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  • Historias de servicio: 1915 a 1940

    dic 17, 2014
    La revista Kiwanis le hace hacer un recorrido por las últimas 10 décadas de servicio Kiwanis.

    El primer club Kiwanis, el club Kiwanis de Detroit n.º 1, da el ejemplo de servicio de la organización con uno de los primeros proyectos dedicado a los niños. Walter era un niño de cinco años de un hogar deshecho de una zona de Detroit azotada por la pobreza. Su padre, alcohólico, no podía servir debidamente de sostén de la familia. La madre de Walter se divorció de él y atravesaba serios problemas económicos cuando el club se enteró de su difícil situación.

    Con el permiso de la madre, el club Kiwanis le encontró un hogar sustituto al niño, con una pareja de personas mayores. Kiwanis se ocupó de todas las necesidades del menor, lo adoptó legalmente y le puso como apellido Kiwanis . "Fue lo mejor que le pasó al club", señaló Don Johnston, presidente fundador del club. "Muy pronto, todos los socios iban de acá para allá para ver quién podría comprarle al chico un nuevo abrigo, traje o juguete. El pequeño Walter se convirtió en una institución: el fundamento de los ideales humanitarios que hicieron famoso al club de Detroit".

    Más tarde, la madre de Walter volvió a contraer matrimonio, y ella y su nuevo esposo recobraron la tenencia de "Walter Kiwanis".

    1917

    P.C. Louke realizó un pedido a su club Kiwanis de Winnipeg, Ontario, en nombre de los huérfanos de soldados que habían muerto en batalla. Louke elaboró un plan mediante el cual, por la suma de CAD 1.000, se podría dar a todos los huérfanos una comida navideña. Apenas se adoptó de forma unánime la resolución, los hombres presentes comenzaron a aportar dinero, hasta que, luego de 10 minutos, Louke tuvo en la mesa CAD 1.300 en efectivo.

    1919

    Socios de Kiwanis de Tampa apoyan a los boy scouts.

    El club Kiwanis de Tampa, Florida, hizo suya la causa del movimiento boy scout, pese a que las demás organizaciones lo dejaron pasar. Las dos organizaciones fueron a una ceremonia de botadura en un camión adornado alegremente, con una banda de jazz de Kiwanis en la parte trasera.
     
    El club Kiwanis de Allentown, Pensilvania, compró una casa y contrató a personal para el cuidado de 100 niños durante la pandemia de gripe de 1918-19.

    1921

    El club Kiwanis de Norton, Virginia, de apenas cuatro meses de antigüedad, evitó que el Ku Klux Klan se organizara en la ciudad y colaboró para la apertura de una filial del Ejército de Salvación "para aliviar el sufrimiento y recuperar a los marginados".

    1922

    El club Kiwanis de Mankato, Minnesota, envió 252 barriles de harina de manufactura local para paliar la hambruna en Rusia.

    El club Kiwanis de Mankato, Minnesota, envió 252 barriles de harina de manufactura local para paliar la hambruna en Rusia.

    1931

    Cuando un banco local quiebra, el club Kiwanis de Sturgis, Kentucky, se hace cargo, vende USD 45.000 en valores adicionales, restablece la confianza y reabre la entidad bancaria.
  • Un millón de puntitos iluminados

    nov 18, 2014
    Durante todo el mes de diciembre, el gran predio del parque Sibley de Mankato brilla con un millón de luces rojas, verdes, azules y amarillas.
    Ackerman+Gruber

    Toma aproximadamente 30 minutos recorrer el paisaje de luces de colores que realizó el club Kiwanis de Mankato, en Minnesota… a menos que visite a Santa, ande en patines sobre hielo, se pare debajo de las luces que adornan el túnel, le proponga casamiento a su novia o se mezcle con los más de 130.000 visitantes que estas luces LED atraen cada año.

    El 2012 fue el primer año en que se le regaló a la comunidad este espectáculo navideño con luces de colores. Este evento se convirtió en todo un éxito.  Atrae a más de 100.000 espectadores que generan donaciones para organizaciones sin fines de lucro y permite recolectar alimentos no perecederos para los bancos de alimento.

