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  • Nuestra historia en 1967: Una nueva escuela en Guadalajara

    may 19, 2015
    La nueva escuela (se ve en el fondo) fue construida en 1967 para servir a los niños del barrio de San Francisco (México) y áreas colindantes.

    Durante la celebración de los 100 años de la fundación de Kiwanis, la revista Kiwanis volverá a publicar los artículos de los logros de los clubes. Esta historia apareció en la edición de mayo del año 1967 de la revista Kiwanis. 

    En 1967, gracias a Kiwanis este niño y otros tantos de los barrios pobres de Guadalajara (México) contaron con un lugar donde poder aprender.

    En 1967, gracias a Kiwanis este niño y otros tantos de los barrios pobres de Guadalajara (México) contaron con un lugar donde poder aprender.
    En San Francisco, un barrio pobre de Guadalajara (México), las casas  eran de adobe, las calles  de tierra y  un pozo le brindaba agua a toda la comunidad compuesta por 200 familias. Más aún… hasta que llegaron los Kiwanis, no había escuela. Se dictaban clases porque el gobierno federal pagaba a una maestra. Pero el edificio donde se dictaban las clases, según lo describió un reportero americano: “no solo era una choza; era peor que eso… estaba apestada con olor a orina y desechos, y el "aula" oscura tenía un piso sucio y húmedo".

    Desde principios de 1966, el club Kiwanis de Guadalajara (Jalisco) había estado trabajando para construir una escuela en San Francisco. Los kiwanis contactaron primero al gobierno local y ofrecieron donar más de la mitad de los fondos necesarios para construir la escuela, si la ciudad cubría el resto de los gastos. La ciudad estuvo de acuerdo y comenzó la construcción de la misma.

    Después de varios retrasos, debido a la falta de dinero, se abrieron unas pocas aulas el pasado marzo (1967). Se planeó completar el resto de las aulas en septiembre (1967). Eventualmente, la escuela contaría con aulas para 1.200 estudiantes, un cuarto para el cuidador, un salón de actos, una cancha de voleibol, dos laboratorios grandes y una pequeña huerta de vegetales. El valor del proyecto sería de aproximadamente 750.000 pesos (USD 60.000 en 1967).

    La mayor parte del trabajo lo habían hecho las personas de la comunidad que junto a los kiwanis, se reunían cada domingo en el lugar, primero para construir los cimientos y luego para colocar los ladrillos y el cemento – según la habilidad de cada uno. Asimismo cubrieron el pozo insalubre de agua de poca profundidad que había en el lugar. Pronto instalarán un sistema de aguas residuales.  Cuando se quedaron durante un tiempo sin fondos para la construcción, ellos pagaron el sueldo de un albañil y dos trabajadores para seguir con la obra.

    “Todo esto ha tenido un gran valor para la comunidad, mucho más grande que la escuela en sí”, dice Horacio Ceballos, presidente del comité del proyecto. “Aparte de estos beneficios materiales, se siente una nueva sensación de orgullo en el barrio".  Fotos tomadas por Curt Burkhart
  • Nuestra historia en 1966: El largo brazo de Kiwanis

    may 08, 2015
    Kiwanis 100th Anniversary seal

    Se demostró que Kiwanis está presente en todo el mundo con el proyecto realizado por los clubes Kiwanis de Reykjavík-Katla (Islandia) y el club Kiwanis de Tokio (Japón) ubicado al otro lado del mundo.

    Durante la celebración de los 100 años de la fundación de Kiwanis, la revista Kiwanis volverá a publicar los artículos sobre los logros de los clubes. Esta historia apareció en la edición de marzo del año 1967 de la revista Kiwanis.
    Durante el verano de 1966, los Kiwanis de Islandia se enteraron que dos instituciones locales, la Sociedad de Cáncer de Reykjavík y el hospital municipal Reykjavík necesitaban con urgencia aparatología de diagnóstico para los casos de pacientes con presuntos cánceres. Lo que más se necesitaba, según los doctores, eran dos cámaras de gastroenterología para fotografiar el interior del estómago.

    Cada club decidió comprar una cámara. Se realizó el pedido y pronto llegaron las cámaras de mil dólares. Desafortunadamente, ninguno de los doctores locales tenía experiencia alguna con el uso de estas cámaras, por lo que uno de los doctores debía capacitarse en el exterior para poder luego enseñar a sus colegas. Buscando la información correspondiente, los Kiwanis averiguaron que Tokio (Japón) era uno de los centros donde se brindaba dicha capacitación. Entonces los Kiwanis eligieron un destacado médico de Reykjavík, escribieron una carta de presentación al club Kiwanis de Tokio y pusieron al doctor en un avión con destino a Japón.

