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  • A la pesca de amigos

    jun 19, 2014
    Durante el Festival Musical Internacional Busker Street, Frying fish, Nils Allemann, Samuel Marschall y Marcel Lation ayudan al Club Kiwanis Bern-Aare a recaudar USD5.000 para el Proyecto Eliminar.

    En una reunión de músicos, artistas, intérpretes y sus seguidores, estos interactúan como si hubieran sido amigos de toda la vida.  Cuando los voluntarios del club Ben-Aare, en Suiza, agregaron el aroma de los pescados frescos recién fritos fischknusperli al festival internacional Buskers Street, ellos también se integraron a este grupo de amigos.

    “Cada año celebramos el Festival Buskers en Bern”, dice el socio Theo Riesen. “Miles de personas vienen a nuestra capital. Es una increíble oportunidad para presentar a Kiwanis y recaudar dinero para el Proyecto Eliminar”.

    Mientras se hacían de nuevos amigos y se fortalecían las viejas amistades, más de 30 socios del Club Bern-Aare recaudaron USD5.000 para salvar y proteger a las madres y a los bebés del TMN. — Cindy Dashnaw

  • Un poema de agradecimiento

    may 19, 2014
    Cristian Dragusin se divirtió tanto en el campamento de apoyo de Kiwanis que decidió escribir un poema de agradecimiento.

    Nadar, jugar, hacer manualidades y hasta aprender a realizar transfusiones de sangre inspiraron a Cristian Dragusin, a componer un poema para agradecer al personal del Campamento “Un Rayo de Esperanza” (A Ray of Hope). Un programa rumano que es apoyado por los clubes Kiwanis de Rumania,  Carolina del Norte, Francia y la Fundación Kiwanis International.

    Pequeños y grandes subimos al autobús.
    Todos con un espíritu festivo, según lo recuerdo.
    Llegamos al campamento,
    donde no nos faltaron comida,
    diversión ni buenos momentos.

    Si por casualidad sangrábamos
    recibíamos nuestro factor
    y de forma inmediata
    comenzábamos nuevamente a jugar.

    Chapoteábamos en la piscina.
    ¡Oh, qué lindo era eso!
    Jugábamos diferentes juegos
    con nombres bien divertidos.

    Aun cuando llovía
    eso no nos afectaba.
    Porque los planes se adaptaban
    O simplemente se arreglaban

    Ibamos al lago
    pero no sólo a comer pastel.
    Disfrutábamos de sándwiches y bebidas
    y jugábamos incansablemente en el suave césped.

    Algunos jugaban juegos de cartas y ganaban.
    Nunca la alegría nos abanonaba.
    Un mago llegó al campamento
    Oh… ¡todo un campeón!

    Trajo un conejito.
    ¡Qué divertido!
    Nos disfrazamos de payasos
    Con colores fuertes, y no solo de marrón.

    Hicimos nuevos amigos
    venidos del lugar, de otras regiones y de tierra del más allá.
    Todos nos divertimos
    y esperamos volver una vez más.

    El año próximo seguro.
    Ya que no hay cura
    para la hemofilia, solo un factor coagulante
    que obtenemos de forma gratuita.

    Nos supervisaban bien de cerca
    Cuando jugábamos o nos ejercitábamos.
    Eran personas amorosas.
    Siempre atentas y dispuestas a darnos un abrazo.

    Y acercándome al final
    de mi pequeño y modesto poema,
    quisiera agradecerles a todos
    lo que nos dieron sin condición.

    Lea más acerca de las cartas del campamento Kiwanis en la aplicación de la revista en su iPad (descárguela en el stand de noticias o en la tienda App). Lea más sobre el Campamento un “Rayo de Esperanza” y demás campamentos Kiwanis en la edición junio/julio 2014 de la revista Kiwanis.




  • Encuesta promueve un nuevo club satelital

    may 16, 2014


    El club satelital Iron Mountain-Kingsford reúne a sus socios una vez al mes, para comer pizza.

    Una encuesta sobre membresía confirma lo que ya sospechaban los líderes del Club Kiwanis de Iron Mountain-Kingsford, en Michigan: En parte, el número de socios se redujo de manera significativa porque las reuniones semanales no podían realizarse, debido a la cargada agenda  de sus socios.

    Una solución fue comenzar un club satelital.

    “Mi trabajo hace que tenga que viajar fuera de la ciudad”, explica el socio y Alcalde de Iron Mountain, Bruce Rosen, cuya esposa, también es una socia satelital. “No puedo asistir a las reuniones regulares de almuerzo".

    ¿Pero reunirse para comer pizza una vez al mes a las 17:30 horas?

    “Eso se ajusta mucho mejor a nuestras agendas”, dice Rosen.

    El club satelital cuenta con aproximadamente doce socios, y cinco de ellos son parte del club tradicional”, señala el presidente del club Cindy Novak, quien compara al grupo con un comité especial.

    “Los socios satélites participan de todas las actividades que realizamos como club”, dice Novak. “Están a cargo de algunas de las actividades del club como: la limpieza anual primaveral en una de las instalaciones de los veteranos de guerra, la fiesta de Navidad del club y nuestro picnic de verano”.

    “El Key Club y el Aktion Club también participan de las actividades Kiwanis y a veces asisten a las reuniones satelitales del club".  -- Historia escrita por Scott Pemberton

    Lea más sobre los esfuerzos de membresía del club Kiwanis Iron Mountain-Kingsford en la revista Kiwanis, edición junio/julio 2014.

