma de llegar al éxito. Siempre hay belleza en la música. Siempre esfuércense por encontrar esos momentos.  Solo sigan intentándolo.  Alcanzarán el éxito si se lo proponen.
  • Gritar para pedir ayuda

    abr. 14, 2016
    La mascota “Squawk” de Yell & Tell felicita a los estudiantes de Wauwatosa chocando los cinco con cada uno. Historia y fotos de Cathy Usher
    La mascota “Squawk” de Yell & Tell felicita a los estudiantes de Wauwatosa chocando
    los cinco con cada uno. Historia y fotos de Cathy Usher



    Puede ser muy difícil para un niño hacer lo correcto si tiene miedo de  ser castigado. Superar  este temor es lo que impulsa al programa Yell & Tell (Gritar y Pedir Ayuda). Este programa creado por Jean Davidson, una socia del Club Kiwanis de Wauwatosa (Wisconsin), enseña a los niños de la escuela elemental lo importante que es notificar a un adulto cuando hay un accidente, una amenaza, acoso o cualquier otra situación peligrosa.

    Davidson creó el programa después de que su nieto, Ryder, se ahogó en un accidente acuático que pudo haber sido evitado si otro niño mayor no hubiera dudado en pedir ayuda.  Desde entonces el mensaje “ lo ves, lo sientes, gritas, pides ayuda" se ha esparcido mundialmente gracias a la ayuda de las escuelas, los bomberos, la policía y los clubes de servicio como el Key Club de la escuela secundaria Wauwatosa West High School.

    “Nuestro objetivo al  participar en este programa es educar a la juventud de la ciudad sobre los peligros que se presentan durante el crecimiento", dice Alyssa Goodwillie,
    copresidenta del Key Club. “A nosotros como Key Club nos encanta trabajar como voluntarios y educar a los estudiantes, especialmente con algo como Yell & Tell (Gritar y Pedir Ayuda) que podría salvar vidas".

    Una presentación de Yell & Tell en PowerPoint presenta a "Squawk", el loro mascota y una canción para ayudar a los niños a recordar la importancia de decirle a un adulto cuando el peligro está cerca. Los libros y las actividades refuerzan el mensaje.  Squawk hasta aparece  cada cierto tiempo sacudiendo su cola de plumas.

    “Nuestra parte favorita del programa es cuando los estudiantes toman todo lo que han aprendido y con esto componen una canción”, dice Goodwillie.  “Ver que los estudiantes pueden practicar lo que han aprendido en una forma divertida y fácil de recordar es algo lindo de presenciar. Y, por supuesto, es muy divertido ver la cara de los niños cuando ven a Squawk acercarse y saludarlos”.

    Los niños están escuchando y gritando. Davidson dice que han oído cientos de historias exitosas. “Tenemos más de 100 niños que son héroes de Yell & Tell”, comenta Davidson.
  • Enseñando a estar en forma

    mar. 25, 2016
    A future star receives his medal for participation in the Little Havana Youth Basketball League.
    Una futura estrella recibe una medalla por participar en la Liga de baloncesto Little Havana.

    En Miami (Florida), los niños rebotan la pelota, la pasan, la lanzan al aro y se conectan con otros niños.  Todo esto gracias al club Kiwanis Little Havana de Miami que creó una liga de baloncesto juvenil, para que las familias locales puedan participar gratis. 
    “La Liga de Baloncesto Juvenil fue el primer programa creado por el club Kiwanis Little Havana en 1976, a fin de proporcionar a los niños del sur de la Florida actividades extraescolares que promuevan el espíritu deportivo, la salud y un buen estado físico dentro de un ambiente divertido" cuenta Mayra Hernández, directora ejecutiva del club. 

    Durante esos 40 años, más de 5.000 niños, entre 8 y 13 años de edad, han participado en la liga. Los socios del club Kiwanis son directores técnicos y mentores, encargados de las prácticas y del entrenamiento. Cuando ellos hablan sobre los principios del baloncesto destacan también valiosas habilidades como el trabajo en equipo y el liderazgo para aplicarlo luego en su vida fuera de la cancha. 

    Los kiwanis de la Little Havana también han entablado relaciones con la Universidad International de Florida (Florida International University) y con la Asociación Nacional de Baloncesto de Miami Heat (National Basketball Association´s Miami Heat) que dan clases para los niños. 

    “Los niños tienen oportunidad de hacer preguntas, de participar en clases personalizadas y de relacionarse con los mejores jugadores”, comenta Hernández. 

    Estas relaciones han ayudado al club a repuntar los fondos, incluso con una donación de USD 10.000 realizada por los Miami Heat.  Gracias a esto, los kiwanis continúan conectándose con los niños mediante el baloncesto... y compartiendo su pasión por el servicio y el compañerismo con la juventud de Florida.   — Catherine Usher
  • Cerca y lejos pero siempre sirviendo

    mar. 18, 2016
    Los alumnos de jardín de cinco en Shkodër (Albania) muestran su aula equipada por los kiwanis.
    Los alumnos de jardín de cinco en Shkodër (Albania) muestran su aula equipada por los kiwanis.