    Una vez allí, los kiwanis de Tokio recibieron al doctor y lo trataron como a la realeza. Lo transportaron al centro de capacitación y después de varias semanas de estudio, él volvió a Reykjavík.

    Ahora las cámaras de gastroenterología están siendo utilizadas en dos hospitales de Reykjavík, y según las palabras del secretario del club Olafur Einarsson en 1966: “Los kiwanis locales están muy agradecidos con el club de Tokio por haberlos ayudado".
  • Qué lluevan muñecos de peluche

    abr 10, 2015
    Los jóvenes jugadores de hockey recogen los juguetes arrojados a la pista de hielo para donarlos al banco de alimentos de Quebec.

    Durante décadas los aficionados al hockey han arrojado diversos objetos –como ratas de plástico y serpientes de goma– a la pista de hielo para expresar su descontento o para alentar al equipo local. Los funcionarios desalientan esta práctica en los espectadores y los grupos de derechos de los animales han protestado contra la misma, pero en Quebec, los niños hoy se benefician con estos juguetes.

    En colaboración con el Centro de Deportes Lacroix-Dutil, el club Kiwanis de St-Georges-de-Beauce pide a los aficionados que traigan animales de peluche a los juegos locales. Cuando el equipo Cool 95 103.5 hizo su primer gol, la multitud arrojó a la pista de hielo una lluvia de animales de peluche como perritos mullidos, ositos de trapo, sapos sonrientes, muñecas calicó, burritos agraciados, extraterrestres de peluche y otros tantos más. Un ejército de jóvenes –con la camiseta y el casco de su equipo de hockey– entraron patinando a limpiar la cancha de hielo.

    Los kiwanis y voluntarios clasificaron los juguetes –cerca de 400 en cada evento– y los entregaron a Moisson Beauce, un banco de alimentos que entrega a las familias necesitadas canastas navideñas con los animales de peluches incluidos.

    “Hemos visto varias empresas que han tenido que cerrar sus puertas y muchas personas perdieron su trabajo”, dijo la presidente de Cool FM, Carol Poulin, durante una entrevista en el 2010. “Para esas familias necesitadas, sabemos que estos son regalos… que les dan felicidad”.

    Kiwanians deliver toys to Moisson Beauce, a food bank that packages holiday food baskets for needy families.
  • 1927: Un hito en nuestra historia en la construcción de un camino hacia la belleza

    abr 10, 2015
    Los kiwanis I.O. Chitwood, Wade H. Candler, Robert A. Blair y Tom W. Gallagher posaron con el carro que usaron para marcar la ruta a través de la naturaleza salvaje.

    Hubo un tiempo en que las cataratas de Cumberland – “La Niágara del Sur” – eran poco conocidas hasta por los propios habitantes de Corbin (Kentucky). En el lado oeste del río Cumberland, algunas personas decían haber oído las aguas estruendosas, pero solo unas pocas habían visto su belleza natural. A fines de los años 20, los turistas comenzaron a llegar en automóvil preguntando cómo llegar a las cataratas, pero los lugareños desorientados  se rascaban la cabeza.

    En realidad, el destino se encontraba a solo 29 kilómetros, pero la naturaleza indómita del bosque, el río y el barranco escondían el camino.

    Lo que sigue a continuación es la historia del Club Kiwanis de Corbin, y de cómo éste reunió a los ciudadanos de Kentucky y construyó un camino pintoresco y sinuoso a través del bosque. Hoy en día, la belleza de las cataratas atrae a visitantes de todo el mundo, muchos de ellos llegan por el camino marcado por los Kiwanis en 1927.

    El comienzo del camino a las cataratas Corbin-Cumberland data del 10 de julio de 1927, cuando el comité del club Kiwanis se formó para realizar su primer viaje a las cataratas por el lado del río en donde se encuentra Corbin.  “Wade” H. Candler, el vendedor local de automóviles Ford y miembro del comité de relaciones públicas, acondicionó un Ford especial para el viaje de marcación del camino. Hasta ese entonces, ningún automóvil había llegado hasta las cataratas Cumberland y vuelto por el lado del río en donde se encuentra Corbin.

    Un incidente que ocurrió en este primer viaje quedó grabado en los recuerdos de los aventureros miembros del comité encargado del camino. Le preguntaron a un residente del lugar sobre alcantarillas o puentes en el camino, y éste les respondió: “Forasteros, aquí no hay puentes”. Esa era la verdadera condición en que se encontraba el viejo camino.

