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  • Una simple idea para marcar una tranquila diferencia

    may 05, 2014
    En el Club Kiwanis Middletown, los niños pasan un tranquilo momento iluminando libros para colorear.

    La niñez de hoy está repleta de juguetes, actividades y horarios complicados. Por lo que es interesante  que el simple acto de colorear atraiga a los niños.

    Melody Wilson, secretaria del Club Kiwanis de Middletown Borough (Pennsylvania) parecía saber eso cuando decidió comenzar con el proyecto de servicio del club: Crear cientos de libros para colorear que serían distribuidos entre los niños de la zona.

    El Departamento de Policía de Middletown contactó a Wilson y le pidió al club que consiguiera libros para colorear para los niños que estuvieran presentes durante la celebración anual de Navidad, que la comunidad realiza cerca del Parque Hoffer.  Cuando calculó los costos, Wilson se dio cuenta que costaría menos hacer los libros que comprarlos.

    “¡Al sótano”! Como le gusta decir a Melody, en referencia a una llamada a la acción para trabajar en su casa después de las reuniones del club Kiwanis. Usando una planilla electrónica, el club diseñó ilustraciones simples que los niños pudieran colorear fácilmente y que fueran atractivas para ambos sexos. Una vez  impresas las páginas, los socios se divirtieron armando libros con las hojas que habían impreso.

    Los libros tuvieron un éxito inmediato en la celebración de Navidad, y desde entonces han sido muy  pedidos. Se donaron cientos de libros a Caitlin´s Smiles, una entidad de caridad que distribuye kits de manualidades en los hospitales. También, la  entrega de libros a las escuelas elementales del área mantiene ocupados a los Kiwanis de Middletown.

    “Realizar actividades simples, como colorear con niños, lleva a que los niños estén dispuestos a dialogar más", dice Jessica Hoopes, maestra de primer grado de la Escuela Elemental Fink. “Mientras más hablan, más dispuestos están a compartir lo que piensan”.

    “Lo que más me sorprende”, dice Wilson, " es que niños de hasta 14 años de edad pidieran cuentos para colorear". No lo  podía creer. “Nos gusta colorear”, decían ellos.

    “Los niños son niños. Tratamos de que todos puedan usarlos”, indica Wilson. — Laura Neidig

  • Cosiendo semillas de generosidad

    may 02, 2014
    Los socios Kiwanis de Mitcham cosen y tejen vestidos, faldas, camisas, pantalones cortos y blusas para los niños que viven en países en vías de desarrollo.

    El modelo que los socios del club Kiwanis de Mitcham implementan para ayudar a los niños, se extiende más allá de las fronteras de su ciudad ubicada en Australia, “la tierra de allá abajo” (Land Down Under). Es un proyecto hecho a la medida del sentido altruista de los socios del club. Ellos cosen ropa para los niños de familias necesitadas que viven en países emergentes.

    “Los socios son los que realmente cosen la ropa en diferentes tallas, para niños de todas las edades", recalca el secretario del club, John Lundy. “Lo más difícil de todo es lograr el talle correcto, pero esto lo hemos perfeccionado con la experiencia. La ropa que hacemos va desde vestidos, faldas y blusas para las niñas hasta pantalones cortos y camisas para los niños. El material para la ropa proviene de los retazos y los restos de telas de las tiendas.

    “El esfuerzo de los socios del club es una pequeña parte de nuestra importante operación de ayuda a las personas y a los niños necesitados que viven en el Tercer Mundo. Estamos contentos de poder participar y saber que nuestros esfuerzos sirven para ayudar a otras personas".

    El club empaca la ropa y la envía a Mission World Aid, una organización de caridad, sin fines de lucro y sin afiliación religiosa. Con base en Adelaide, Australia, el personal de Mission World Aid coloca la ropa en un cargamento más grande que a veces contiene libros escolares, camas, suministros agrícolas, computadoras y otros productos.

    Aproximadamente hace cuatro años, el club consideró la idea de comenzar este proyecto, a instancia de un socio que había presenciado la presentación del mismo,  a través de un representante de Mission World Aid, que había hablado sobre el trabajo que la organización hace en los países emergentes.

    “El club creyó que (cosiendo) ropa para los niños de los países del Tercer Mundo era algo que valía la pena hacer y que era a la vez beneficioso para aquellos menos afortunados", explica Lundy. “Nuestro club se beneficia de muchas maneras al participar en este proyecto, pero quizás la primera parte de los Objetivos Kiwanis exprese mejor mi idea: “Ofrecer servicios altruistas y crear mejores comunidades”.