    Un conjunto de coloridas luces atraviesa el gran predio del parque Sibley, cuelga de las cercas y adorna el establo de la granja de la familia. Los grupos sin fines de lucro decoran y ponen luces en sus propios árboles. Las luces intermitentes y sincronizadas se encienden al compás de la música en el área. Los visitantes caminan o pasean en vehículo para disfrutar del espectáculo.

    Este escenario de luces es un evento comunitario donde participan socios del Rotary y de Sertoma, grupos de iglesias, socios de Círculo K y de Aktion Club, una compañía de ballet y maestros… más de 1.000 miembros en total son necesarios para realizar el montaje, la dirección y la limpieza al finalizar el evento.

    Un voluntario siempre parece desaparecer antes de terminar el día. Desde fines de noviembre hasta la Nochebuena, Papá Noel saluda a los niños en su taller de juguetes de 9 por 12 metros todos los viernes, sábados y domingos por la noche. Pero, según lo indica la página web de Kiwanis Holiday Lights, debe visitar el parque el 23 de diciembre porque él y sus renos “vuelven a su casa en el Polo Norte” para prepararse para su famoso viaje de Noche Buena. — Jack Brockley
  • Todos a bordo en Navidad

    nov 18, 2014

    Singing, dancing and laughing, children with HIV enjoy a bus tour of Christmas lights, compliments of the Kiwanis Club of Puerta del Llano.
    Archivolatino

    Un autobús pintado con colores vibrantes, con globos azules y amarillos agitándose desde las ventanas, atraviesa las calles de Villavicencio, en Colombia. Dentro del autobús, los niños cantan, aplauden y se ríen. Su alegría es tan contagiosa que los padres, las enfermeras, los socios de Kiwanis y Papá Noel también se ponen a bailar en el pasillo del autobús.

    Es una fiesta de Navidad sobre ruedas. El destino: cualquier lugar decorado con luces de Navidad.

    Desde hace ya nueve diciembres, el club Kiwanis de Puerta del Llano lleva a niños en un recorrido para ver las luces navideñas de la ciudad. El año pasado, el club invitó a los clientes de una fundación que presta servicios a niños con VIH.

    “Había 40 niños, de entre 2 y 17 años de edad”, cuenta Inés Salazar de Baquero, la presidenta del club para el período 2013-2014. “Algunos de estos niños fueron abandonados cuando sus familiares se enteraron de que eran portadores del virus. Estos niños viven en el hogar de la fundación”.

    El club se preparó para el recorrido donando y recolectando comida (jugos, yogures, pasteles, chupetines), regalos (pelotas de fútbol, carteras, juegos de mesa, relojes, mochilas) y sombreros de Santa: rojos para los niños y azules para los adultos. Los socios también trazaron una ruta con paradas específicas para brindarles atención médica.

    “Estos niños deben seguir estrictos horarios para tomar su medicina”, explica Salazar.

    Luego se detuvieron en el Parque Central, donde una máquina de nieve arrojaba copos al aire, para simular así un paisaje nevado, con un muñeco de nieve en una noche de casi 16 ⁰C.

    “Nunca vi algo así”, grita emocionado un niño. Cuando el autobús recorre un barrio residencial, un niño exclama: “Quiero vivir en esa casa”.

    Un niño de 8 años se baja a pisar la nieve. Una discapacidad física le hace girar las rodillas hacia afuera y lo obliga a caminar de esa forma. “Mira lo que me trajo Jesusito", grita otro mientras alza la pelota de fútbol al aire, como si fuera un trofeo de la Copa Mundial.

    “¿Cuándo volveremos hacer esto de nuevo?”.

    “¿Tenemos que esperar hasta la próxima Navidad?”. — Jack Brockley
  • Cantando con el estómago lleno

    nov 18, 2014
    Brisbane Kiwanis club members feed carolers at their community's holiday caroling in the park.

    Es una escena de Navidad que vemos con frecuencia: grupos de personas que cantan villancicos de casa en casa y reciben de recompensa galletas dulces, sidra o algún otro tipo de refrigerio. Sin embargo, en los suburbios de Brisbane, Queensland (Australia), el escenario es un poco diferente. Gracias al club Kiwanis de Brisbane, alrededor de 3.000 personas cantan villancicos en torno a un pesebre viviente, mientras comen.