    Después de la primera expedición, se hicieron muchos otros viajes a las cataratas y se realizaron reuniones en todo el país. A medida que los costos del proyecto se incrementaban, los kiwanis visitaban los clubes de todo el estado en busca de apoyo financiero.

    “Los kiwanis en Kentucky hicieron posible, en gran medida, que se salvara el Niágara del Sur”, escribió Robert Blair en 1933. “Sería correcto decir que esta es la cascada más grande al este de las Rocallosas y al sur de las cataratas del Niágara en los Estados Unidos y que tiene, durante la luna llena, uno de los dos arcoíris lunares del mundo”.

    Al finalizar la campaña un avión arrojó miles de volantes en el área circundante de Corbin que informaban sobre una reunión final para hablar sobre el proyecto de construcción. Siguieron seis semanas de trabajo intenso. Más de 200 mujeres y hombres trabajaron a la par para terminar el camino y convertir 1.200 árboles en un puente de 71 metros de largo por 9 metros de alto.

    Fiel a las tradiciones de Kentucky, el camino fue completado dos o tres días antes de la apertura del mismo. El gobernador del Commenwealth de Kentucky (Territorio autónomo de Kentucky) estuvo presente. Se presentaron quinientos carros en el desfile que se realizó camino hacia las cataratas. Allí fueron recibidos por la banda Corbin Kiwanis Brass Band y recibieron almuerzos en viandas. Se incrustó un clavo dorado para inaugurar oficialmente el camino.

    El 7 de septiembre de 1931 se construyó una nueva carretera entre Corbin y las cataratas, con un puente de concreto que reemplazaba la estructura de madera hecha por los kiwanis del club. Los clubes Kiwanis del distrito de Kentucky-Tennessee estuvieron presentes. Que contraste ese día cuando 2.785 carros de 17 estados cruzaban en una procesión el nuevo puente, en solo tres meses 13.875 carros con 51.886 visitantes viajaron por la nueva carretera de las cataratas.

    Lea también: Historia de las cataratas de Cumberland (Enlace disponible en inglés)

    En 1927 los kiwanis de Corbin construyeron un puente que atraviesa un profundo barranco para que las personas pudieran disfrutar del majestuoso paisaje de las cataratas Cumberland. En la base de este puente construido en los años 40 se encuentran las  vigas utilizadas por ellos.
  • Alivio con una ayuda a largo plazo

    abr 10, 2015
    Usando el equipo de un remolque adaptado con equipos de gimnasia donado por Kiwanis, los jóvenes de Nueva Zelanda remaron hasta llegar a la meta final.

    Después de los terremotos ocurridos cerca de Christchurch (Nueva Zelanda) en el 2010 y el 2011, llevará tiempo para que la vida vuelva a ser normal. Los terremotos y las réplicas dejaron a miles de personas sin techo, a barrios destruidos, a escuelas temporalmente cerradas y a los niños sin un sentido de seguridad y de rutina.

    Cuando los fondos de ayuda para casos de catástrofes llegaron de los clubes Kiwanis de todo el mundo, los kiwanis de Nueva Zelanda decidieron usarlos para que los niños afectados por los terremotos volvieran a normalizar sus vidas. Uno de los proyectos seleccionados fue el Sport Canterbury’s Top Team Challenge (Desafío deportivo para los mejores equipos de Canterbury), donde un remolque itinerante brinda actividades deportivas en equipo y el equipamiento necesario a las escuelas cuyos espacios habían sido afectados por los terremotos, lo que convertía muchas de sus actividades al aire libre en peligrosas para los niños.

    En áreas afectadas donde muchos amigos habían sido separados y estudiantes trasladados a nuevas escuelas, los juegos y las actividades que ofrece el remolque Top Team (Los Mejores Equipos) les otorga oportunidades para aliviar el estrés generado, a la vez que les brinda una gran diversión. Desde el año 2012 al 2014, 36.343 participantes de 285 escuelas usaron el remolque y el equipamiento. Los estudiantes podrán disfrutar por muchos años más  del Remolque Top Team.

    “El personal de enseñanza reportó resultados inmediatos y hasta inesperados”, dijo David Gower, socio del Club Kiwanis Christchurch y representante del comité encargado de administrar los fondos de socorro en caso de terremotos. “Los niños que decidían ausentarse injustificadamente de la escuela y empezaban a tener problemas de inasistencia, de pronto quisieron volver a ir a la escuela".  — Karen Pyle Trent
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