    “En una pequeña medida, estamos dando lo mejor de nosotros para algunos de los niños menos privilegiados del mundo”. — Dick Isenhour

  • La seguridad infantil no es una actividad trivial

    may 01, 2014
    ¿Qué es un casuario? ¿Un insecto? 	¿Un pájaro? ¿Un roedor?

    La seguridad infantil no es un juego para el Club Kiwanis Edmonton, en Alberta. Dos veces al año el club organiza un Concurso de Trivialidades, una noche llena de diversión y generalmente de una intensa competencia.  En los eventos se recaudan miles de dólares para la Ciudad de Seguridad Kiwanis (Kiwanis Safety City), una instalación que cada año proporciona capacitación de seguridad a miles de niños en Alberta.

    Desafíe al Master de Trivialidades, respondiendo a estas preguntas obtenidas de uno de los Concursos de Trivialidades recientes, en Alberta:

    1. ¿Cuántos estados de los EE.UU. comparten su frontera con más de un estado?

    2. ¿Qué es un casuario?

    3. ¿Cuál es el país más grande en Escandinavia?

    4. ¿De cuál de las novelas de Truman Capote es el ícono popular Holly Golightly?

    5. ¿Cuántas estrellas aparecen en el logotipo del automóvil marca Subaru?

    6. ¿A qué parte de la vestimenta masculina hacen referencia: Pratt, Windsor y Simple?

    7. ¿En qué juego de las Olimpiadas se puede “atrapar un cangrejo”?

    8. ¿Qué país cuenta con el número más alto de católicos apostólicos romanos?

    Desplace el cursor hacia abajo para leer las respuestas.

    Siguiendo el modelo de un pasatiempo conocido en los bares británicos, la Noche de Juegos Triviales se convirtió en el pilar fundamental en el área de Edmonton. Roy Bird, quien introdujo el juego al club en el 2008, supervisa los eventos y muchos lo conocen como el "Master del Juego de trivialidades". Desde entonces, una noche en octubre y otra en abril, cientos de residentes del área, incluyendo los socios de los clubes Kiwanis vecinos, hacen cola en el Salón de la Comunidad de Londonberry, para poner a prueba sus conocimientos triviales.

    "Tenemos un grupo de seguidores leales”, comenta Bird, “pero el mismo está creciendo tanto que muy pronto no cabrá en la sala donde realizamos el concurso. Muchos equipos asisten al evento, no porque crean que puedan ganar, si no para ver cuántas respuestas absurdas pueden discutir entre sus compañeros. Se escuchan risas, lamentos y ovaciones cuando se da una respuesta”.

    Los equipos compuestos de hasta seis participantes compiten para ver quién puede obtener más respuestas correctas, de las 60 preguntas presentadas por el Master en trivialidades.

    “El ambiente está lleno de diversión, pero ocasionalmente se vuelve tenso”, dice la socia del club, Ali Grotkowski. “No creo que ningún equipo haya obtenido alguna vez el juego perfecto. Generalmente le va bien al equipo si logra obtener más del 50 por ciento de las respuestas correctas”.

    Aparte de pagar CDN$10 para registrarse, los concursantes participan en una subasta silenciosa. Los artículos subastados son donados por los negocios y los políticos: entre ellos, muebles de oficina, libros, herramientas, ropa y cuadros. Los donadores tasendambién proporcionan los premios que se entregan a los equipos participantes. En una noche típica el club recauda un monto neto de entre $3.000 a $4.000, destinado al programa: La Ciudad Segura Kiwanis.

    La Ciudad Segura Kiwanis muestra un área para peatones y para el tránsito, con edificios pequeños, sendas peatonales, semáforos y vías de tren funcionales que simulan el tamaño real, donados por las empresas que apoyan el proyecto. Bird comenta que todo esto le da al lugar la apariencia de una verdadera ciudad.

    Los programas de los niños, añade Bird, incluyen cómo usar la senda peatonal con seguridad; cómo enseñar a los niños entre 5 y 8 años de edad a andar en bicicleta en forma segura; un campamento para niños entre 9 y 12 años que quieran andar en bicicleta; fiestas de scooters (motocicletas o monopatines); clases para ser una buena niñera; campamentos sobre seguridad y medio ambiente de un día de duración.

    La Noche del Concurso de Trivialidades también beneficia a los clubes Kiwanis del área.

    “El Concurso de la Noche de Trivialidades recibe una colaboración increíble de todos los clubes del área”, explica Bird.  “Se le asigna a cada grupo una tarea diferente: ya sea en la organización, la limpieza del lugar, el trabajo en la cocina o la barra, la inscripción, o la subasta silenciosa. “Realmente es un verdadero trabajo de equipo”.