    El Club Kiwanis Iron Mountain-Kingsford se reúne en una forma más tradicional: En un club.

    Los socios que no pueden asistir a la reunión de Iron Mountain (como se menciona anteriormente), debido a dificultades con  sus horarios, se reúnen mensualmente para comer pizza, compartir momentos con los compañeros y para hablar sobre los puntos de la agenda (parte superior). Generalmente asisten a la reunión los socios del club patrocinado: Aktion Club. Fotos por David Hakamaki
  • Una simple idea para marcar una tranquila diferencia

    may 05, 2014
    En el Club Kiwanis Middletown, los niños pasan un tranquilo momento iluminando libros para colorear.

    La niñez de hoy está repleta de juguetes, actividades y horarios complicados. Por lo que es interesante  que el simple acto de colorear atraiga a los niños.

    Melody Wilson, secretaria del Club Kiwanis de Middletown Borough (Pennsylvania) parecía saber eso cuando decidió comenzar con el proyecto de servicio del club: Crear cientos de libros para colorear que serían distribuidos entre los niños de la zona.

    El Departamento de Policía de Middletown contactó a Wilson y le pidió al club que consiguiera libros para colorear para los niños que estuvieran presentes durante la celebración anual de Navidad, que la comunidad realiza cerca del Parque Hoffer.  Cuando calculó los costos, Wilson se dio cuenta que costaría menos hacer los libros que comprarlos.

    “¡Al sótano”! Como le gusta decir a Melody, en referencia a una llamada a la acción para trabajar en su casa después de las reuniones del club Kiwanis. Usando una planilla electrónica, el club diseñó ilustraciones simples que los niños pudieran colorear fácilmente y que fueran atractivas para ambos sexos. Una vez  impresas las páginas, los socios se divirtieron armando libros con las hojas que habían impreso.

    Los libros tuvieron un éxito inmediato en la celebración de Navidad, y desde entonces han sido muy  pedidos. Se donaron cientos de libros a Caitlin´s Smiles, una entidad de caridad que distribuye kits de manualidades en los hospitales. También, la  entrega de libros a las escuelas elementales del área mantiene ocupados a los Kiwanis de Middletown.

    “Realizar actividades simples, como colorear con niños, lleva a que los niños estén dispuestos a dialogar más", dice Jessica Hoopes, maestra de primer grado de la Escuela Elemental Fink. “Mientras más hablan, más dispuestos están a compartir lo que piensan”.

    “Lo que más me sorprende”, dice Wilson, " es que niños de hasta 14 años de edad pidieran cuentos para colorear". No lo  podía creer. “Nos gusta colorear”, decían ellos.

    “Los niños son niños. Tratamos de que todos puedan usarlos”, indica Wilson. — Laura Neidig

  • Cosiendo semillas de generosidad

    may 02, 2014
    Los socios Kiwanis de Mitcham cosen y tejen vestidos, faldas, camisas, pantalones cortos y blusas para los niños que viven en países en vías de desarrollo.

    El modelo que los socios del club Kiwanis de Mitcham implementan para ayudar a los niños, se extiende más allá de las fronteras de su ciudad ubicada en Australia, “la tierra de allá abajo” (Land Down Under). Es un proyecto hecho a la medida del sentido altruista de los socios del club. Ellos cosen ropa para los niños de familias necesitadas que viven en países emergentes.

    “Los socios son los que realmente cosen la ropa en diferentes tallas, para niños de todas las edades", recalca el secretario del club, John Lundy. “Lo más difícil de todo es lograr el talle correcto, pero esto lo hemos perfeccionado con la experiencia. La ropa que hacemos va desde vestidos, faldas y blusas para las niñas hasta pantalones cortos y camisas para los niños. El material para la ropa proviene de los retazos y los restos de telas de las tiendas.

    “El esfuerzo de los socios del club es una pequeña parte de nuestra importante operación de ayuda a las personas y a los niños necesitados que viven en el Tercer Mundo. Estamos contentos de poder participar y saber que nuestros esfuerzos sirven para ayudar a otras personas".

    El club empaca la ropa y la envía a Mission World Aid, una organización de caridad, sin fines de lucro y sin afiliación religiosa. Con base en Adelaide, Australia, el personal de Mission World Aid coloca la ropa en un cargamento más grande que a veces contiene libros escolares, camas, suministros agrícolas, computadoras y otros productos.

    Aproximadamente hace cuatro años, el club consideró la idea de comenzar este proyecto, a instancia de un socio que había presenciado la presentación del mismo,  a través de un representante de Mission World Aid, que había hablado sobre el trabajo que la organización hace en los países emergentes.

    “El club creyó que (cosiendo) ropa para los niños de los países del Tercer Mundo era algo que valía la pena hacer y que era a la vez beneficioso para aquellos menos afortunados", explica Lundy. “Nuestro club se beneficia de muchas maneras al participar en este proyecto, pero quizás la primera parte de los Objetivos Kiwanis exprese mejor mi idea: “Ofrecer servicios altruistas y crear mejores comunidades”.

    “En una pequeña medida, estamos dando lo mejor de nosotros para algunos de los niños menos privilegiados del mundo”. — Dick Isenhour

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