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  • El corazón puesto en los abandonados

    ene 12, 2016
    El regalo de una niña al visitar a los kiwanis: su sonrisa.

    El regalo de una niña al visitar a los kiwanis: su sonrisa.

    En la nación del Himalaya de Nepal, las inundaciones, los deslaves, los incendios, las tormentas de granizo, la sequía, la hambruna y los terremotos pueden hacer que una familia deje de enfocarse rápidamente en sus derechos esenciales como son la educación, la salud y la alimentación para  tener que preocuparse por un simple estado de sobrevivencia.

    Por eso, los socios del club Kiwanis de Lumbini, en Nepal, han orientado su atención a los niños analfabetos, huérfanos y víctimas de desastres naturales. Al vivir en tiendas de campaña y a lo largo de la carretera, estos niños viven con un alto riesgo de abandono, maltrato infantil y desnutrición.

     Tiendas de campaña albergan a familias nepalíes en el Himalaya.
    Tiendas de campaña albergan a familias nepalíes en el Himalaya.
    “Ahora estamos auxiliando el área rural de Newalparasi que fue afectada por un terremoto", explica el presidente del club Deepak Bhandari. El pasado abril, el terremoto de 7,8 de magnitud mató a casi 9.000 personas, hirió a más de 22.000 y destruyó casi 900.000 viviendas.

    “Primero, unos pocos socios kiwanis y demás voluntarios visitaron el área afectada y la monitorearon”, dice Bhandari. “Después de compaginar la información decidimos donde serviríamos”.

    El club de Bhandari administra un centro de aprendizaje de computación en el distrito Nawalparasi de Nepal, donde les enseñan a los niños a leer y a usar la tecnología. Algunos de estos niños nunca habían visto ni habían escuchado hablar de computadoras hasta que llegaron al centro.

    El presidente Bhandari dice que el club se ha fijado una meta de comprar un terreno para construir un hogar de niños que les proporcione albergue, comida y educación a todos aquellos niños abandonados de la región.   — Ariana Gainer
  • Un halo de esperanza

    dic 14, 2015
    Hasta los siete años, Carmen Cecilia Ulloa gateó para poder trasladarse. Ahora, con la ayuda de los kiwanis ecuatorianos y sus aliados médicos, la adolescente puede soñar con el día en que caminará... y bailará.

    Tres adolescentes se dirigen a la playa después de haber terminado sus tareas. Angie Bone y Mariuxi Palacios caminan junto a Carmen Cecilia Ulloa quien pedalea en un triciclo propulsado a mano. Ellas se ríen nerviosamente y cuchichean sobre alguno de los chicos de la escuela. Cuando llegan a la orilla, Angie pone en su teléfono las canciones de Miley Cyrus y Black Eyed Peas. Las chicas cantan al compás. Carmen se acuesta en la arena mientras a su alrededor, sus amigas le dibujan alas de mariposa con elaborados detalles. Es hermoso.

    En medio de todo este cariño, Carmen solo sonríe, sin saber cómo reaccionar ante toda esta muestra de atención.

    Carmen es una chica feliz y muy dulce. Habla con una suave voz pero no es realmente tímida. Tiene una voz serena, pero tiene mucho que decir. Al principio su sonrisa es reservada, pero mientras más uno habla con ella, más grande se hace su sonrisa. Ella vive en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, en un pueblo llamado Atacames.

    Ella no puede caminar por sí misma. No todavía.

    Carmen nació con una patología llamada artrogriposis, debido a la cual los músculos, los tendones y el tejido suave son débiles, están acortados y deformados.  Cuando Carmen nació, tenía las manos y las piernas hacia adentro y por eso no las podía extender. Esto evitó que ella pudiera realizar por sí misma actividades diarias como caminar, escribir, peinarse, bañarse, comer y vestirse. Es por esto que ella usa un triciclo para moverse y por lo que sus amigas cariñosamente le hacen las trenzas.

    Años atrás, Carmen nunca hubiese tenido la suficiente confianza para ir a la playa. Pero gracias a un grupo de kiwanis dedicados, el futuro de Carmen es mucho más prometedor hoy.

    Ella sabe que algún día caminará.