     

    Respuestas

    1. 48
    2. Una clase de pájaro grande y que no vuela
    3. Suecia
    4. Desayuno en Tiffany o Desayuno con diamantes
    5. 6 estrellas
    6. Corbata
    7. Remo
    8. Brasil

  • Transmitir mensajes ambientales a través del arte

    abr 18, 2014

    Melissa Lomas received second place among young artists 11 years and older.


    Yulitza Andrade está muy entusiasmada… pero nerviosa. Se encuentra sentada en un auditorio con más de cincuenta estudiantes. Ella arregla los lápices, el papel, y las pinturas que están sobre su escritorio. Sus padres y la maestra de arte observan atentamente sentados con otros adultos, en la parte de atrás del auditorio. ¿Ganará Yulitza la medalla de oro?

    Durante los últimos seis años, el Club Kiwanis de Atuntaqui, Ecuador, junto con las escuelas locales y el Gobierno Municipal del Cantón Antonio Ante, organizan concursos de pintura entre jóvenes artistas. El evento forma parte de un programa internacional patrocinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La mejor obra de arte seleccionada en el concurso de Atuntaqui es enviada a Panamá, donde es evaluada a nivel regional. Los ganadores regionales reciben un pasaje para dos personas a Japón con todos los gastos pagos.

    El tema es “desperdicios orgánicos y alimenticios”. El artista tiene tres horas para completar los dibujos. Son las 10:00 de la mañana. Yulitza abre las pinturas, toma un pincel y “¡comienza a trabajar!”.

    “Realizamos este evento porque es una forma de motivar a los niños y a los jóvenes a que se interesen por el medio ambiente, y a la vez nos permite descubrir a los mejores talentos artísticos”, dice la secretaria del club, Martha Andrade Posso.

    Previo al evento de cada año, los Kiwanis estudian las pautas UNEP, envían a las escuelas las participaciones para el concurso y realizan conferencias donde informan a los niños sobre el tema del concurso. También eligen a un jurado y compran certificados, medallas y otros premios.

    Son casi las 13:00 horas. Yulitza realiza los últimos retoques a su dibujo. En una canasta  reposa una cosecha de vegetales y frutas felices, sostenida por personas sonrientes. Hasta un gusanito contento forma parte del dibujo; sonríe mientras se desliza por un agujero hecho en la hoja de un maíz risueño.

    A las 13:00 horas, recogen las obras de arte y las separan en categorías, según las edades de los artistas. El jurado analiza cada dibujo teniendo en cuenta los siguientes puntos: el tema, el mensaje, la creatividad y los méritos artísticos utilizados.

    “Luego compartimos una comida, donde tenemos la oportunidad de anunciar los resultados del concurso", explica Posso.

    La mayoría de los premios ya han sido presentados. Yulitza vio cuando Camila Proaño se dirigió a recibir el primer premio en la categoría de niños entre 9 y 10 años. Marlon Ascha recibió la mención a la mejor técnica, en la misma categoría. Natasha Leon y Melissa Lomas obtuvieron el tercer y el segundo lugar respectivamente, en la categoría de estudiantes de 11 años en adelante.

    El Ingeniero Luis Bravo Prado, el alcalde de Atuntaqui, se acerca al micrófono, mira a la audiencia y anuncia: 

    "¡La ganadora de la medalla de oro es Yulitza Andrade!”
    Jack Brockley

    The gold medal goes to Yulitza Andrade for a food basket filled with happiness.


  • Los instructores forman jóvenes líderes

    abr 17, 2014
    Kiwanis coaches transform students into stronger readers.

    Letras, sonidos, palabras, tiempo y dinero en efectivo. Estos son los “regalos” que los miembros del Club Kiwanis de Brantford (Ontario) otorgan anualmente a los jóvenes de Strong Start a través de un proyecto de analfabetismo comunitario.

    El secretario del club, Robert "Bob” MacLean, comenta que el club comenzó su apoyo al proyecto en el 2009 y lo continúa haciendo hasta la actualidad, con la implementación del programa Letters, Sounds and Words (Letras, Sonidos y Palabras), el cual tiene una duración de 10 semanas y está diseñado para niños entre 5 y 7 años de edad.

    "Se utilizan juegos y actividades cortas que proporcionan repetición para ayudar a los niños a reconocer las letras", dice MacLean, “el sonido que representa cada una y cómo aprender palabras leyéndolas con la vista y usando el sonido de las letras”.

    Los socios del club están capacitados como instructores voluntarios para trabajar con un niño a la vez y seguir las actividades detalladas usando el material proporcionado.

    "El programa ha tenido un éxito increíble en todas las escuelas donde se ha implementado, con reportes deslumbrantes de los directores, las maestras y los padres”, dice MacLean. “Se han reportado importantes mejoras en la lectura de muchos niños que han participado del programa desde su implementación". — Shanna Mooney

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