    En septiembre del año 2007, un grupo de kiwanis del distrito Suiza-Liechtenstein cargaron tres camiones de 18 ruedas y dos autobuses escolares con muebles, instrumentos musicales, computadoras y materiales de construcción. Manejaron más de 1.500 kilómetros hasta Shkodër, Albania, con el propósito de mejorar las escuelas.

    “Nuestro contacto con Albania se remonta al 2001 aproximadamente, cuando Albania comenzaba a recuperarse de su pasado y dependía de cualquier apoyo que pudiera obtener del  mundo libre", cuenta Jürg Kreis del club Kiwanis de Rheintal, Suiza.

    Aparte de la entrega de donaciones, los kiwanis suizos abrieron clubes en los distritos nortes de Albania. Así la camaradería kiwanis floreció.

    El apoyo, los clubes nuevos y las amistades se presentaron justo a tiempo. Entre diciembre del año 2009 y enero del año 2010, una serie de inundaciones en el norte de Albania dejó a más de 2.500 familias sin un hogar. Los nuevos clubes kiwanis estaban listos y capacitados para organizar refugios y proporcionar alimentos, mientras sus compañeros y amigos europeos trabajaban con la Fundación de Kiwanis Internacional y la Fundación de la Federación Europea de Kiwanis Internacional para colaborar con la asistencia financiera. (Los kiwanis de Noruega y la agencia noruega Norwegian Aid  también mandaron equipos de socorro y materiales).
  • Adoptando el Willkommenskultur

    mar. 18, 2016
    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg aconseja al afgano Farhad Heidary.
    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg aconseja al afgano Farhad Heidary.

     Lejos de casa

    Escuche cómo Farhad Heidary práctica alemán, el nuevo idioma que aprendió.
    Escuche cómo Farhad Heidary práctica alemán, el nuevo idioma que aprendió.

    Farhad Heidary, de 26 años de edad, no ha visto a su familia desde hace un año, ni tampoco tuvo la oportunidad de despedirse de ellos. Farhad Heidary, empleado de la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (United States Agency for International Development), se encontraba en Italia en una conferencia Modelo de las Naciones Unidas cuando se enteró que cuatro de sus colegas habían sido raptados por el Talibán.  “Mi supervisor me aconsejó que era mejor no regresar”, recuerda.

    Decidió irse a Alemania donde muchos de sus familiares estaban viviendo. Anhelaba estar cerca de su familia.

    “Estoy muy agradecido por la ayuda que todos me brindaron aquí", dice él. “Las personas que me rodean son tan amables. Son  una bendición”.

    Pero Ratzeburg no está donde Farhad quiere estar. Al menos no para siempre.

    “Afganistán es mi hogar. Yo quiero volver a casa”.

    En Ratzeburg, una pintoresca ciudad de 14.000 habitantes localizada en el estado de Schleswig-Holstein (Alemania) viven aproximadamente 250 refugiados. La mayoría son jóvenes motivados por la búsqueda de un mejor estilo de vida y que provienen de países como Siria, Afganistán, Armenia, Eritrea e Iraq.  El club Kiwanis de Ratzeburg les da la bienvenida y los ayuda a alcanzar su objetivo. (Enlace disponible en inglés)

    El kiwanis Werner Büttner de Ratzeburg se sienta en una gran mesa de madera para comer un rápido almuerzo durante su corto descanso, luego abre la carpeta de tres argollas que contiene información sobre muchos de los refugiados que ha conocido. Pasa las páginas y muestra ejemplos sobre la cantidad de vueltas que hay que dar para hacer algo que la mayoría de nosotros haríamos sin pensarlo: encontrar una escuela, una vivienda y conseguir un trabajo. Nada de esto es fácil para un refugiado.

    “Necesitas de buenos amigos para poder hacerlo”, dice Büttner. Se disculpa mientras hace una llamada telefónica y programa reuniones, todo en un intento por acelerar el proceso para estos jóvenes que forman ahora una parte central en su vida. Él hace más que solo hablar de lo que se necesita. Se sienta con los refugiados y trata de ver cómo resolverá cada situación. Ayuda con las clases de idioma. Consigue empresas que ofrecen pasantías. Busca la documentación requerida. Y todo esto lo hace en su oficina móvil… su carpeta de tres argollas.

    “Estos son jóvenes motivados, y son bien recibidos", dice Büttner al mencionar la frase alemana: Willkommenskultur. “No sirve de nada quedarse parado y criticarlos por no integrarse a la sociedad.  Tenemos que hacer algo. No podemos odiarlos. Una vez que los conocemos y nos damos cuenta de que tienen un rostro, no podemos odiarlos".

    Artículo  y fotos de Kasey Jackson.




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