    Hace siete años aproximadamente, Carmen estaba en la playa con su padre Alirio. Allí, ellos conocieron a un hombre llamado Ricardo Moncayo quien les sugirió que el club Kiwanis de Equinoccial de Quito (Ecuador) podría ayudar a Carmen.

    Los cirujanos de Carmen, Gonzalo Uquillas y Alejandro Rubio, han entablado una cercana relación con ella y su familia.El club Kiwanis Equinoccial está aliado con una red de hospitales y Metrofraternidad, una organización que brinda asistencia médica gratuita a pacientes de bajos recursos, especialmente a aquellos con condiciones complejas. En esta alianza, los hospitales proporcionan los recursos, Metrofraternidad brinda los doctores y el club Kiwanis une a los doctores con las familias que se beneficiarán de sus servicios. Carmen fue una integrante de esas familias.

    Después de varias cirugías y sesiones de fisioterapia, Carmen utiliza un andador para moverse en su casa.

    “Quiero que todos sepan que estoy muy bien”, dice Carmen.

    Su padre agrega: "Estoy feliz de que ella tenga personas que la apoyen. Gracias a eso, ahora ella tiene un futuro y puede alcanzar sus sueños. Ya no es más solo una esperanza.

    Carmen actualmente está en rehabilitación para recuperar el uso total de las  extremidades.  Las cirugías adicionales presentan riesgos, por lo que se decidirá con el tiempo si tendrá más cirugías o no. Pero tan pronto como ella complete su rehabilitación, Moncayo le prometió un baile en algún momento antes de su graduación en la escuela secundaria, lo cual será dentro de dos años. Ella muestra su más grande sonrisa ante eso.

    Ella está a la espera de ese día.  — Ariana Gainer
  • Encienda su moto y salga a pasear

    dic 14, 2015
    Una caravana de motociclistas realiza un paseo por el pintoresco suroeste de Kentucky.

    “¡Levanten el soporte!”, grita David Bergman, antes de que el convoy de motocicletas comience su paseo de recaudación de fondos para construir parques infantiles. El paseo Kiwanis, un evento con fines caritativos, organizado anualmente por motociclistas , y que lleva ya 13 años realizándose, ha subsidiado tres construcciones de parques infantiles en Williamsburg, Kentucky.

    Sugerencias para el paseo

    El club Kiwanis de Williamsburg le brinda 10 sugerencias para organizar un paseo para caridad, con motocicletas:

    1. Determinar un propósito y una misión de manera clara.

    2. Crear un presupuesto para el evento.

    3. Informar a los socios del club sobre el proyecto y los objetivos.

    4. Organizar a los voluntarios, tanto a los que pertenecen al club, como a los que no pertencen.

    5. Preparar un vehículo de seguridad para el acompañamiento.

    6. Presentar los policías a los motociclistas generando así una relación de confianza, y coordinar una escolta policial fuera de la ciudad.

    7. Cultivar una buena relación con los patrocinadores del evento.

    8. Preparar un plan de comunicación.

    9. Crear un área para la inscripción.

    10. Confirmar en forma escrita que todos los motociclistas cuenten con una cobertura automovilística de responsabilidad civil. El conductor debe firmar un acuerdo de eximición de responsabilidad a favor del club. Asimismo, deberá comprender que la cobertura automovilística de responsabilidad civil cubre cualquier reclamo realizado por un tercero.

    11. Consulte con un agente de seguros: kiwanisone.org/liability.
    Inspirado por el evento California´s Love Ride (California disfruta pasear en moto), el cual recauda dinero para soldados heridos, Bergman recreó el paso anual para el club Kiwanis de Williamsburg y ahora colabora con su organización.

    El permanente éxito se basa en las alianzas públicas y privadas y la colaboración del club con la ciudad de Williamsburg. Participan el alcalde, el director de turismo y los líderes comunitarios, quienes conocen muy bien la misión de Kiwanis.

    “Se requiere de personas apasionadas para llevar a Kiwanis a concretar su meta de servir a los niños del mundo”, expresa Bergman. “Implica un compromiso y un propósito”.

    “El principal objetivo es andar en forma segura, divertirse y atraer suficiente apoyo comunitario para  obtener  algunas iniciativas para los parques infantiles locales".

