Un nuevo proyecto de alfabetización tiene un gran impacto

Un nuevo proyecto de alfabetización tiene un gran impacto

Kiwanienses Kansas crean «Little Free Libraries» en los juzgados. 

Por Julie Saetre 

 Cuando Melissa Bynum asistió a su primera Convención de Kiwanis International 2022, oyó hablar mucho de las causas de Kiwanis: salud y nutrición, educación y alfabetización, y desarrollo del liderazgo juvenil. El concepto de «alfabetización» le llamó especialmente la atención. 

El club de Bynum, el Kansas City-West Club Kiwanis Kansas ( EE.UU), centra varios de sus proyectos en la nutrición: desde preparar y repartir paquetes de meriendas de fin de semana a los alumnos de las escuelas primarias locales hasta recolectar peras y manzanas en un huerto de la zona para organizaciones que ayudan a los niños. Aunque los socios también regalan libros a las madres primerizas y leen en las escuelas de la zona, Bynum pensó que debía añadirse a la lista de proyectos del club otra iniciativa de alfabetización de carácter permanente. 

Bynum recordó que un compañero del club, Pat Hurrelbrink, había mencionado anteriormente a Little Free Library, una organización colaboradora de Kiwanis International. Al regresar de la convención, Bynum habló con los socios del club sobre los lugares de su comunidad donde se necesitaban Little Free Libraries.  

Su consenso: los edificios de los tribunales. 

«Decidimos que el juzgado y el ayuntamiento eran buenos lugares porque son sitios a los que mamá y papá no quieren ir. Y los niños, desde luego, tampoco quieren ir con ellos», dice Bynum. «Pensamos que podría ser una buena forma de regalarles un libro: darles algo que hacer, mantenerlos ocupados y, quizá, despertarles el interés por la lectura». 

Colaboración con la comunidad
Kansas City, Kansas, cuenta con un gobierno unificado de ciudad y condado, por lo que el club se puso en contacto con los representantes para instalar y mantener Little Free Libraries en el Palacio de Justicia del condado de Wyandotte y en el Juzgado Municipal, situado al otro lado del recinto. El gobierno de ciudad y condado no solo dio su consentimiento, sino que también se ofreció a comprar varios carritos de biblioteca —cada uno de los cuales cuesta varios cientos EE.UU — para guardar los libros. Los socios del club colocaron carteles de Kiwanis en cada carrito y se pusieron manos a la obra para recoger libros nuevos o en buen estado. 

«Tenemos socios del club que tienen hijos y nietos, y les dicen: “Bueno, es hora de hacer limpieza en las estanterías”», explica Bynum. «Y hemos corrido la voz entre nuestros amigos y familiares: “Oye, pregúntales a tus hijos qué libros están dispuestos a regalar”». 

Pat Hurrelbrink y su marido, Dave (un antiguo directivo de Kiwanis International), recorrían mercadillos y tiendas de segunda mano, donde a menudo encontraban libros en perfecto estado. Además, en una fiesta sorpresa de cumpleaños organizada para Bynum, los invitados llevaron libros como regalo para las bibliotecas. 

Los socios del club colocan una pegatina en el interior de cada libro para indicar que ha sido donado por el Club Kiwanis Kansas City-West. En la sede del juzgado hay ahora cuatro «Little Free Libraries» que ofrecen libros, y otra más en el Juzgado Municipal. Dos socios del club —uno de ellos juez y el otro sheriff— se encargan de controlar el stock de libros mientras realizan sus tareas diarias y avisan al club cuando se necesitan más ejemplares. 

«Probablemente no sea exagerado decir que ya hemos repartido más de mil libros, y eso que quizá solo llevamos seis meses haciéndolo», afirma Bynum. «Ya sabes, puede que nunca llegue a ver a ese joven coger ese libro. Pero, a juzgar por la frecuencia con la que reponemos esas estanterías, tengo la sensación de que estamos logrando algo».