    Con base en el suburbio Centenary, el cual está compuesto por siete suburbios al noroeste del área de Brisbane, el club Kiwanis apoya a la comunidad organizando varios proyectos y eventos para recaudar fondos, comenta el socio Patrick McKinney. Sin embargo, durante los últimos tres años, lo más memorable ha sido la entrega de alimentos a la multitud que se reúne en el evento anual de villancicos navideños del Centenary.

    La sucursal Centenary del Salvation Army (Organización de caridad) organiza el festival de canto gratuito para niños y sus familias.

    “Nos juntamos para celebrar la Navidad con villancicos, un pesebre viviente y fuegos artificiales al final de la noche", cuenta McKinney. “El pesebre viviente es el preferido entre los chicos porque hay camellos, ovejas y burros de verdad. Y a pesar de que los canguros no son parte de la obra, algunos viven cerca del evento y aparecen".

    Por supuesto que lo más aclamado en la celebración es la comida.

    “Nos matamos trabajando”, reflexiona McKinney. “Pero, dicho de una mejor manera, damos comida y bebida a miles de personas que vienen a escuchar los villancicos. La comida es simple: salchichas asadas y cebollas cocinadas en el lugar, acompañadas con bebidas (no alcohólicas)".

    “Todos los socios del club trabajan en la preparación del evento. Montamos todo por la mañana temprano y a la tardecita recogemos y limpiamos hasta bien entrada la noche”, añade McKinney. 

    “Cobramos una tarifa mínima por la comida”, dice McKinney, "pero todos las ganancias se donan nuevamente al Salvation Army para colaborar con el gran trabajo que ellos hacen ayudando a las personas necesitadas de la comunidad”.

    McKinney cree, sin embargo, que el club también se beneficia.

    "Es una increíble oportunidad para apoyar a nuestra comunidad”, explica. “Hace que las personas conozcan mejor el trabajo de Kiwanis y fortalece nuestra imagen en la comunidad, especialmente con la cobertura que realizan los medios de comunicación locales sobre Kiwanis. Y, desde el punto de vista pragmático, gracias a nuestra participación, incorporamos dos nuevos socios este año”.

    “Pero, como socio del club Kiwanis, tengo que decir que lo más reconfortante es ver las caritas de los niños sentados en el césped con sus familias bajo las estrellas y cantando villancicos. Sus grandes ojos llenos de asombro y de alegría por lo que están viviendo y por sus expectativas por la llegada de la Navidad". — Dick Isenhour
  • Visión clara

    oct 24, 2014

    Los Kiwanis de Winthrop, Washington realizan los exámenes de visión y audición de los estudiantes.

    La enfermera de la escuela Methow Valley del distrito de Washington, Laura Brumfield monitorea las necesidades de salud de más de 600 estudiantes. Ella pasa sus días tratando narices tapadas, dolores de panza, rasguños, salpullidos y síntomas similares. La mantienen muy ocupada. Pero pocos días son tan atareados como los días dedicados a los exámenes visuales y auditivos que se realizan a más de 350 estudiantes del nivel elemental. En esos días, ella necesita ayuda. Es allí cuando llama a los miembros del Club Kiwanis de Winthrop.

    Kiwanis volunteers assist children at their school's annual eye screening.“Este es uno de los proyectos favoritos del club”, dice el Kiwanis Roy Reiber. “A principios del año escolar, enviamos a 10 o 12 socios y a sus cónyuges para una revisión mañanera de ojos y oídos".

    Dos o tres voluntarios son asignados para ayudar al Doctor Robert Wilson a revisar la audición de los niños. Wilson es un médico militar jubilado que cuenta con su propio audiómetro. El club paga el costo de calibración del instrumento, y también compra los receptáculos descartables que se utilizan para realizar el examen de audición a cada niño.

    El resto del equipo se envía a una sala de la escuela para medir la visión de cada niño.

    “Realizamos anotaciones de los estudiantes que han presentado problemas visuales para que la enfermera Laura los reevalúe más tarde”, explica Reiber. “Una vez que finalizamos con la última clase en el área de examen, la enfermera Laura tendrá que volver a examinar a 8 o 12 estudiantes, en vez de a los 300 o más niños del distrito.

    Brumfield sabe que puede contar con el Club Kiwanis Winthrop, por ello, ocasionalmente realiza pedidos especiales al club como la compra de anteojos para los estudiantes cuyos padres no poseen los medios para hacerlo.
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