    Aparte de la cuota que se paga para participar del evento y así cubrir los gastos, los patrocinadores son los que generan los mayores fondos.

    Ya que el evento es un paseo y no una carrera, los participantes disfrutan de un itinerario que resalta la belleza natural y la historia de la región. Bergman y sus compañeros kiwanis se aseguran que el recorrido y la experiencia del paseo sea diferente cada año.

    Un club que apoya tres parques infantiles nuevos en un pequeño pueblo de 5.300 habitantes. ¡Eso sí es grande!  — Alison Stilwell

  • Un día común pero para nada corriente

    dic 14, 2015
    Durante un día común y corriente, volar cometas parece ser el medicamento adecuado para los niños con VIH positivo.


    Volar cometas no está en la lista de protocolos médicos para tratar a niños con VIH positivo.Pero… ¿Qué es lo que trata realmente este juego? El espíritu de estos niños.

    El club Kiwanis de St. Augustine, en Trinidad y Tobago, trabaja con niños que tienen VIH positivo. Según Leslie-Ann Baxam, ex presidenta, el club brinda a estos niños un día normal durante su niñez.

    “Realizamos esto para nuestro proyecto del Día Mundial Kiwanis”, cuenta Baxam. “Preparamos el almuerzo, comemos pastel… hacemos cosas que hacen los niños. Ellos se divierten mucho al volar una cometa".

    Estas experiencias cotidianas son momentos de descubrimiento para los niños. Los kiwanis buscan a los niños en el orfanato y los llevan hasta alguna sabana donde puedan correr.

    Estos niños están bajo la tutela del estado. Ellos crecen en la guardería Cyril Ross Nursery, administrada por la sociedad St. Vincent de Paul Society, el único orfanato en el país que acepta niños con VIH.

    Comúnmente,  el club Kiwanis compra las cometas a los niños. Este año, los kiwanis enseñaron a los niños a hacerlas.  ¿Y el espíritu de los niños? ¡Volando alto!  — Laura Neidig
  • ¡Papá Noel está aquí!

    nov 21, 2015
    Un niño de Missouri se reúne con Papá Noel en la fiesta de Navidad del Club Kiwanis de St. Joseph.

    El espíritu de la Navidad visita a Al Boyer cada temporada. Boyer, un socio del Club Kiwanis de St. Joseph, Missouri, se convierte en Papá Noel cuando su club visita la escuela Helen Davis State School, para su fiesta anual de Navidad.

    “Disfruto representar a Papá Noel porque es algo mágico en la vida de un niño”, dice Boyer. “Es especial ver como se iluminan sus ojos cuando te cuentan que tan buenos o malos han sido y lo que desean para Navidad. A veces ellos realmente abren sus corazones”.

    “Nuestro club ha organizado la celebración de la Navidad en la escuela Helen Davis State School por más de 50 años”, señala una socia del club, Colleen Kowich. “Nadie recuerda realmente cuándo comenzamos; es como si siempre hubiéramos organizado la fiesta de Navidad”.

    La  escuela atiende aproximadamente 60 estudiantes con problemas de desarrollo  del noroeste de Missouri. Aunque la mayoría de los estudiantes son locales, algunos tienen que viajar 90 o 120 minutos, durante un solo trayecto, en un autobús de la escuela, para asistir a clases cada día.

    “Para muchos de ellos la fiesta de Navidad es el evento más ansiado del año. Los ayudantes kiwanis de Papá Noel entregan a cada niño una bolsa con dulces y frutas, así como un pequeño muñeco de peluche”.  

    Y, por supuesto, cada niño se reúne con Papá Noel.

    "Aunque la mayoría de ellos no puede expresar su emoción verbalmente, uno puede  ver por las sonrisas en sus rostros la alegría que este día les trae”, afirma Jennifer Burns, coordinadora de la enseñanza en casa de la escuela Helen Davis. “A muchos de los estudiantes les gusta tocar la barba de Papá Noel y ver su brillante traje rojo. Disfrutan escuchar sus amables palabras cuando él recibe a cada uno y le entrega un regalito”.

    “Es un honor” manifiesta Boyer, “ponerme el antiguo traje de terciopelo rojo, con la barba y las campanillas y convertirme realmente en el alegre viejo duende”.  — Dick Isenhour
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